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Un cliente de un restaurante de Palma propina un puñetazo en la cara a una mujer a la que no conocía

Dos porteros de discoteca que estaban cenando en el local consiguieron reducir al agresor y entregarlo a la Policía

La tranquilidad de la noche del sábado saltó por los aires en un conocido restaurante chino de la calle Industria de Palma. Lo que prometía ser una cena más en un establecimiento oriental situado junto a la conocida discoteca El Mutante terminó convirtiéndose en una escena digna de una película de acción.

Eran alrededor de las diez y media de la noche cuando, sin previo aviso y ante la mirada atónita de los comensales, un hombre que se encontraba cenando se levantó bruscamente y, sin mediar palabra ni provocación, propinó un puñetazo a una mujer sentada en otra mesa. No existía relación alguna entre ellos. No había discusión previa. No hubo gritos. Solo un golpe seco rompió el murmullo del local y dejó a todos paralizados.

El impacto fue tan inesperado como violento. Durante unos segundos, el restaurante quedó en silencio absoluto. Nadie entendía qué estaba ocurriendo.  Pero el destino quiso que en el interior del local se encontraran dos hombres que no tardaron en reaccionar. David Martín y Toni Vázquez, porteros de una conocida discoteca de la zona, estaban cenando antes de comenzar su turno de noche.

Sin pensarlo dos veces, intervinieron. Se abalanzaron sobre el agresor y lograron reducirlo en cuestión de segundos. Entre mesas desplazadas y miradas de pánico, los dos seguridades inmovilizaron al hombre en el suelo mientras se daba aviso a las autoridades. El hombre, que fue muy valiente a la hora de golpear a la mujer, no lo fue tanto cuando se tuvo que enfrentar a un vigilante de más de 100 kilos de puro músculo y a un experto boxeador profesional.

En cuestión de minutos, el restaurante se convirtió en el epicentro de un operativo policial. Hasta el lugar se desplazaron efectivos de la Policía Nacional y de la Policía Local, que se hicieron cargo del detenido. Lo más inquietante del suceso es que, hasta el momento, nadie ha podido explicar los motivos de la agresión. No existía vínculo entre agresor y víctima. No hubo discusión previa ni conflicto aparente. Un acto repentino, inexplicable y completamente fuera de lugar.

La mujer agredida fue atendida tras el incidente, mientras el hombre fue trasladado bajo custodia policial. Una noche que empezó con una cena tranquila y terminó con sirenas, tensión y una pregunta que sigue en el aire: ¿qué llevó a aquel hombre a levantarse y golpear, sin razón aparente, a una desconocida?