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Una cena sin amigos, sin móvil y sin palabras en The Silence Meal

Piensa en una cena normal: estás rodeado de tus amigos, en un restaurante o en una terraza a la que soléis ir, y no dejan de surgir conversaciones en las que de vez en cuando se cuela algún móvil. Ahora olvida todo lo que conozcas sobre cenas y prepárate para descubrir este momento social de una forma que no habías imaginado: en silencio, compartiendo mesa con desconocidos y sin la posibilidad de consultar tu smartphone. Interesante, ¿verdad? Es la propuesta de The Silence Meal

La artista finlandesa Nina Backman es la responsable de The Silence Meal (la comida del silencio). Se trata de una performance que mezcla una experiencia culinaria con un experimento psicológico que busca descubrir cómo se comporta el ser humano ante una velada diferente, regida por unas normas en las que no está permitido relacionarse verbalmente con el resto de comensales.

Porque en The Silence Meal está prohibido hablar durante los dos platos, el postre y el café de los que consta el menú elaborado por el prestigioso cocinero Sami Tallberg, caracterizado por estar en búsqueda constante de nuevos ingredientes y nuevos platos. Eso sí, para romper el hielo se ofrecen unos cócteles durante los que sí se puede intercambiar impresiones con el resto de invitados, pero una vez que la artista se sienta a la mesa comienza el silencio.

¿Y cómo reacciona la gente ante una cena tan peculiar? En The Silence Meal se ve de todo, desde los típicos nervios provocados por la incómoda situación hasta el que quiere abandonar la estancia o el que se pone a llorar. Y, claro está, también hay quien se siente la mar de cómodo con esta experiencia.

Hasta el momento The Silence Meal se ha llevado a cabo con éxito en el museo Gallen-Kallela de Helsinki (Finlandia), donde se estrenó esta performance, o en la galería Punkt Ø de Moss (Noruega). Las próximas citas serán en Riga, Berlín y Estocolmo. Shangai, Nueva York y Hong Kong también están entre los planes de Nina Backman, y esperamos que también se deje caer por España en algún momento. ¡Sería una experiencia curiosa de vivir!