Una esfera blanca con reflejos verdes sobre Mallorca: el objeto que un avión vio pasar por debajo en 1979
La tripulación del vuelo AF-530 comunicó al control aéreo que había observado una luz extraordinariamente brillante
El Ejército del Aire abrió un expediente que todavía conserva aquella comunicación y se desclasificó en 1995
La primera impresión de los pilotos fue que podía tratarse de un meteorito. Era la tarde del 14 de febrero de 1979 y el vuelo AF-530 se encontraba en las proximidades de Mallorca cuando la tripulación observó una luz extremadamente brillante.
La comunicación con el control aéreo comenzó aproximadamente a las 18:52 horas. Los pilotos intentaron explicar lo que habían visto con una referencia conocida: un fenómeno luminoso en el cielo, posiblemente un meteorito.
Pero cuando los controladores pidieron más detalles, la descripción se hizo mucho más precisa. Habían visto una especie de bola blanca muy brillante, con reflejos verdes. Y el objeto había pasado por debajo del avión.
El episodio terminó incorporado al expediente militar 790214, uno de los documentos de la colección de fenómenos extraños del Ejército del Aire relacionados con Baleares. El expediente consta de cuatro páginas y fue desclasificado en mayo de 1995.
Según la documentación, el objeto se desplazó de izquierda a derecha respecto de la aeronave y su trayectoria aproximada era de suroeste a noreste. La referencia geográfica situaba el episodio en las proximidades de Mallorca, con menciones a la zona de Andratx.
La intensidad luminosa era uno de los elementos que más habían llamado la atención de la tripulación. No describieron una pequeña luz distante, hablaron de una esfera o bola de gran luminosidad. El objeto habría cruzado por debajo de la aeronave y posteriormente pareció detenerse aproximadamente en la posición de las tres del avión.
La conversación fue comunicada a los controladores y quedó incorporada a la documentación. La primera interpretación de los pilotos —un posible meteorito— no quedó confirmada posteriormente en el expediente. Tampoco aparece una identificación positiva que permita decir que se trataba de una aeronave convencional. Y ese es precisamente uno de los motivos por los que el documento acabó formando parte de la colección de fenómenos extraños.
El expediente no convierte la observación en una prueba de origen extraterrestre. Simplemente conserva el testimonio de una tripulación de vuelo y la información intercambiada con los controladores.
En lenguaje administrativo y militar, «no identificado» no significa «extraterrestre». Significa que los datos disponibles no permitieron determinar con seguridad qué había sido observado. En este caso, la documentación conservada es especialmente breve. Son cuatro páginas, en las que se recogen los datos fundamentales del incidente y las comunicaciones relacionadas.
No existe una fotografía del objeto, no existe una muestra física, no existe una identificación posterior concluyente. Existe el testimonio de los pilotos. Y existe un expediente militar.
El documento fue revisado años después por los responsables de Inteligencia del Ejército del Aire. En 1995 se decidió retirar la clasificación que pesaba sobre él. La historia quedó entonces incorporada a los archivos públicos de Defensa.
Casi medio siglo después, la escena sigue siendo sencilla de reconstruir: un avión comercial sobre Mallorca, una luz extremadamente intensa, una esfera blanca con reflejos verdes, un objeto que, según la tripulación, cruzó por debajo de la aeronave y una explicación que nunca llegó a quedar fijada definitivamente en el documento.
El expediente no permite decir que los pilotos vieran una nave de otro mundo. Tampoco permite afirmar que se tratara de un meteorito. Lo único que puede sostenerse con seguridad a partir de la documentación es que la tripulación comunicó oficialmente una observación luminosa extraordinaria y que el Ejército del Aire la incorporó a sus archivos de fenómenos extraños.
El misterio, por tanto, no está en lo que podamos imaginar que había allí arriba; está en una pregunta mucho más concreta y todavía sin respuesta documental definitiva: ¿qué era aquella esfera blanca y verde que los pilotos vieron aquella tarde sobre Mallorca?