Ansiedad

Suena a milagro, pero la ciencia lo avala: el método natural que funciona mejor que una pastilla contra la ansiedad

A diferencia de otros recursos, no presenta efectos secundarios negativos

Cada vez más especialistas coinciden en que existen herramientas naturales

Dormir mejor permite al organismo recuperarse

Suena a milagro, pero la ciencia lo avala: el método natural que funciona mejor que una pastilla contra la ansiedad

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La ansiedad es una de las experiencias emocionales más comunes en la actualidad, afectando tanto a la salud mental como al bienestar físico de quienes la padecen. En este contexto, cada vez más especialistas coinciden en que existen herramientas naturales capaces de ayudar a regularla de forma eficaz y sostenida. Entre ellas, el ejercicio físico destaca como una de las más completas. No solo actúa sobre el cuerpo, sino también sobre el cerebro, generando cambios profundos en los sistemas que regulan el estrés, el estado de ánimo y la respuesta emocional ante situaciones inciertas de la vida cotidiana.

Según el médico y psiquiatra Javier Quintero, el ejercicio puede considerarse uno de los ansiolíticos naturales más eficaces que existen, ya que activa neurotransmisores claves como el GABA y la serotonina, fundamentales en la regulación de la ansiedad. A diferencia de otros recursos, no presenta efectos secundarios negativos y sus beneficios se mantienen en el tiempo. Además, no es necesario realizar entrenamientos intensos o prolongados para notar mejoras: con tan solo diez o quince minutos diarios de actividad adaptada a cada persona, el cerebro comienza a modificar su forma de reaccionar frente al estrés. Ello convierte al ejercicio en una herramienta viable para la mayoría de las personas.

¿Por qué el ejercicio es un regulador natural de la ansiedad?

Según determinan diferentes profesionales e instituciones, el ejercicio es fundamental para la salud mental. La Asociación Estadounidense de Ansiedad y Depresión (ADAA) señala que la actividad física reduce el estrés, mejora la concentración y aumenta la energía.

«Esto ocurre, en parte, porque durante el ejercicio el cerebro libera endorfinas, sustancias químicas que actúan como analgésicos naturales y generan una sensación de bienestar», mencionan los expertos.

Además, el ejercicio contribuye a mejorar la calidad del sueño, un factor clave en la regulación emocional. Dormir mejor permite al organismo recuperarse y enfrentar con mayor equilibrio las demandas diarias.

La ADAA también destaca que el ejercicio aeróbico regular reduce la tensión general, estabiliza el estado de ánimo y fortalece la autoestima, lo que resulta especialmente beneficioso en personas con ansiedad persistente.

¿Cuáles son los tipos de ejercicios recomendados para reducir la ansiedad?

El psiquiatra Jordi Risco subraya que no existe un único tipo de ejercicio ideal, sino distintas opciones que pueden adaptarse a las preferencias y necesidades individuales. Entre ellas, el ejercicio cardiovascular ocupa un lugar destacado. Actividades como el aeróbic o el spinning aumentan la frecuencia cardíaca y facilitan la liberación de tensiones acumuladas en el cuerpo.

Otra alternativa eficaz son los deportes en equipo, que combinan el movimiento físico con la interacción social. «Este componente social actúa como una distracción positiva, ayudando a reducir pensamientos repetitivos asociados a la ansiedad», comenta.

Por su parte, las caminatas en la naturaleza ofrecen un doble beneficio: el movimiento físico y el contacto con entornos naturales, lo que favorece la relajación y disminuye los niveles de estrés.

¿Qué beneficios psicológicos y emocionales produce el ejercicio contra la ansiedad?

Más allá de sus efectos inmediatos, el ejercicio también genera cambios a largo plazo en la forma en que las personas se perciben a sí mismas. La mejora progresiva de la condición física suele traducirse en un aumento de la autoestima y la confianza personal.

En este sentido, los especialistas destacan que alcanzar pequeñas metas, como completar una rutina o mejorar el rendimiento, refuerza la sensación de capacidad y control.

Asimismo, el ejercicio funciona como una vía de liberación emocional. Tal como explica Jordi Risco, permite canalizar la energía acumulada en forma de ansiedad, facilitando una sensación de alivio y bienestar. Por lo tanto, este proceso ayuda a las personas a sentirse más equilibradas y menos sobrecargadas frente a las exigencias diarias.

¿Cuál es el impacto del ejercicio en la respuesta al estrés?

Desde una perspectiva biológica, la Asociación Americana de Psicología (APA) explica que el ejercicio fortalece la capacidad del cuerpo para responder al estrés. Durante la actividad física, distintos sistemas del organismo, como el cardiovascular, el muscular y el nervioso, trabajan de manera coordinada, mejorando su comunicación interna. Este entrenamiento fisiológico permite que el cuerpo se vuelva más eficiente al enfrentar situaciones estresantes.

Además, en personas con ansiedad o ataques de pánico, el ejercicio puede simular las respuestas físicas del estrés, ayudando a familiarizarse con ellas y a reducir su impacto emocional en el futuro.

En definitiva, el ejercicio no solo actúa como una herramienta preventiva, sino también como un recurso terapéutico accesible y eficaz. De esta manera, incorporarlo de forma regular en la rutina diaria es realmente importante para poder gestionar mejor la ansiedad, desarrollando un equilibrio integral entre cuerpo y mente.

 

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