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Precaución en las fiestas

Los riesgos en la salud ocular en Navidades

La víspera de Año Nuevo, fin de año o Nochevieja es la última noche del año en el calendario gregoriano y se celebra desde que se cambió a este calendario en 1582.  No en todos sitios se celebra de igual manera.

En España, se cena en las casas y a medianoche se comen las tradicionales uvas de la suerte, doce al son de las doce campanadas, que se transmiten en directo por televisión en casi todas las grandes cadenas periodísticas. Se dice que quien consigue tragarlas todas a tiempo tendrá un año lleno de prosperidad. En muchas ciudades y pueblos se acude a una plaza o a algún punto emblemático del lugar y las uvas se comen en comunidad en torno al reloj.

Esa noche los españoles se engalanan; vestidos largos, trajes, fracks… maquillaje, pestañas postizas y hasta lentillas de fantasía de ojos. ¿Ponen estos complementos en peligro nuestra salud ocular? Desde el Instituto Oftalmológico Fernández-Vega, el  Dr. Carlos Lisa Fernández, comparte algunas recomendaciones:

«Es importante recordar que, ante cualquier molestia en los ojos, es conveniente retirar el maquillaje por completo. Si las molestias perduran, se recomienda acudir al oftalmólogo para ser atendido», explica el experto.

Higiene

La seguridad y la higiene son fundamentales al usar lentillas, especialmente las de efectos especiales. «Deben ser adquiridas a través de un profesional de la salud ocular y utilizadas siguiendo sus indicaciones», explica Cristina Romero Gallego, optometrista del Institut de la Mácula de Barcelona. «Hay que comprar las lentillas en establecimientos especializados, sobre todo en ópticas porque enseñan a ponérselas y quitárselas sin dañar el ojo y manteniendo la higiene debida», apostilla.

«Comprar este tipo de complementos por internet implica más riesgos porque no se sabe su composición, ni si son el tamaño adecuado, etc. y, desde luego no indican cómo ponérselas y cómo mantener la higiene para que no se contaminen», puntualiza Cristina Romero. 

Además, esta especialista explica que es  crucial seguir las pautas de limpieza y cuidado para prevenir cualquier infección o irritación ocular, «hay que ponerse las lentillas con las manos limpias, manipularlas adecuadamente y colocarlas sin apretar demasiado porque se pueden producir pequeñas erosiones en la córnea», concluye la experta.

Traumatismos: pirotecnia, corchos, decoración

Aunque en cualquier época del año pueden ocurrir traumatismos oculares tales como golpes, cortes, quemaduras  o contacto con agentes químicos, las Navidades entrañan, además, otros riesgos que hacen más frecuentes las visitas a urgencias oftalmológicas. 

«Los traumatismos oculares pueden revestir diferente gravedad, desde pequeñas erosiones en la superficie del ojo hasta desprendimientos de retina, opacidad corneal o glaucomas por traumatismo», afirma el Dr. Álvaro Fernández-Vega González, oftalmólogo especialista en retina y vítreo. «Por este motivo –indica este experto– la prevención es la mejor manera para cuidar nuestra visión mientras disfrutamos de la Navidad».

La pirotecnia, los corchos y algunos elementos de decoración se encuentran entre los causantes más comunes de traumatismos oculares durante el periodo navideño. En el caso de los petardos, es recomendable utilizar gafas de seguridad y no frotarse los ojos si un fragmento del artilugio entra en el ojo. En lo que respecta a los fuegos artificiales, debemos mantener una distancia de al menos 150 metros del lugar desde donde se estén lanzando y evitar manipularlos si no somos profesionales.

El impacto de un corcho al abrir una botella de champán o vino es otra de las causas más frecuentes de daños oculares en Navidad. Para prevenir accidentes durante el descorche, hay que evitar agitar la botella e intentar apuntar en una dirección donde no haya nadie. Asimismo, es importante enfriar la botella para que el corcho salga disparado con menor fuerza.

Por otro lado, algunos objetos de decoración como las espinas de los árboles de navidad (especialmente las de aquellos de plástico), la purpurina, la nieve artificial o los pequeños fragmentos de bolas de navidad rotas pueden ingresar en el ojo provocando rasguños. En el caso de que alguno de estos elementos se introduzca accidentalmente en el ojo, ante todo, debemos evitar frotar y ejercer presión, puesto que, de este modo, evitaremos rayar la córnea o provocar una infección. Lo más recomendable es parpadear para intentar que las lágrimas lo expulsen naturalmente. Si esto no sucede, podemos intentar lavar el ojo con agua o suero fisiológico.