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inteligencia artificial

Desde este mes, la IA que usas está obligada a decirte que es una máquina

  • Nacho Grosso
  • Cádiz (1973) Redactor y editor especializado en tecnología. Escribiendo profesionalmente desde 2017 para medios de difusión y blogs en español.

El 2 de agosto ha pasado casi desapercibido para buena parte de los usuarios de inteligencia artificial en España, pero marca uno de los puntos de inflexión más importantes del Reglamento Europeo de IA desde que empezó a tramitarse hace más de dos años. Tras las prohibiciones de usos inaceptables que entraron en vigor en febrero de 2025 y las primeras obligaciones para modelos como ChatGPT o Gemini el verano pasado, esta nueva fase despliega las reglas que más directamente tocan el día a día de quien usa herramientas de inteligencia artificial y de las empresas que las aplican en España.

Los cambios que se aplicam

El artículo 50 del reglamento obliga desde este mes a etiquetar todo el contenido sintético y a informar con claridad cuando alguien está interactuando con una máquina, sin avisos escondidos en la letra pequeña. Esto afecta a imágenes generadas por IA, textos automatizados y asistentes conversacionales, que ya no pueden hacerse pasar por una persona sin identificarse.

La propia Comisión Europea reconoce que el etiquetado tiene límites, ya que una marca de este tipo puede eliminarse, pasar inadvertida o incluso usarse para desacreditar contenido auténtico, y por eso insiste en que el diseño de las interfaces no debe fomentar que el usuario confunda una máquina con una persona real.

Unas banderas de la Unión Europea (UE).

Los sistemas que deciden sobre tus datos

La parte con más recorrido de esta fase afecta a los llamados sistemas de alto riesgo, aquellos que pueden influir en la seguridad o los derechos de las personas. Hospitales, aseguradoras, empresas de recursos humanos y administraciones públicas deben demostrar ahora que los algoritmos que usan son seguros, transparentes y no discriminatorios, con una evaluación de conformidad y supervisión humana efectiva.

En España, donde la IA ya se usa para cribar currículums o apoyar el triaje médico, esto obliga a certificar que esos sistemas se entrenaron con datos representativos de la población española y a permitir apelación cuando una decisión automatizada afecta a una persona. Según datos del ONTSI, el 38% de las empresas españolas de más de diez empleados ya usa algún tipo de inteligencia artificial, un porcentaje que da idea de cuántas organizaciones tienen que adaptarse a estas reglas.

Quién vigila que se cumpla en España y qué pasa si no se cumple

La vigilancia del cumplimiento recae en la Agencia Española de Supervisión de la Inteligencia Artificial, conocida como AESIA, creada en 2023 pero todavía en fase de despliegue, con una plantilla que ronda el centenar de técnicos. Las multas por incumplimiento pueden llegar a los 35 millones de euros o al 7% de la facturación global de la empresa, una cifra que la Comisión Europea ya ha demostrado que no teme aplicar tras su experiencia con el RGPD.

Hay que matizar que no todas las obligaciones entran en vigor a la vez, ya que la reforma conocida como Ómnibus Digital, aprobada en junio, ha retrasado algunos requisitos más exigentes hasta finales de 2026, 2027 y 2028, incluida la prohibición de deepfakes sexuales no consentidos.

Las empresas tienen de plazo hasta finales de 2027 para adaptarse a las obligaciones más exigentes, aunque las primeras inspecciones de la Comisión Europea empezarán en cuestión de meses. Para el usuario de a pie, el efecto más inmediato de esta fase del reglamento es que la próxima vez que hable con un chatbot, vea una imagen sospechosamente perfecta o reciba una decisión automatizada sobre un préstamo o una entrevista de trabajo, la ley ya exige que se lo digan.