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Palma

Así será el nuevo Portitxol con la reordenación que proyecta la Autoridad Portuaria

Se rediseñará el paseo marítimo, se creará una gran plaza pública frente al mar y se habilitarán más zonas verdes

El presidente de la APB, Javier Sanz, ha presentado el proyecto a los representantes de las asociaciones vecinales

La zona costera del Portitxol de Palma, una de las más icónicas y exclusivas de la capital balear, se prepara para un cambio de envergadura. La Autoridad Portuaria de Baleares (APB) y el Ayuntamiento de Palma presentaron este jueves el proyecto de reordenación de este enclave a representantes de las asociaciones vecinales de la dársena.

Según explicaron el presidente de la APB, Javier Sanz, su director Toni Ginard y el concejal de Turismo, Cultura, Deportes y Coordinación Municipal, Javier Bonet, esta iniciativa busca abrir este enclave estratégico entre el puerto y la ciudad y transformar su frente marítimo en un espacio más integrado, accesible y sostenible.

El proyecto supone liberar 4.300 metros cuadrados para uso público, ganar 5.500 metros cuadrados de zonas verdes, eliminar barreras arquitectónicas que impiden el paso y la vista al mar, mejorar la movilidad urbana a los residentes, optimizar los usos portuarios y reforzar la conexión entre el muelle y el barrio.

Javier Sanz explica el proyecto a representantes de las asociaciones vecinales.

«De un enclave cerrado y tensionado pasaremos a un ámbito abierto, ordenado y sostenible, que aportará más calidad de vida, más ciudad y más mar para todos. Con estas medidas, el Portitxol dejará de ser una frontera para convertirse en un espacio vivo y accesible, que dará protagonismo a las personas», ha asegurado Javier Sanz.

Una de las actuaciones más interesantes del proyecto es el rediseño del paseo marítimo y la actuación en la desembocadura del torrente de Na Bàrbara. El proyecto contempla la eliminación del desnivel actual de unos cuatro metros entre el paseo y los muelles, así como la mejora de la accesibilidad en todo el espacio urbano.

Recreación de una zona modificada por la reordenación prevista.

La nueva configuración contempla la armónica convivencia de los vecinos del barrio con la compatibilidad de otros usos existentes, como son los de restauración, comerciales, portuarios o el esparcimiento ciudadano. Así, mientras se habilitan nuevos espacios que favorecen la socialización, la relajación y el disfrute al aire libre por parte de los ciudadanos, se crea un aparcamiento en superficie para residentes, se peatonaliza la calle de la Sirena y se reordenan los accesos al tráfico rodado, dando prioridad a las necesidades de los residentes y al tránsito peatonal.

La reordenación de estos usos portuarios permitirá la creación de una gran plaza pública frente al mar y la construcción de un aparcamiento subterráneo, sustituyendo áreas ocupadas actualmente por tráfico rodado y marina seca por 5.500 metros cuadrados de zonas verdes o de uso lúdico.

La propuesta implica también una ambiciosa actuación en el ámbito portuario, renovando las infraestructuras, reordenando usos y servicios náutico-deportivos, optimizando espacios infrautilizados y generando nuevos atraques para embarcaciones de pequeña eslora.

Futura cubierta transitable adosada al espaldón del dique exterior de Troneras.

La actual escuela de vela que gestiona el Club Nàutic Portitxol se desplazará al muelle de pescadores, mientras que el varadero y la marina seca ocuparán la zona de Troneras. Tanto las zonas de Troneras como la de Sa Roqueta presentan actualmente una distribución poco eficiente y con falta de servicios básicos que serán subsanados con la instalación de una estación de servicio de combustible adaptada a embarcaciones y la optimización del espejo del agua para dar respuesta a la demanda de amarres de carácter social.

La simbiosis entre usos ciudadanos y portuarios tendrá un nuevo referente con la construcción de una cubierta transitable adosada al espaldón del dique exterior de Troneras. Bajo esta cubierta se crearán nuevos espacios para necesidades portuarias como almacenes, pañoles o talleres. Esta solución será semejante a la aplicada hace pocos años con gran éxito en el vecino puerto del Molinar, que cuenta con un mirador al mar de gran aceptación por parte de vecinos y paseantes.