Sociedad

Trasladan de cárcel a Rosario Porto, asesina de su hija Asunta, tras una ingesta masiva de pastillas

Está hospitalizada, tras una ingesta masiva de pastillas, pero cuando reciba el Alta, Rosario Porto será trasladada de prisión. La mujer, condenada a 18 años por el asesinato de su hija adoptiva Asunta Basterra, dejará el complejo penitenciario de Teixeiro (La Coruña) para ser ingresada en la cárcel de A Lama (Pontevedra).

El delegado del Gobierno en Galicia, Santiago Villanueva, ha defendido que la decisión de traslado de presos de una cárcel a otra se toma «en función de las circunstancias personales» de cada interno, cuando ha sido preguntado por la decisión de Instituciones Penitenciarias de trasladar a Porto de un centro a otro.

A preguntas de los periodistas sobre la situación de Rosario Porto, que permanece ingresada en el Complexo Hospitalario Universitario A Coruña (Chuac) tras una ingesta de pastillas, ha indicado que de momento no tiene «más noticias» en relación a su posible traslado.

En cuanto al anuncio del abogado de Porto, José Luis Gutiérrez Aranguren, sobre la presentación de una petición para que se reconsidere el traslado, ha señalado que el letrado tiene «derecho a recurrir». «Y en función de ese recurso, se estudiará por parte de quien corresponda», ha añadido

Supuestas presiones

Por otra parte, sobre las denuncias del letrado respecto a supuestas presiones a su clienta para que admita su culpabilidad, Villanueva ha argumentando que no cree que «ningún funcionario pueda estar presionando en ningún momento ni a ella ni a ningún otro preso».

«Este es un país donde se cumple la normativa y se respetan los derechos de los presos», ha apostillado sobre este tema el delegado del Gobierno en Galicia.

El 30 de octubre de 2015, Rosario Porto y su marido, Alfonso Basterra, fueron declarados culpables del asesinato de Asunta por unanimidad de un jurado popular.

El cadáver de la niña, que tenía 12 años, fue hallado en una pista forestal de Teo (A Coruña) el 22 de septiembre de 2013. Todos los miembros del jurado coincidieron en que la víctima no tuvo posibilidad alguna de defenderse, así como en que no encontraron “hechos no probados” ni motivos para ser favorables al indulto o suspensión de la pena.

Basterra y Porto eran los únicos acusados. Ambos se declararon inocentes en la vista oral y repitieron insistentemente que la pequeña era lo que más querían en este mundo. Sus abogados pidieron la absolución al considerar que la instrucción iba encaminada a culparlos y que faltaban pruebas de cargo.