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La sanidad perfecta de Mónica García: los ceutíes enfermos de cáncer obligados a cruzar el Estrecho para tratarse

La cuestión ya no se plantea únicamente como un problema de infraestructura sanitaria, sino también de accesibilidad y continuidad asistencial

Un paciente de cáncer en Ceuta puede disponer de atención de Oncología Médica en el Hospital Universitario de la ciudad, pero si su tratamiento requiere radioterapia tendrá que abandonar Ceuta y desplazarse a la Península. La ciudad autónoma continúa sin una unidad propia de radioterapia, una carencia que obliga a los enfermos a afrontar desplazamientos fuera de su lugar de residencia para recibir un tratamiento que, en determinados casos, requiere numerosas sesiones.

Este jueves, la ministra de Sanidad, Mónica García, cumplió con el guion previsto en su comparecencia ante el Congreso de los Diputados y se deshizo en elogios sobre la gestión sanitaria del Gobierno de Pedro Sánchez en Ceuta. Sin embargo, frente a este relato triunfalista, la realidad de determinadas áreas asistenciales ofrece una imagen bastante menos complaciente. En el ámbito de la oncología, por ejemplo, el Hospital Universitario de Ceuta ha tenido que reforzar su plantilla: en enero de 2026, INGESA incorporó una nueva especialista y elevó de dos a tres el número de oncólogos del centro.

La situación resulta especialmente llamativa si se tiene en cuenta que el Ministerio de Sanidad gestiona directamente la asistencia sanitaria de Ceuta a través de INGESA. Mientras Mónica García reivindica desde la tribuna del Congreso una gestión que presenta como ejemplar, persisten carencias estructurales que afectan directamente a los pacientes, entre ellas la ausencia de una unidad de radioterapia propia, que obliga a quienes necesitan este tratamiento a desplazarse a la península.

Destino: Algeciras

El destino de referencia ha sido históricamente Algeciras, donde los pacientes ceutíes reciben los tratamientos de radioterapia. INGESA garantiza la prestación y asume los costes derivados de las derivaciones, incluido el transporte del paciente y, cuando corresponde, el de un acompañante. La propia administración sanitaria sostiene que la asistencia está garantizada aunque el tratamiento no se realice físicamente en Ceuta y los perjuicios del viaje, molestias y sensación de abandono.

El problema, por tanto, no es que los pacientes de Ceuta se queden sin tratamiento, sino que para acceder a determinadas prestaciones oncológicas tienen que cruzar el Estrecho en pleno siglo XXI. Y en el caso de la radioterapia, el desplazamiento puede repetirse durante semanas. Los médicos de Ceuta han advertido precisamente del impacto que tienen estos viajes sobre pacientes que pueden necesitar entre 15 y 42 sesiones de tratamiento, además de las dificultades añadidas que pueden producir los problemas de conexión marítima.

La situación no es nueva. La ausencia de radioterapia propia lleva años siendo una de las principales reivindicaciones sanitarias de la ciudad. En 2023, INGESA volvió a defender que no consideraba viable implantar una unidad de radioterapia en Ceuta por el volumen de población y de pacientes, y apostó por mantener la atención mediante soluciones de ámbito comarcal. El argumento de la administración se basa en la necesidad de que estas unidades cuenten con un volumen suficiente de pacientes para garantizar la experiencia y seguridad de los equipos profesionales.

El debate, sin embargo, ha vuelto a cobrar fuerza en 2026. INGESA ha utilizado el número de pacientes para defender que una unidad propia no sería viable, mientras que los profesionales sanitarios han reclamado que también se tenga en cuenta la singularidad geográfica de Ceuta y las dificultades que supone para un enfermo oncológico tener que desplazarse repetidamente a la Península.

Los médicos de Ceuta respaldaron en marzo al Servicio de Oncología y reclamaron un debate técnico sobre la posibilidad de disponer de radioterapia en la ciudad. La cuestión ya no se plantea únicamente como un problema de infraestructura sanitaria, sino también de accesibilidad y continuidad asistencial.

Un viaje que puede repetirse durante semanas

La diferencia geográfica convierte un tratamiento habitual en otras partes de España en un problema logístico añadido para los pacientes ceutíes. Las sesiones de radioterapia no tienen por qué concentrarse en una única visita: dependiendo del diagnóstico, del tratamiento y de la técnica empleada, pueden ser necesarias numerosas sesiones.

Esto hace especialmente relevante la conexión entre Ceuta y la península. La climatología puede afectar al transporte marítimo y dificultar los desplazamientos, un factor que ha sido señalado en distintas ocasiones por representantes de los pacientes y organizaciones políticas de la ciudad.

En 2022, por ejemplo, una iniciativa parlamentaria para impulsar una clínica de radioterapia en Ceuta advertía expresamente de que los pacientes que necesitaban este tratamiento debían desplazarse, como mínimo, hasta Algeciras y que la dependencia del transporte marítimo podía ocasionar problemas cuando las condiciones meteorológicas impedían las conexiones.

El problema se hizo especialmente visible durante episodios de temporal en 2026, cuando se volvió a reclamar atención sobre las dificultades que afrontan los pacientes oncológicos que tienen que salir de Ceuta para recibir sus sesiones.

Algeciras, el centro de referencia

Algeciras se ha convertido durante años en el principal punto de derivación para los pacientes ceutíes que necesitan radioterapia. El centro oncológico de GenesisCare en la ciudad gaditana ofrece tratamientos de oncología médica y radioterápica y atiende también a pacientes procedentes de Ceuta.

La situación ha llegado incluso a provocar cambios temporales de destino. Durante las obras de renovación de las instalaciones de Algeciras, pacientes procedentes de Ceuta fueron derivados temporalmente a Jerez de la Frontera.

El desplazamiento, por tanto, no es una cuestión teórica. Forma parte de la atención sanitaria que reciben los pacientes ceutíes que necesitan radioterapia.