Inmensa exhibición del chelista de raíces persas Kian Soltani con la Sinfónica de Baleares
El pasado 8 de octubre arrancó la temporada de abono de la OSIB con el carisma de Soltani y una brillante recreación de 'Así habló Zaratustra'
El 8 de octubre arrancó la temporada de abono de la Sinfónica de Baleares, con un programa en extremo prometedor al estar integrado por dos obras de excepción en la historia de la música clásica, entre finales del XIX e inicios del XX. La primera parte, además, nos acercaba al joven chelista de raíces persas Kian Soltani para intervenir en el Concierto de violonchelo (1919) de Edward Elgar, que desde su grabación en 1965 por Jacqueline Du Pré se considera una prueba de fuego para cualquier chelista que se precie.
Además, la casualidad ha querido que justo dos meses antes, este concierto fuese interpretado por Alban Gerhardt en el Festival de Pollença, también con el acompañamiento de la Sinfónica de Baleares. ¿Por qué lo digo?
Porque Gerhardt sigue la corriente historicista, a partir de una lectura de la partitura, fluida y transparente, y como aportación personal, utilizando unos tiempos ágiles, acortando entonces la duración del concierto. En cambio, del austríaco Kian Soltani cabría decir que sigue a pies juntillas interpretar este concierto de manera apasionada y libre, como lo hiciera Du Pré hace ya 61 años. En cualquier caso, ambos conciertos fueron de inmensa exhibición.
La opción de Soltani tiene su origen en dos capítulos: siendo un niño de corta edad, ya acompañaba con el chelo a su padre, interpretando melodías del folclore persa, y de hecho en su álbum debut de 2018, Human, está la Suite Persian Folk Songs, del compositor Reza Vali, donde se incluye la melodía más famosa, La joven de Shiraz, que Soltani utilizó como bis en el Auditórium de Palma. Desde muy temprano, Soltani tenía muy claro que lo verdaderamente sobresaliente en la interpretación con el chelo era «solo pensar en la expresión», lo que nos lleva al segundo capítulo.
Kian Soltani, de 33 años, considera a Daniel Barenboim uno de sus grandes mentores, con quien empezó a colaborar en 2015 como el chelo principal de la West-Eastern Divan Orchestra, ideada por Barenboim y Edward Said para reunir con espíritu de concordia a jóvenes talentos palestinos, árabes e israelíes. Tuvo tiempo en aquel período de conversar con Barenboim sobre la química que hubo entre el bonaerense y su esposa, Jacquelin Du Pré, en el período comprendido entre 1967 y 1971, y de todas aquellas anécdotas, sacando la conclusión de que fue algo único, de intensidad emocional, y la libertad con la que ella moldeaba el tiempo y el fraseo. El pasado junio tocó Soltani este mismo concierto en París con la Orquesta Nacional de Francia.
Inicio soberbio del primer concierto de temporada de abono, subrayado por el inmenso carisma que emerge con la simple presencia en escena de Kian Soltani y su majestuoso don para hacer hablar a las cuerdas del chelo. En la segunda parte del programa quedaba por revalidar a nuestra Sinfónica, que venía convenientemente reforzada para hacer frente al poema sinfónico de Richard Strauss, Así habló Zaratustra, fechado en 1896.
Después de escuchar un concierto que se ceñía a las normas clásicas sin la menor discusión, llegaba ahora el momento de la ruptura más escandalosa con la herencia del pasado inmediato, porque Richard Strauss se adelantaba notablemente a su tiempo, rompiendo los moldes de la música del XIX al desafiar las reglas tradicionales de la armonía y de paso anticipándose a la politonalidad, que solo diez años después ratificaba Gustav Mahler con su Sinfonía nº 6, que por cierto pudimos escuchar a inicios de septiembre en la séptima edición del ciclo monográfico celebrado en el claustro de Sant Domingo en Pollença. Volviendo al poema sinfónico de Strauss, el día del estreno, el 27 de noviembre de 1896, se produjo una mezcla de escándalo y fascinación con notable división de opiniones, hasta que décadas después se reconoció el nivel de vanguardia y la visión de futuro de Strauss.
Bastaba con tener presente los cánones de la época y acto seguido escuchar a la Sinfónica de Baleares, en su impecable recreación del poema sinfónico, para darse cuenta de que, en efecto, aquello era un explosivo escándalo y, gracias a la excelente predisposición de los músicos, ganaba peso la colosal música del compositor alemán inspirada en la filosofía de Nietzsche.
Una novedad en el escenario: sustituyendo a Smerald Spahiu, ocupó la silla de concertino invitado Paçalin Zef Pavasi, en otros tiempos colaborador de Lorin Maazel en la Asian Youth Orchestra.
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