Málaga en el punto de mira tras la tala de un árbol centenario que los vecinos querían conservar: «Se ha hecho lo que se tenía que hacer»
El debate del suceso reside en el equilibro entre respetar la fauna y conservar la seguridad ciudadana
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El Ayuntamiento de Málaga y su alcalde han tomado la decisión de talar un ficus, lo que ha provocado el rechazo de muchos vecinos. Durante 50 años, el ficus de la plaza de la Paz estuvo dando sombra a los vecinos malagueños y siendo parte de su día a día.
El ficus llevaba varios reportes registrados donde ramas cedían, poniendo en peligro la seguridad ciudadana. Con el fin de mantener la seguridad, los servicios de parques y jardines de la ciudad decidieron talar el árbol, por orden del alcalde. «Estoy seguro de que se ha hecho lo que se tenía que hacer», se defendió Francisco de la Torre, actual alcalde de Málaga.
Las protestas de parte del vecindario
El calor del verano fue el encargado de deshidratar al ficus y convertirlo en un peligro para los transeúntes. Las fuentes municipales afirman que, antes de la llegada de las altas temperaturas, el árbol se encontraba sano. Sin embargo, la deshidratación se tradujo en mal estado y el mal estado en 4 roturas de ramas en apenas 8 días, una de ellas provocando heridas en una joven que tuvo que permanecer ingresada durante dos semanas.
Tras el talado del árbol, parte de los vecinos, descontentos, iniciaron un movimiento vecinal de protesta. El ayuntamiento promete plantar un árbol que concuerde con el emplazamiento de una plaza. Aun así, varias familias de la zona se agruparon junto a los restos del tronco y escribieron mensajes de despedida en su base y carteles.
La solución
Francisco Manuel de la Torre Prados ejerce actualmente como alcalde de la ciudad, pero también es desde el año 2000 doctor ingeniero agrónomo. Ante la gestión de este problema de seguridad, ha sido claro defendiendo la conservación y seguridad ciudadana por encima de la cima del arbolado municipal, aunque también advierte de la necesidad de un equilibrio entre ambas.
Estos sucesos se registran en otras zonas del país. En Sevilla, un juzgado mandó talar un ficus cerca de una parroquia en el año 2022, que amenazaba con ser un peligro por desplome. En cambio, en localidades como Benidorm, se intenta realizar una gestión prematura a la tala, podando. También se han registrado otros casos donde ejemplares aparentemente cuidados de árboles han provocado heridos o fallecidos por el impacto de su caída.