Los mensajes del entrenador de automovilismo detenido a una niña de 14 años: «Me encanta sentir que eres mi chica»
Según la denuncia, los textos muestran el clásico manual del grooming o embaucamiento informático

La investigación judicial en torno a la detención del entrenador y director del equipo de karting en Mallorca cuenta con una prueba de cargo que resulta demoledora: la exportación íntegra de los mensajes de texto de WhatsApp incorporados al archivo. Los textos muestran el clásico manual del grooming o embaucamiento informático, donde el presunto agresor tejía una red de dependencia emocional sobre la menor de 14 años.
La progresión de los mensajes del detenido constata cómo el tono estrictamente deportivo desapareció en cuestión de días. El investigado, supuestamente, combinaba de forma calculada expresiones de afecto invasivo con agresiones psicológicas en forma de reproche para generar culpabilidad en la víctima. El 3 de abril de 2025, al enterarse de que la menor había acudido a una feria con amigos de su edad, el director del equipo le envió un imperativo y manipulador mensaje de texto reprochándole no haber ido al circuito a ayudarle de forma no remunerada:
«Entiendo que si puedes ir en bus hasta Palma para divertirte con tu amigo, también podías haberlo hecho para estar aquí ayudándome en lo nuestro (…) Me siento el único que se toma esto en serio y no me gusta la sensación de estar dándolo absolutamente todo sin que sea recíproco. Me siento decepcionado».
El uso obsesivo del concepto «lo nuestro» y la exigencia de una «reciprocidad» afectiva a una niña evidencian, según la denuncia, el control férreo que pretendía ejercer sobre su vida privada. La gravedad de la mensajería alcanza su punto álgido en los textos posteriores a los entrenamientos en Magaluf. Lejos de analizar la telemetría o los tiempos por vuelta, el detenido se volcaba en plasmar por escrito los contactos físicos que se producían en la intimidad. Tras el peligroso trayecto en coche en el que el coche rozó los 220 km/h, el investigado dejó constancia de su conducta en un mensaje enviado el 5 de abril:
«Pero lo que más guardo es nuestro trayecto a solas; ese rato de la mano en el coche y ese abrazo tan fuerte que me diste al despedirnos (…) Me encanta sentir que eres mi chica y ver cómo, a tu manera, me demuestras que estás conmigo. Me tienes totalmente ganado».
A estos textos se suman despedidas diarias capturadas por los investigadores, donde el detenido trataba a la víctima de «princesa», «preciosa» o «my all» (mi todo), junto a reiteradas afirmaciones de que «estaba pensando todo el día en ella». Un lenguaje inequívocamente amoroso que el entrenador complementaba verbalmente en el circuito, o susurrándole un «te quiero» antes de que la menor se subiera al monoplaza. Los dispositivos móviles del arrestado ya están en manos de los especialistas para el rastreo y recuperación de todo el historial delictivo.
Según consta en la denuncia, el calvario de la menor comenzó en la primavera de 2025, tras incorporarse oficialmente al equipo deportivo mediante un contrato firmado por sus progenitores. Lo que debía ser una prometedora carrera en el motor se convirtió en una auténtica pesadilla. El director técnico empezó a escribir diariamente a la menor, modificando inicialmente sus redes sociales bajo el pretexto de «hacerlas más profesionales». Sin embargo, la deriva profesional mutó rápidamente en un obsesivo acoso de corte romántico y sentimental.
La denuncia relata que el investigado aprovechaba presuntamente cualquier ausencia de los padres —como el momento en que el progenitor acudía al baño— para aproximarse de forma libidinosa a la menor, propasarse con besos en el cuello, tocamientos en la cadera y cogidas de mano forzadas que la víctima no se atrevía a retirar por puro miedo y asombro.
Uno de los episodios más alarmantes recogidos por la investigación judicial detalla el pánico que sufrió la menor durante un traslado a un entrenamiento. El detenido, que se ofreció a recogerla en su vehículo particular, llegó a alcanzar la escalofriante velocidad de 218 km/h en vías interurbanas, realizando adelantamientos extremadamente peligrosos y estando a punto de provocar una colisión frontal contra otro usuario de la vía.
Mientras conducía a esa velocidad temeraria, presuntamente mantenía sujeta la mano de la menor con un claro ánimo libidinoso. El entorno de la joven comenzó a sospechar cuando el director del equipo implementó nuevas y restrictivas normas unilaterales, tales como la prohibición expresa de que los padres o las mascotas estuvieran presentes en los boxes durante las sesiones. Un claro intento de aislamiento para evitar la supervisión adulta.
Tras rechazar hasta en tres ocasiones reunirse con la madre de la piloto, el presunto agresor cortó por lo sano: expulsó fulminantemente a la menor del equipo y bloqueó todos los canales de comunicación. La defensa de la menor, a cargo del prestigioso letrado Óscar Navarro, ha solicitado al juzgado el volcado forense del teléfono del detenido, la incautación de más de 40 GB de material audiovisual no entregado a la familia y la prohibición inmediata de que el investigado continúe ejerciendo como entrenador, alertando del riesgo potencial, ya que en el equipo formativo participan otras niñas. Tras la detención del entrenador y director del club, el juez tomó medidas cautelares de protección de la menor.