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Los drones revelan el cerco y la agresión de centenares de manifestantes turismofóbicos a diez policías en Ses Voltes

Las imágenes aéreas incorporadas a la investigación de la Policía Nacional reconstruyen con detalle la secuencia de los graves altercados registrados al término de la manifestación celebrada en Palma. Las grabaciones muestran cómo más de 3.000 personas llegaron a rodear a una decena de agentes de la Unidad de Intervención Policial (UIP) en la zona de Ses Voltes, obligándolos finalmente a abandonar el lugar entre empujones, patadas e insultos debido a la intensa presión ejercida por parte de numerosos asistentes.

Según la documentación analizada por los investigadores, los policías mantuvieron en todo momento una retirada ordenada cuando permanecer en su posición inicial resultó imposible ante el aumento de la concentración de personas. La situación se desarrolló en un ambiente de máxima tensión, aunque los incidentes más graves no comenzaron hasta minutos después, cuando los efectivos alcanzaron la avenida Antoni Maura.

Fue entonces cuando, de acuerdo con las diligencias de la Policía Nacional, un numeroso grupo de individuos con actitud violenta se dirigió expresamente hacia los agentes para enfrentarse a ellos. La investigación sostiene que varios centenares de violentos, algunos de ellos encapuchados, protagonizaron los disturbios mediante el lanzamiento continuado de piedras, adoquines, botellas de cristal y otros objetos contundentes contra los efectivos policiales.

Las imágenes incorporadas a la investigación muestran escenas de gran violencia. Entre las más llamativas figura la de una mujer golpeando repetidamente a varios policías con una bandera, para abandonar posteriormente el lugar a la carrera. Otras secuencias reflejan la actuación de encapuchados lanzando botellas de cristal, piedras y adoquines contra la línea policial, mientras otros participantes increpaban e insultaban de forma constante a los agentes.

Las grabaciones también evidencian ataques coordinados desde distintos puntos, una circunstancia que, según los investigadores, dificultó la actuación policial y aumentó el riesgo tanto para los propios agentes como para el resto de asistentes que permanecían en las inmediaciones. La lluvia de objetos obligó a los efectivos a extremar las medidas de protección mientras trataban de contener la situación y evitar que los disturbios se extendieran por el centro de Palma.

La principal hipótesis de la Policía Nacional apunta a que los altercados fueron protagonizados por un grupo organizado que, presuntamente, ni siquiera había participado en el desarrollo ordinario de la manifestación. Según las pesquisas, estos individuos se incorporaron únicamente en el tramo final de la movilización con el objetivo de provocar enfrentamientos con las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad.

Los investigadores consideran que los incidentes no fueron espontáneos, sino que respondieron a una actuación previamente planificada. Las diligencias sostienen que el objetivo era reventar la manifestación, generar un escenario de violencia y desbordar el dispositivo policial en una protesta que, hasta ese momento, se había desarrollado de forma mayoritariamente pacífica.

La reconstrucción de los hechos realizada por los agentes diferencia claramente el comportamiento de la inmensa mayoría de los manifestantes, que ejercieron su derecho de manifestación sin protagonizar incidentes, del grupo organizado de violentos al que se atribuye la preparación y ejecución de los disturbios. Según la investigación, la actuación de este colectivo alteró por completo el desarrollo de la jornada y derivó en enfrentamientos de elevada intensidad contra la Policía.

Las imágenes aéreas y las grabaciones obtenidas durante los disturbios constituyen una de las principales pruebas incorporadas al procedimiento. En ellas puede observarse la evolución cronológica de los hechos, desde el cerco a los agentes en Ses Voltes hasta los violentos ataques registrados posteriormente en la avenida Antoni Maura, donde los policías fueron objeto de una intensa lluvia de objetos mientras trataban de replegarse de forma ordenada.

La investigación permanece abierta y la Policía Nacional continúa analizando todas las imágenes disponibles con el objetivo de identificar a los autores de los disturbios y determinar el grado de implicación de cada uno de ellos. Las pesquisas se centran especialmente en los individuos que aparecen protagonizando las agresiones más violentas y en quienes, presuntamente, coordinaron los ataques contra los agentes durante el tramo final de la manifestación.