La resistencia al agua del Apple Watch original que Apple no quiso anunciar
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Hace apenas unos días, el Apple Watch celebraba su décimo aniversario, consolidado como uno de los wearables más influyentes del mercado. Sin embargo, cuando el primer modelo llegó en abril de 2015, había un detalle que pocos conocían, la resistencia al agua del Apple Watch era sorprendentemente buena, pero Apple decidió no destacarla públicamente, sus motivos tenía.
Resistencia al agua, una realidad
Oficialmente, Apple recomendaba evitar el contacto directo con agua, advirtiendo que el dispositivo solo soportaba salpicaduras accidentales, la habituales de cuando te lavas las manos y poco más. No obstante, múltiples pruebas realizadas por medios especializados demostraron que el reloj podía resistir duchas, lluvias intensas e incluso inmersiones breves sin sufrir daños.
¿A qué se debía esta cautela? La respuesta es sencilla, la empresa prefería actuar con prudencia legal. Aunque el primer Apple Watch estaba muy bien sellado internamente, Apple no quería exponerse a reclamaciones por daños en casos extremos. Además, garantizar una resistencia al agua absoluta habría supuesto riesgos si algún usuario interpretaba mal las limitaciones técnicas del producto. Y es que, tratándose del primer reloj, en el caso de que algo fallase podría haberse producido un efecto muy negativo.
Así ha evolucionado el Apple Watch
La resistencia al agua del Apple Watch mejoró notablemente a partir del Series 2, lanzado solamente un año más tarde, en 2016. Este modelo ya fue certificado para soportar inmersiones de hasta 50 metros de profundidad, lo que abrió la puerta a su uso durante entrenamientos de natación, tanto en piscina como en aguas abiertas. Desde entonces, nadar o ducharse con el reloj se ha vuelto una práctica habitual para millones de usuarios, cosa que hacen además con absoluta tranquilidad.
Modelos más recientes, como el Apple Watch Ultra, han ido aún más lejos. Este modelo no solo mantiene la certificación de 50 metros, sino que además está preparado para actividades como el buceo recreativo, con resistencia todavía mayor y aplicaciones específicas para submarinismo profesional. Aun así, Apple sigue recomendando evitar actividades que puedan implicar impactos violentos contra el agua, como el esquí acuático.
Y es que esta evolución demuestra cómo Apple ha pasado de una estrategia conservadora a hacer de la resistencia al agua del Apple Watch un argumento de venta fundamental. Hoy, esta característica forma parte del ADN del dispositivo, adaptándose a los nuevos hábitos deportivos y de vida activa de sus usuarios. La resistencia al agua del Apple Watch ha conseguido hacer de este dispositivo un motivo de tranquilidad.
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