Colapso y caos en el aeropuerto de Palma: colas interminables para poder coger un taxi
La alarmante falta de vehículos provocó esperas de horas que obligaron a los taxistas de Calvià a acudir al rescate para disolver las filas
Con la temporada turística más que iniciada en Baleares, el aeropuerto de Son Sant Joan de Palma ha vuelto a convertirse en el escenario de graves episodios de colapso. Lo que debería ser una jornada habitual de recepción de visitantes se transformó el pasado viernes en un auténtico cuello de botella, registrándose colas interminables formadas, en su gran mayoría, por turistas que acababan de aterrizar en la isla con el único objetivo de llegar a sus destinos vacacionales.
Los hechos ocurrieron concretamente el viernes 5 de junio a plena luz del día. Alrededor de las 16:00 horas, la terminal palmesana evidenció una alarmante falta de taxis que colmó la paciencia de los viajeros. La escasez de vehículos disponibles provocó que se formaran auténticas hileras de personas, quienes se vieron obligadas a aguardar pacientemente, maleta en mano, durante horas a que llegara algún coche de servicio.
Tal y como se puede comprobar en las imágenes del vídeo al que ha tenido acceso OKBALEARES, la dimensión del colapso fue mayúscula. Las colas arrancaban inicialmente frente a la parada oficial de taxis, ubicada en el lado derecho de la dársena exterior, pero la acumulación de pasajeros fue tal que la fila terminó adentrándose por completo en el interior de la propia terminal aeroportuaria.
Esta situación de parálisis extrema generó evidentes momentos de tensión entre los presentes, indignados al ver cómo su tiempo de espera se prolongaba durante horas para conseguir un transporte que los trasladara a sus respectivos hoteles o residencias.
Finalmente, la solución al bloqueo no llegó de la flota local: tuvieron que ser los taxistas del municipio de Calvià, tal y como se puede observar en las imágenes, quienes se trasladaran de urgencia hasta el aeropuerto de Palma para dar servicio, aliviar la demanda acumulada y, de este modo, conseguir disolver las interminables colas.