Cómo perjudica el alcohol a la salud
El alcohol interviene en más de 200 enfermedades y trastorno. En todo el mundo se producen al año una media de 3,3 fallecimientos debido al consumo nocivo de estas bebidas. Esto representa un 5,9% de todas las muertes. En este artículo te explicamos cómo perjudica el alcohol a la salud.
En gran medida provoca una importante agresión al sistema metabólico, la fisiología y a los órganos, especialmente al cerebro. En un principio, su ingesta provocará una gran alegría, pero los procesos de juicio y pensamiento se verán alterados con una pérdida de memoria y de distintas capacidades mentales. Este tipo de bebidas llegan a crear una cierta dependencia. Parece que cuanto más se consume, más nos incita a beber.
La ingesta de alcohol en grandes dosis puede afectar al organismo a nivel cardiovascular y a nivel digestivo. En el primer caso, puede incrementar en exceso la presión sanguínea provocando hipertensión. También tiene muchas posibilidades de dañar el músculo cardíaco debilitando las paredes y dificultando la capacidad de bombear sangre. En cuanto al sistema digestivo, lo peor que puede ocurrir es una pancreatitis aguda, una patología que afecta de manera importante al páncreas. El hígado es otro de los órganos castigados por el consumo de bebidas alcohólicas. Realiza todo lo que puede, intentando adaptarse a las circunstancias y limpiando la sobrecarga metabólica, pero al final no podrá afrontar este trabajo, originando una hepatitis grave que puede llegar a desencadenar una cirrosis.
El alcohol puede tardar en llegar a la sangre entre 30 y 90 minutos desde que se consume. En ese instante habrá un descenso de azúcares en ella que será lo que provoque el agotamiento, mareos y la sensación de debilidad. Muchas personas consideran el acto de beber como un acto de socialización para reunirse con los amigos, pero más grave es el caso de aquellos que lo tienen como una rutina y consumen grandes cantidades a diario.
El alcohol puede llegar a causar la muerte, debido a una intoxicación etílica. Y no hace falta ingerir grandes dosis para que esto ocurra, sobre todo porque cada persona presenta unas condiciones distintas y no todo el mundo soporta las mismas cantidades. El consumo de estas bebidas hace que las personas atraviesen por distintas etapas. Al comienzo se experimenta una sensación de alegría y relajación, llegando a producir síntomas más preocupantes como falta de coordinación o visión borrosa, que pueden desencadenar en una fase anestésica y coma etílico.
¿Una copa de vino a las comidas?
Los expertos aconsejan consumir una copa de vino al día, aunque no beneficiará por igual a todas las personas. Este vaso de vino tinto cuenta con un alto contenido en flavonoides, que cuenta con un efecto vasodilatador sobre las arterias. También funciona como antioxidante, con efectos preventivos en materia de corazón. El vino no está aconsejado para niños, adolescentes, pero tampoco para las personas diabéticas, con cardiopatías, con enfermedades hepáticas, embarazadas y que toman medicación.
Más allá de una copa de vino habría que consultar con el médico de cabecera sobre su idoneidad.
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