Así debes trasplantar un cactus: te contamos los pasos
6 plantas de exterior para cuidar en tu terraza
El esqueje en las plantas
Cómo sacar las plantas de sus macetas sin romperlas
Solemos pensar que los cactus pueden sobrevivir aún sin ningún tipo de cuidados y, si bien es cierto que son especies más resistentes que otras, hay momentos puntuales en los que debemos encargarnos de estos ejemplares si no queremos que acaben dañados o se mueran. Saber cómo trasplantar los cactus, por ejemplo, es indispensable para que sobrevivan a este proceso de adaptación a un nuevo hogar.
El caso es que las suculentas, clasificación dentro de la cual entran los cactus, requieren de un poco de atención al trasplantarse. Comenzando por estar atentos a los indicios de que su maceta está quedando pequeña y es la hora de pasarlos a una mayor.
Cómo trasplantar un cactus
Si las suculentas o plantas crasas son todas aquellas que tienen la capacidad de acumular agua en su interior para usarla cuando fuera necesario, los cactus son las suculentas más famosas que existen; unas muy comunes en ambientes hostiles por la falta de humedad.
Por esa capacidad para guardar agua en sus raíces, tallos u hojas, pensamos que los cactus pueden arreglárselas por si solos. Lamentablemente, no trasplantarlos a tiempo puede significar que dejen de desarrollarse y, al cabo de un tiempo, perezcan.
Como cualquier planta que se cultiva en un lugar limitado por sus dimensiones originales, el cactus irá creciendo hasta que esa maceta empiece a quedarle pequeña, algo que pasa tras aproximadamente dos años del nacimiento de la planta, o en alguna ocasión tres.
Pero la principal ventaja que supone el trasplante para esta suculenta es que se le puede ofrecer un sustrato más nutritivo que el anterior. Aprovechar el trasplante a un nuevo sitio para preparar un suelo rico en nutrientes es esencial para revitalizarlo y que mejore su aspecto.
¿Qué tener en cuenta al trasplantar un cactus?
Si nunca has trasplantado una planta, los cactus son ideales para hacerlo por primera vez gracias a sus raíces extremadamente duras. Normalmente pequeños, es fácil retirarlos de la vieja maceta pero conviene que esperes a la primavera o al verano para removerlos. Desaconsejamos el invierno porque si les provocamos una herida podría infectarse, siendo bastante difícil que logren recuperarse.
Elegida la nueva maceta, para lo que te recomendamos una de barro y sólo ligeramente más amplia dado su ritmo de crecimiento lento, encárgate de buscar un sustrato que controle el exceso de humedad, o mezcla turba, tierra y arena en partes iguales para prepararlo.
Extraída la planta delicadamente y con guantes de jardinería para no lastimarte, ahueca la tierra de su nuevo hogar y colócalo despacio en el centro de la maceta, rellenando los huecos con sustrato y un abono de liberación lenta para asegurarle nutrientes los próximos meses.
Sugerimos que lo ubiques en algún punto donde alcancen los rayos solares, y no lo riegues hasta que notes que la tierra esté seca.
Temas:
- Plantas
Lo último en Actualidad
-
El mitin de Pedro Sánchez que cuenta con una invitada especial en primera fila
-
Carla Goyanes revela el nombre de su próximo hijo
-
Vuelve el peplum: cómo llevar la tendencia más elegante y favorecedora de la temporada 2026
-
¿Cómo se llama el árbol del níspero? El curioso nombre que muy pocos conocen
-
Rosario Mohedano se ‘moja’ sobre la defensa de Rocío Flores en GH VIP
Últimas noticias
-
El hielo de Groenlandia desvela que el ser humano lleva 4.500 años contaminando el planeta con mercurio
-
Pulisic lidera la exhibición de Estados Unidos en el debut
-
Así han quedado los partidos de hoy en el Mundial 2026: resultados y goles del viernes 12 de junio
-
Hospitalidad circular humana: así se está redefiniendo el turismo sostenible en Baleares
-
Apuesta histórica de Mallorca por el patrimonio rural: subvencionará la restauración de 54 molinos