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Según la psicología, las personas que usan filtros de belleza en sus fotos se perciben como menos inteligentes

  • Sofía Narváez
  • Periodista multimedia graduada en la Universidad Francisco de Vitoria, con un Máster en Multiplataforma por la Universidad Loyola. Editora en Lisa News con experiencia en CNN y ABC.

Subir una foto a las redes sociales es una de las acciones más cotidianas de la vida digital, pero ¿quién la publica sin ningún tipo de retoque? Un filtro puede suavizar la piel, cambiar la forma de los ojos, perfilar las cejas o intensificar el color de los labios en segundos.

Y según la psicología, eso tiene una consecuencia que pocos anticipan: la percepción que los demás construyen sobre quien aparece en la foto cambia, y no siempre en la dirección que el usuario espera.

Esto es lo que dice la psicología sobre las personas que usan filtros de belleza en sus fotos

El estudio titulado What is beautiful is still good: the attractiveness halo effect in the era of beauty filters liderado por Aditya Gulati, investigador de ELLIS Alicante, la fundación española especializada en inteligencia artificial y sesgos cognitivos, junto a la científica Nuria Oliver, una de las expertas en IA más reconocidas del país, explica que el uso de filtros de belleza puede cambiar de forma significativa la percepción que los demás tienen de quien aparece en la foto.

El equipo reunió fotografías de 462 personas de distintas edades, géneros y etnias. A cada imagen original le aplicaron un filtro de belleza popular que suaviza la piel, modifica los ojos y los labios y ajusta otras facciones para hacer el rostro más atractivo.

Después pidieron a 2.748 participantes de entre 18 y 88 años que evaluaran las imágenes en aspectos como el atractivo, la inteligencia, la confianza que transmitían, la sociabilidad y la felicidad aparente. Ningún participante vio las dos versiones de la misma persona.

El 96,1% de las imágenes con filtro fueron valoradas como más atractivas. Las personas retocadas también fueron percibidas como más sociables, más felices y más dignas de confianza. Pero ocurrió algo inesperado con la inteligencia: las mujeres con filtro fueron valoradas como menos inteligentes que los hombres, y esa brecha se amplió después de aplicar el retoque.

Por qué los filtros de belleza reducen la percepción de inteligencia en las mujeres según la psicología

El efecto no tiene que ver con las capacidades reales de quien usa el filtro. Tiene que ver con los sesgos inconscientes de quien mira la foto. La psicología identifica tres mecanismos que explican lo que ocurre.

El primero es el estereotipo de la frivolidad. Existe un prejuicio arraigado que asocia la preocupación excesiva por la imagen con la falta de profundidad intelectual. Cuando el cerebro del observador detecta un retoque evidente, tiende a asumir de forma automática que la persona prioriza la apariencia sobre el contenido.

El segundo mecanismo es la penalización por artificio. Los filtros modifican facciones reales: agrandan los ojos, afinan la nariz, eliminan imperfecciones. El observador percibe esa alteración como una falta de autenticidad. La falta de honestidad percibida daña la credibilidad general de la persona y reduce la evaluación de su inteligencia.

El tercero es el sesgo de género. La sociedad aplica estándares distintos según el género. Cuando una mujer usa un filtro de belleza, el estereotipo tiende a interpretarlo como vanidad o inseguridad, lo que reduce la percepción de su intelecto.

Cuando un hombre hace lo mismo, el mismo comportamiento se lee como cuidado personal o profesionalismo digital, lo que no penaliza su imagen intelectual. Los autores del estudio señalan que este sesgo de género resultó más fuerte que el propio efecto halo de atractivo, y que se intensificó después de aplicar el filtro.

Cerca del 90% de las mujeres de entre 18 y 30 años afirman usar filtros de belleza antes de publicar fotos en redes sociales. Los investigadores de ELLIS Alicante advierten de que los hallazgos añaden una dimensión nueva a las consecuencias del uso de estos filtros, que ya estaban asociados a ansiedad, depresión, disminución de la autoestima y aumento de la cirugía estética entre las usuarias más jóvenes.