‘La cocina ha dejado de ser un commodity para convertirse en el corazón del hogar’
EuroCucina 2026 es un salto adelante en innovaciones
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En EuroCucina 2026, Beko ha mostrado su visión sobre el futuro del hogar conectado, la integración de los electrodomésticos en el diseño de la cocina y el papel que jugarán la inteligencia artificial y la conectividad en los próximos años. Hablamos con Manuel Royo, Director de Marketing de Beko para Europa y España, sobre cómo está cambiando el consumidor, qué buscan ahora los usuarios y hacia dónde evolucionará la cocina europea de cara a 2030.
Pregunta. — ¿Cómo está evolucionando el consumidor español en cocina y electrodomésticos? ¿Qué pide ahora que quizá no pedía hace cinco años?
Respuesta. — Ha habido una evolución muy importante en las necesidades del consumidor, especialmente en mercados mediterráneos como España, porque la cocina se ha convertido en el corazón del hogar. Después del COVID se ha visto claramente que el espacio donde más interactúan familias y amigos es precisamente la cocina.
Eso ha provocado que la cocina deje de verse como un simple commodity donde el electrodoméstico tenía que estar escondido. Ahora el diseño tiene un peso enorme. De hecho, cerca del 80% de las decisiones de compra relacionadas con electrodomésticos tienen en cuenta el diseño como uno de los factores principales, junto a las prestaciones y el precio.
Esto obliga a las marcas a ofrecer electrodomésticos mucho más integrados visualmente dentro de la cocina. Estamos trabajando incluso con diseñadores y arquitectos para conseguir que el electrodoméstico forme parte del conjunto estético del hogar. Además, el consumidor busca más variedad en acabados. Hay tendencias muy claras hacia cocinas blancas, negras o con tonos antracita y acero inoxidable.
Pero no solo hablamos de diseño. También hay una demanda muy fuerte de eficiencia. Los consumidores quieren tecnologías que reduzcan el consumo energético y de agua, pero también que simplifiquen la experiencia. Gracias a la inteligencia artificial y a la conectividad conseguimos programas más eficientes, más rápidos y más económicos para el usuario. La sostenibilidad empieza en el hogar y ahí el electrodoméstico tiene un papel fundamental.
P. — Dentro del contexto de EuroCucina 2026, ¿cuáles han sido los grandes saltos respecto a generaciones anteriores de electrodomésticos Beko?
R.— Para nosotros EuroCucina ha sido un punto de inflexión porque hemos puesto en escena las diferentes propuestas de nuestras marcas bajo un mismo tronco común. En Beko Europe compartimos pilares fundamentales como la innovación, el diseño, la sostenibilidad, la conectividad y el servicio al cliente.
A partir de ahí, cada marca interpreta esos valores de forma distinta para responder a diferentes perfiles de consumidor. Whirlpool, por ejemplo, representa nuestra visión más premium, muy enfocada en la integración total del electrodoméstico dentro de la cocina y en ofrecer tecnologías avanzadas que faciliten la vida al usuario.
Un ejemplo muy claro es la función Pizza 300, que permite preparar pizzas con resultados profesionales en apenas tres minutos. Parece algo anecdótico, pero en realidad refleja perfectamente nuestra filosofía, hacer la vida más fácil y aportar momentos de disfrute.
En el caso de Beko, nuestra apuesta es democratizar la tecnología. Queremos llevar las mejores prestaciones al mayor número posible de usuarios. Ahí entran soluciones como PowerIntense en lavavajillas, que consigue resultados de limpieza hasta cinco veces superiores manteniendo la misma eficiencia energética.
También hemos mostrado propuestas muy centradas en necesidades reales del hogar. Hotpoint, por ejemplo, incorpora programas específicos para eliminar pelo de mascotas o reducir alérgenos. Todo nace de observar cómo viven las personas y qué problemas cotidianos necesitan resolver.
Además, toda nuestra estrategia tiene un eje transversal muy claro: la conectividad y la inteligencia artificial. Queremos electrodomésticos capaces de actualizarse automáticamente y mejorar incluso su eficiencia energética con el paso del tiempo sin necesidad de reemplazarlos. Eso también forma parte de nuestra visión de sostenibilidad.
P. — ¿La experiencia de uso se está simplificando o cada vez es más compleja para el usuario?
R.— Lo que buscamos es exactamente lo contrario: simplificar al máximo la experiencia y reducir la intervención del usuario. Gracias a la conectividad y a la inteligencia artificial, los electrodomésticos pueden interpretar cómo se utilizan y optimizar automáticamente su funcionamiento.
Por ejemplo, un frigorífico con tecnología Adaptive Cooling analiza continuamente la temperatura y regula el funcionamiento para mantener los alimentos frescos en las mejores condiciones minimizando además el consumo energético.
En lavadoras sucede algo parecido. El electrodoméstico detecta los tejidos, los hábitos de uso o el nivel de suciedad y propone automáticamente programas más eficientes o más rápidos. El usuario ya no tiene que pensar tanto qué programa elegir.
La idea es que el electrodoméstico se convierta en un asistente inteligente que facilite la vida. Si conseguimos ahorrar tiempo y reducir preocupaciones, el usuario puede dedicar más tiempo a disfrutar.
En cocina esto se ve muy claro. Por ejemplo, con nuestros hornos inteligentes puedes seleccionar una receta y olvidarte prácticamente del resto. El horno gestiona automáticamente tiempos y temperatura para obtener el mejor resultado.
Y luego tenemos tecnologías como Cook4 de Whirlpool, que permite cocinar cuatro platos simultáneamente sin mezcla de olores ni sabores. Eso cambia completamente la experiencia en casa, porque la persona deja de estar “secuestrada” en la cocina mientras los demás disfrutan.
P. — Mirando hacia 2030, ¿cómo imaginas la cocina europea del futuro?
R.— Va a ser una cocina mucho más inteligente, conectada e intuitiva. La conectividad y la inteligencia artificial nos permiten gestionar los electrodomésticos de forma autónoma y adaptada a cada usuario.
Pero para nosotros hay algo muy importante: toda esa tecnología tiene que ser sencilla de usar. No se trata de llenar la cocina de botones o de funciones complejas. Todo debe ser intuitivo, visual y accesible para cualquier persona.
El dato también será fundamental porque permitirá que los electrodomésticos aprendan continuamente y evolucionen según las tendencias y necesidades reales de los usuarios.
La cocina de 2030 combinará perfectamente tecnología, diseño y experiencia gastronómica. Será un espacio mucho más integrado en la vida social y familiar del hogar, con electrodomésticos capaces de trabajar prácticamente de forma autónoma para facilitar el día a día. Lo fundamental es que la tecnología aporte un beneficio claro y tangible al usuario. Esa es la verdadera clave del futuro.
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