Un desalmado graba sus violaciones a su cuñada de 14 años en Palma y la empuja al suicidio con amenazas de muerte
Un demoledor escrito de la Sección Primera de la Fiscalía destapa el absoluto infierno vivido por una adolescente

Un demoledor escrito de la Fiscalía ha destapado el absoluto infierno vivido por una menor de edad a manos de su propio cuñado. Aprovechándose de la relación cercana y familiar que tenía con ella, el individuo desató una campaña de acoso con ánimo de menoscabar la indemnidad sexual de la víctima cuando esta contaba con apenas 14 años de edad.
El escrito de conclusiones provisionales del Ministerio Fiscal detalla que los hechos arrancaron aproximadamente entre el mes de septiembre del año 2020 y el mes de marzo del año 2021. Inicialmente, el agresor comenzó a acercarse a la niña con insinuaciones de carácter sexual, diciéndole que le gustaba mucho. El acoso pronto dio el salto al plano tecnológico y virtual: el individuo le mandaba de forma continuada fotos desnudo y vídeos masturbándose.
La coacción física cristalizó de forma definitiva el día en que ambos se encontraban en el coche del acusado, estacionado en el aparcamiento cercano a un establecimiento comercial sito en la localidad de Palma. Allí, el acusado la asaltó: cogió su mano e hizo que tocara sus zonas íntimas por encima de la ropa, consiguiendo de este modo que la menor por fin accediera a sus pretensiones.
Lo que al principio eran meros tocamientos que ocurrían bien en el coche o cuando se quedaba a solas con ella en el domicilio de Palma, donde ella residía con toda su familia, se convirtió, a partir del siguiente mes, en un régimen continuado de relaciones sexuales completas con penetración. La situación alcanzó cotas de extrema gravedad durante el mes de febrero del año 2021. El procesado dispuso para sí solo de un domicilio sito en la localidad de Palma y, durante todos los días de tres semanas consecutivas, aprovechaba para ir allí con la menor con el único objetivo de mantener relaciones sexuales.
Además de lo anterior, el individuo convenció a la menor para que sus actos sexuales fueran grabados, así como para enviarse mutuamente fotos y vídeos desnudos y masturbándose, haciéndolo y comunicándose de forma constante a través de las aplicaciones móviles de WhatsApp, Instagram y Telegram.
Para amordazar a la víctima y asegurar su total impunidad, el agresor generó una situación de terror. Con el fin de asegurar seguir manteniendo relaciones sexuales, le dijo que no podía contar nada de lo que estaba ocurriendo. El chantaje llegó al límite el día en que la atemorizó advirtiéndole que, si lo contaba, causaría daño a su familia, incluida su hermana y su sobrina, que era la propia hija de él y de su hermana.
Este despiadado aviso generó una situación de bloqueo mental y miedo en la menor, quien siguió accediendo a las pretensiones sexuales del procesado. Según el informe del médico forense, la víctima padece un «trastorno adaptativo por factores externos» que se vio empeorado por la situación vivida y los hechos, patología que la llevó a sufrir dos intentos de autolisis (suicidio).
La niña requirió tratamiento psicológico en la Unidad Terapéutica de Abuso Sexual Infantil, recibiendo el alta el 25 de enero de 2022 y arrastrando graves secuelas psicológicas y emocionales. El acusado fue detenido por la Policía Nacional. El fiscal exige una pena inminente de 22 años de prisión —15 años por un delito de agresión sexual continuada por intimidación a una chica que era menor de 16 años, y 7 años por un delito de pornografía infantil—.
Asimismo, solicita la inhabilitación especial para el sufragio pasivo, la medida de libertad vigilada durante 10 años, la inhabilitación para cualquier profesión u oficio que conlleve contacto regular con menores por 15 años, 10 años de prohibición de aproximarse a menos de 200 metros o comunicarse con ella, y una indemnización de 20.000 euros por los daños morales.