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Twitter.now, la red social que reclama el nombre de Twitter, se enfrenta a X en los tribunales

  • Nacho Grosso
  • Cádiz (1973) Redactor y editor especializado en tecnología. Escribiendo profesionalmente desde 2017 para medios de difusión y blogs en español.

Esta semana está circulando una web con fondo azul y un pájaro con un aire al de Twitter que promete «recuperar la plaza pública» con un mensaje directo, «el rico más famoso del mundo la compró y la rompió, nosotros la recuperamos». El sitio se llama twitter.now y pide 20 dólares para entrar como «fundador» antes de que abra al público. Detrás no hay un simple mockup ni una broma viral. Hay una startup real, una demanda judicial en marcha desde finales de 2025 y una pregunta legal que lleva meses sobre la mesa de un juzgado de Delaware, si Elon Musk y X Corp abandonaron o no los derechos sobre la marca Twitter cuando decidieron cambiar de nombre en julio de 2023.

Quién está detrás de twitter.now

La empresa que ha montado esta web se llama Operation Bluebird, con sede en Virginia (Estados Unidos). Su cara visible es Stephen Coates, que trabajó como asesor legal especializado en marcas registradas para la propia Twitter antes de la compra de Musk.

Según ha explicado Coates a medios como TechCrunch, la idea nació precisamente de esa retirada de marca, «cuando X Corp retiró la marca Twitter, vimos una oportunidad de construir algo nuevo, una plaza pública organizada alrededor de la confianza, la transparencia y la elección del usuario». Ese origen profesional de Coates explica por qué el proyecto no se ha limitado a copiar el logo y esperar. Operation Bluebird presentó ante la Oficina de Patentes y Marcas de Estados Unidos (USPTO) una solicitud para hacerse con marcas como «Twitter» y «Tweet», alegando que llevaban más de tres años sin uso activo por parte de X, el plazo que en el derecho estadounidense genera una presunción legal de abandono.

Una demanda todavía sin sentencia

X Corp no se ha quedado callada. A finales de 2025 presentó una demanda por infracción de marca ante un tribunal federal de Delaware y pidió una medida cautelar para frenar el lanzamiento de la plataforma antes de que llegara a ver la luz. La compañía sostiene que «Twitter» sigue asociada por el público a su servicio, con independencia de que el nombre visible ahora sea X, y que permitir que un tercero lo use generaría confusión entre los usuarios.

El dato más llamativo del proceso llegó en una vista de abril de 2026, cuando el juez Colm Connolly comentó desde el estrado que X «parece haber abandonado sus derechos» sobre esas marcas. Un abogado especializado en marcas, Josh Gerben, ha declarado a la prensa que ve «muy improbable» que Operation Bluebird acabe ganando, precisamente porque el público general todavía identifica el nombre Twitter con la empresa de Musk, más allá de lo que diga el registro de la USPTO.

Cómo funciona la web y qué pide a cambio de dinero

Al margen del pleito, lo que cualquier usuario puede ver hoy es una landing page en fase de acceso anticipado. Por 20 dólares se obtiene la condición de «fundador», un número de orden que empieza en el 00001, una insignia limitada en el perfil y, según el propio texto de la web, el bloqueo de un nombre de usuario antes de la apertura pública.

Por 40 dólares o más se pasa a la categoría «fighter», pensada explícitamente para costear la defensa legal del proyecto frente a X. La propia compañía lo plantea así en su web, «tu aportación financia la plataforma y defiende el nombre», una forma de presentar el pago como una especie de mecenazgo o crowdfunding más que como la compra de un producto terminado.

Fuente: Twitter.now

A día de hoy no existe una aplicación funcional que se pueda probar, sino una promesa de producto sujeta al resultado de un litigio que ni siquiera tiene fecha de sentencia. Operation Bluebird anuncia además un sistema de inteligencia artificial llamado VERA, encargado de puntuar la fiabilidad de cada publicación, y una función llamada Trust Dial con la que cada usuario ajustaría un umbral de confianza para filtrar contenido, sin que nadie sea suspendido ni se borre nada, solo que deja de aparecer en el timeline de quien active el filtro.

Es una propuesta interesante sobre el papel, en línea con debates reales sobre moderación de redes sociales, pero conviene recordar que de momento es solo eso, una descripción hecha por la propia empresa en su web.

Quien tenga curiosidad puede seguir el caso sin necesidad de pagar nada. El desenlace del litigio en Delaware determinará si Twitter.now puede seguir llamándose así, y ese dato, no la promesa de una insignia de fundador, es lo que de verdad define si este proyecto llega a convertirse en una alternativa real a X.