La Guardia Civil caza a un rumano en el aeropuerto de Ibiza con 2.000 cajetillas de tabaco de contrabando
El pasajero procedía de un vuelo de Frankfurt, con origen inicial en Estambul
El valor de mercado estimado de lo incautado por los agentes alcanza los 12.000 euros

La Guardia Civil caza a un rumano en el aeropuerto de Ibiza con 2.000 cajetillas de tabaco de contrabando que alcanzan un valor de 12.000 euros en el mercado. Agentes de la Sección Fiscal de la Guardia Civil y funcionarios de Vigilancia Aduanera realizaban labores de verificación fiscal en la terminal de llegadas cuando identificaron a un joven de 23 años y nacionalidad rumana, cuya actitud levantó sospechas.
El pasajero procedía de un vuelo de Frankfurt, con origen inicial en Estambul (Turquía). Tras someter sus dos maletas facturadas a una inspección por escáner y una posterior apertura manual, los agentes localizaron en el interior: 2.000 cajetillas de tabaco sin las precintas fiscales reglamentarias con un valor de mercado estimado en 12.000 euros.
Debido a estos hechos, se procedió a la incautación del género por una infracción administrativa a la Ley Orgánica de Represión del Contrabando. Según la normativa vigente, este tipo de infracciones conlleva el decomiso del tabaco y sanciones económicas que pueden oscilar entre el 450% y el 600% del valor de la mercancía intervenida.
La incautación se produce un mes después de que la Guardia Civil interviniera 2.700 cajetillas de tabaco en el aeropuerto de Palma a dos pasajeros procedentes de Madrid, en un operativo llevado a cabo por agentes de la Sección Fiscal. También en esta ocasión los contrabandistas eran de origen del este de Europa.
Tras su llegada en un vuelo nacional, los individuos intentaron abandonar las instalaciones aeroportuarias sin declarar el contenido de sus maletas, lo que levantó las sospechas de los agentes.
Los agentes intervinieron toda la mercancía y propusieron a los dos pasajeros para sanción por una infracción administrativa a la Ley de Contrabando.
La Guardia Civil recuerda la obligatoriedad de declarar este tipo de productos cuando se superan las cantidades permitidas, especialmente en el transporte entre territorios, con el objetivo de evitar el fraude y el comercio ilícito.