Vigo

La juez del caso Déborah Fernández recuerda que quedan 13 días para resolver su asesinato

Déborah Fernández
El ex novio es el único sospechoso hasta el momento.
Luis Miguel Montero

Sólo quedan 13 días para que se cumpla el plazo de 20 años para esclarecer el asesinato de Déborah Fernández y encontrar al autor del crimen. Por eso la juez de Instrucción número dos de Tui ha pedido «máxima celeridad» a los diferentes organismos que todavía están investigando aspectos relacionados con el caso Déborah Fernández, la joven de Vigo cuyo cuerpo sin vida fue encontrado en una cuneta en el año 2002. Déborah había desaparecido el 30 de abril de 2002 cuando regresaba a su casa tras hacer footing.

Por el crimen solo declaró como investigado su ex novio, P.P.S.L., el pasado 12 de marzo, después de la insistencia de la familia de Déborah durante los últimos 20 años para que el crimen no prescriba y se encuentre al culpable o culpables. Ahora, la juez Ana Isabel Cabido, ha dictado una providencia en la que insta a diferentes organismos que deben remitir pruebas solicitadas a la mayor brevedad, entre ellas exámenes toxicológicos. El caso prescribirá el próximo 30 de abril para todos los autores o cómplices, excepto para el ex novio de Déborah, P.P.S.L., que ya declaró en sede judicial hace un mes y defendió su inocencia, negando haber estado con Déborah el día que desapareció, aunque varios testigos afirman lo contrario. Sin embargo, en caso de que hubiera cómplices, no podrían ser juzgados porque no han sido imputados en esta causa antes del plazo legal de su prescripción, 20 años.

Déborah Fernández desapareció en Vigo el 30 de abril de 2002, cuando hacía footing. El 10 de mayo fue encontrado su cadáver en una cuneta, en el municipio de O Rosal, a 40 kilómetros de Vigo, completamente desnuda y rodeada de pruebas falsas para intentar confundir a los investigadores. Las primeras pesquisas indicaban que aquel día Déborah había quedado con su ex novio, recién llegado de Argentina, donde residía entonces tras una conversación telefónica. Sin embargo, su ex novio declaró siempre ante la Policía, hasta media docena de veces, que no había quedado con la joven, que en el momento de fallecer tenía 23 años.

La investigación policial sufrió muchos altibajos, hasta el conocido como informe Arcano realizado entre 2009 y 2010 por agentes de policía nacional desplazados desde Madrid. Arcano señalaba las contradicciones del ex novio de Déborah como especialmente sospechosas, pero la verdad es que tras este informe solo fue llamado a declarar ante el juez el 3 de junio de 2002, al comienzo de la nueva investigación, y alegó que no se encontraba en ese momento en España. El juzgado no lo volvió a citar hasta hace dos semanas,  casi 20 años después.

La calificación de P.P.S.L. ahora como investigado tiene su importancia porque los plazos para la prescripción del delito se paralizan, pero solo para él. Si perdiese su calidad de investigado, los plazos de prescripción volverían a correr porque es la única persona ahora en el ojo de mira de los investigadores. Lo peor es que a estas alturas nadie cree que el cuerpo de Déborah pudiese ser transportado por sólo una persona, por lo que si hubiera más de un implicado no se podría enjuiciar al resto.

El único investigado P.P.S.L. ha declarado hasta media docena de veces ante la Policía Nacional e incluso colaboró voluntariamente hace años para la extracción de su ADN para ser cotejado con los restos hallados en el cuerpo de Déborah. La primera declaración tuvo lugar el 9 de mayo de 2002, un día antes del hallazgo del cadáver de la joven, ante funcionarios de la Unidad de Delincuencia Especializada y Violenta (UDEV) mientras se investigaba el caso Déborah como el de una desaparición.

En esa declaración reconoció que «el día 30 de abril, sobre las 14.30 horas, logró contactar con ella telefónicamente, al parecer, se encontraba en la peluquería a donde acude habitualmente (…)». La conversación apenas duró un minuto, por la deficiente cobertura telefónica y porque notó a la chica muy «seca». Al despedirse le dijo que «ya hablarían más tarde». Esto entra en contradicción lo que declaró una trabajadora de la peluquería que escuchó a Déborah decir que había quedado con este joven y así lo declaró ante la Policía.

Relación sentimental 

El entonces joven también explicó que había mantenido una relación sentimental con la joven desde las navidades del año 2000 hasta septiembre de 2001 y que quedó interrumpida cuando él se marchó a trabajar fuera de España. La última pregunta que le realizaron en esta primera declaración es cuando menos curiosa: «si tiene conocimiento de que Déborah fuese aficionada o haya participado en alguna ocasión en juegos tipo rol o güija» a lo que respondió que «lo ignora, al menos así lo cree teniendo en cuenta que esta chica era bastante miedosa», es decir, que existirían pocas posibilidades de que Déborah hubiese montado en el coche de un desconocido.

Otra de las declaraciones del ahora investigado tuvo lugar el 19 de agosto de 2004. En ella dijo que no había «mantenido contacto telefónico ni personal con las hermanas de Déborah antes de la desaparición de ésta», aunque después reconoció que María, hermana mayor de la desaparecida, le había ayudado a decorar su apartamento en Vigo. También declaró que «en ningún momento Déborah tuvo tarjetas de crédito del dicente, ni cuando residía aquí ni cuando marchó para Argentina», ésta es otra de las supuestas contradicciones de P.P.S.L., que en otro momento aclaró que Déborah realizaba algunas compras para decorar su nueva casa con una tarjeta de crédito que le prestó él.

De nuevo, el investigado declaró ante los policías del Grupo I de Homicidios de Madrid, el 6 de julio de 2020, desplazados a Vigo. En esta ocasión su declaración ocupó 20 folios y no los dos que venían ocupando hasta ese momento. P.S.S.L. ratificó entonces que no había quedado el día de la desaparición con Déborah.

Uno de los momentos más críticos de esta declaración para P.S.S.L. fue cuando un inspector le preguntó «cómo sabe que a Déborah le quitaron la ropa después de haber fallecido», a lo que contestó que «por comentarios y por la Prensa», sin embargo, el policía, no convencido de la respuesta, repitió la pregunta y el joven en esta ocasión dijo que «los datos que tiene es en relación a lo que le dijo la Policía».

Mientras tanto, la familia de Déborah Fernández siguió trabajando en el caso y pidió los análisis del cadáver de la joven, que fue exhumado en 18 de mayo de 2021 para buscar restos en sus uñas. «Dicho informe señala la aparición de ADN masculino en una de sus uñas. Vamos a solicitar la ampliación de la prueba pericial para intentar determinar los marcadores genéticos hallados». El caso se archivó, pero a finales de 2019 fue reabierto y se han hecho varias diligencias periciales y declaraciones de testigos.

En los últimos meses, también se examinó el coche del principal sospechoso y diferentes pertenencias del mismo. Así, entre otros hallazgos, fueron localizadas unas fibras bajo las uñas de Déborah Fernández que coincidían con la tela de una manta que perteneció al investigado (si bien eran unas fibras muy comunes y el hallazgo no se consideró determinante), y los análisis de la empresa Lazarus llevaron a la conclusión de que el ordenador de Déborah había sido manipulado.

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