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TECNOLOGÍA MILITAR

EE.UU. presenta Inferno RTC, una torre giratoria de apenas 40 kilos con más de 54 cañones que escucha los drones en lugar de usar radar y promete reaccionar en menos de tres segundos cuando se acercan demasiado

La versión grande incorpora más de medio centenar de tubos de disparo y utiliza sensores acústicos y cámaras para localizar amenazas sin emitir señales de radar, mientras una torreta giratoria selecciona el tubo mejor orientado para reducir al mínimo el tiempo de reacción.

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EEUU presenta el Inferno RTC, una torre giratoria con más de 54 cañones capaz de derribar enjambres de drones kamikaze en menos de tres segundos sin usar radar

La empresa Picket Defense Systems presentó un sistema durante la SOF Week 2026 que se celebró en Tampa del 18 al 21 de mayo por el mando de Operaciones Especiales de Estados Unidos y la Global SOF Foundation.

Se trata del sistema Inferno RTC, pensado como la última barrera contra drones que hayan superado las defensas. La empresa confirma que puede detectar de forma pasiva, seleccionar el punto de disparo y reaccionar en tres segundos.

De todas formas, no hay resultados oficiales que demuestren que puedan derribar un enjambre completo durante ese periodo de tiempo.

Una torreta que girar sin apuntar y escucha antes de disparar

Cuando hablamos de una torreta convencional, esta solo mueve un cañón para colocarlo hacia el objetivo. En el caso de inferno RTC, reparte decenas de tubos de disparo fijos por una estructura hemisférica y girando todo el sistema, seleccionado el que esté mejor orientado hacia la dirección del dron.

De esta forma, pretenden ahorrar tiempo que normalmente se pierde cuando se eleva y se gira un arma. Picke mantiene que esa arquitectura permite atacar casi a la vez varios objetivos y mantener una cobertura completa alrededor de una base, un vehículo o una posición avanzada.

En la versión pequeña, pesa cerca de 20 kilos y usa 36 cañones. La grande se sitúa cerca de los 40 kilos, supera los 54 y admite diferentes municiones, desde cartuchos ligeros hasta granadas de baja velocidad, según los criterios que la compañía explica.

La detección pasiva es la principal diferencia. En este caso, en vez de dar señales de radar, una matriz de micrófonos intenta reconocer el sonido de hélices y motores, mientras las cámaras ópticas confirman el objeto ayudando a calcular el recorrido.

Un programa de inteligencia artificial que se lleva a cabo en el mismo equipo clasifica la señal, estima por donde irá el dron y decide que cañón es mejor. Picket sostiene el inicio de la detección entre los 90 y 120 metros y una zona de neutralización asegurada de unos 40 metros.

¿El sistema puede fiarse solo de oído? No completamente. En una guía del Ejército Estadounidense aclara que el viento, el tráfico, la maquinaria y los drones eléctricos más silenciosos pueden reducir esa eficacia acústica. Por tanto, lo que se recomienda es hacer una combinación de cámaras y otras fuentes de información.

El reto de los drones FPV y del prototipo a las pruebas militares

Los drones FPV se pilotan a través de una imagen en primera persona y pueden llevar hasta muy poca altura.

De hecho, algunos modelos contienen en la parte trasera un fino cable de fibra óptica que manda las órdenes y el vídeo, una respuesta resistente a las interferencias que hace poco útil el intentar corbata el enlace a través de inhibidores de radio.

En este aspecto es donde aparece el problema económico. Desde el Departamento de Defensa estadounidense se reconoce que los sistemas no tripulados baratos están modificando el campo de batalla, ya que obligan a usar defensas más caras o aceptar el riesgo de que un aparato sencillo llegue a un objetivo costoso.

Inferno RTC lo que hace concretamente es cubrir los últimos metros con munición convencional y sin dar señal de radar que delate la posición. De todas maneras, la intención no es solucionar por sí sola toda la amenaza.

La estrategia de Estados Unidos apuesta por una defensa en varias capas, combinando sensores repartidos por la zona con diferentes sistemas de protección, tanto físicos como electrónicos.

Picket publicó que la Unidad de Innovación de Defensa eligió el proyecto para una segunda fase de evaluación y desde el laboratorio de defensa puntual de la Fuerza Aérea también lo escogió para experimentar.

De esta forma, se aproxima el prototipo a pruebas con drones reales, pero toda estos detalles por ahora proceden de la propia empresa.

No hay datos publicados sobre la probabilidad de acierto, la recarga tras consumir decenas de disparos, el comportamiento con agua de lluvia, polvo o ruido intenso, ni tampoco la seguridad de hacer uso de proyectiles cerca de las tropas, vehículos o infraestructuras.