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Drama a vida o muerte: familiares piden ayuda para salvar a Seba, un mallorquín ingresado en estado crítico en Tailandia

La familia lleva recaudados hasta la fecha unos 10.000 euros, pero necesitan 300.000 para afrontar el tratamiento

mallorquín ingresado Tailandia
El mallorquín, de 48 años, está ingresado en un hospital de Tailandia.
Julio Bastida

La tragedia golpea sin aviso y, esta vez, lo ha hecho a miles de kilómetros de casa. Lo que comenzó como un viaje soñado se ha convertido en una pesadilla angustiosa para Seba, un mallorquín de 48 años que ahora lucha por su vida en una unidad de cuidados intensivos en Phuket. Su historia estremece: sedado, intubado y con múltiples órganos fallando, su situación es crítica y cada segundo cuenta.

Su familia, rota por la impotencia desde Mallorca, lanza un grito desesperado que resuena más allá de fronteras: necesitan casi 300.000 euros para salvarlo. Aunque ya han logrado reunir más de 10.000 euros gracias a la solidaridad de desconocidos, la cifra necesaria sigue siendo abrumadora. «El tiempo se nos escapa», advierte su familia, con el corazón en la mano. Enlace habilitado para colaborar. 

Seba no solo enfrenta un fallo respiratorio severo provocado por una infección pulmonar devastadora, sino también complicaciones cardíacas y renales que agravan aún más su estado. Los médicos luchan por estabilizarlo, pero hay un problema devastador.

La angustia es total. En apenas tres días, los gastos médicos ya han superado los 35.000 euros. Cada hora que pasa suma cifras imposibles y reduce las opciones. La familia ha contactado con la embajada española, pero no existe ningún acuerdo que cubra esta situación. Están solos frente a una factura que crece mientras la vida de Seba pende de un hilo.

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El golpe es aún más duro al saber que viajó sin seguro médico. Un detalle que, en circunstancias normales, podría parecer menor, pero que ahora se ha convertido en un obstáculo gigantesco en medio de esta tragedia. Mientras tanto, su hermano menor ya ha llegado a Tailandia para estar a su lado, aferrándose a cualquier signo de mejoría. «Está algo más estable, pero sigue sedado, seguimos esperando», dicen con cautela, como si cualquier palabra pudiera romper la frágil esperanza.

Detrás de esta historia hay mucho más que cifras y diagnósticos: hay una familia destrozada, dos hijos que esperan el regreso de su padre y un círculo de amigos que no deja de movilizarse. Todos unidos por una única misión: salvar a Seba.

El llamamiento es claro, urgente y desgarrador. No solo piden ayuda económica, sino también difusión. Que esta historia llegue lo más lejos posible, que no se pierda en el silencio. Porque, en este caso, compartir puede ser tan vital como donar. La cuenta atrás ha comenzado y la vida de Seba depende de ello.

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