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Palma

Las colas del hambre de Palma, reducidas a la mínima expresión: casi todos son residentes nativos

El servicio ha pasado de atender a más de 200 personas al día a apenas dos decenas

Las conocidas colas del hambre que se generan a diario en Palma junto al Convento de Los Capuchinos han iniciado el año reducidas a la mínima expresión. 2026 ha empezado sin gente haciendo cola y reduciendo notablemente el tiempo de servicio ante la falta de demanda.

OKBALEARES ha podido constatar en este arranque de año ambos extremos: la ausencia de demandantes y la reducción del tiempo de servicio.

El pasado viernes, dos de enero, apenas un par de decenas de personas acudieron a la ventanilla instalada junto al Convent dels Caputxins palmesano. Un ventanilla habitualmente abierta desde las nueve de la mañana hasta las 10.30 horas. De más de 200 bocadillos al día a apenas 20 para empezar el año. Tal es la caída de demanda y de número de necesitados que las voluntarias cerraron la ventanilla ese día unos 30 minutos antes de lo habitual. Todo sucede cuando lo normal es que el horario se amplíe unos minutos cada día para atender a todas las personas que hacían cola en ese momento.

La observación de la actividad durante estos primeros días del año ha permitido constatar con son los residentes nativos los que siguen usando la beneficencia de punto que lleva años en funcionamiento. Han desaparecido de las colas la inmigración subsahariana y los inmigrantes magrebíes.

En el pasado mes de junio, la foto fija de estas colas del hambre era radicalmente distinta a lo contemplado en este inicio del año: 210 bocadillos entregados en dos horas. Colas permanentes con 50 personas como mínimo de 8.30 a 10.30 horas de lunes a sábado. Estos son los datos visibles de la realidad de las colas del hambre que se organizan seis días a la semana ante la iglesia de los Capuchinos de Palma, junto a la céntrica Plaza de España y el Mercado del Olivar. «Hay muchos casos de personas jubiladas con una pensión que no les llega para sobrevivir porque tienen que hacerse cargo de hijos y nietos y también hay mucha, mucha inmigración». Las voluntarias que atienden el servicio explican a OKBALEARES que «vienen tantos musulmanes que ya hacemos bocadillos especiales para ellos».