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El peligro oculto de las bebidas detox: así destruyen el esmalte dental sin que te des cuenta

Agua con limón o chupitos de vinagre de manzana encabezan la lista

Los expertos aconsejan tomarlas junto con las comidas, evitar beberlas a pequeños sorbos y usar pasta fluorada

El agua con limón en ayunas, los chupitos de vinagre de manzana y las bebidas conocidas como detox se han incorporado a muchas rutinas como gestos sencillos para empezar el día de una forma supuestamente más saludable. Sin embargo, su consumo frecuente y mantenido aumenta la exposición de los dientes a sustancias ácidas, lo que favorece el desgaste progresivo del esmalte.

El esmalte es la capa externa que protege el diente. Aunque se trata del tejido más duro del organismo, una vez que se pierde, no vuelve a formarse. Tras el contacto con una bebida ácida, la superficie dental experimenta una desmineralización temporal. La saliva ayuda a neutralizar el entorno y recuperar parte de esos minerales, pero las exposiciones repetidas pueden dificultar este proceso y dar lugar a una erosión permanente. Consumir alimentos que estimulan la salivación, como lácteos o frutos secos, o que aportan calcio, como verduras de hoja verde o semillas de sésamo, ayudan a la remineralización natural.

Este desgaste suele avanzar sin dolor durante sus primeras fases. Con el tiempo pueden aparecer sensibilidad ante alimentos fríos, bordes dentales más transparentes, pérdida de brillo o una tonalidad más amarillenta, debido a que la dentina situada bajo el esmalte se hace más visible.

«La erosión dental suele desarrollarse de forma silenciosa. Las molestias aparecen con frecuencia cuando el esmalte ya ha perdido espesor o la dentina ha quedado más expuesta. Por este motivo, conviene prestar atención al patrón de consumo antes de que aparezca la sensibilidad», advierte Lorena Trinidad, odontóloga de Sanitas Dental.

No solo es la acidez

El efecto de estas bebidas no depende únicamente de su nivel de acidez. También influyen la frecuencia con la que se toman, el tiempo que permanecen en la boca y la capacidad de la saliva para neutralizar los ácidos. Beberlas poco a poco durante varias horas o mantenerlas en la boca antes de tragarlas prolonga el contacto con los dientes y aumenta su potencial erosivo.

La moda detox añade además un componente nutricional. Estos preparados suelen presentarse como una forma rápida de compensar excesos, bajar peso o eliminar toxinas, aunque no existe evidencia sólida de que cumplan esa función en personas sanas. El organismo dispone de mecanismos propios de eliminación de sustancias, principalmente a través del hígado y los riñones, se mejoran con el consumo habitual de agua, frutas y verduras frescas, algunas verduras como brócoli, coles, alcachofas…, consumo de fibra suficiente y actividad física regular. Estas bebidas no sustituyen una alimentación variada.

«Cuando una persona recurre a estos productos de manera habitual, resulta conveniente revisar qué espera conseguir y si están desplazando comidas completas o hábitos realmente beneficiosos. Desde el punto de vista nutricional, conviene construir una rutina sostenible y ajustada a las necesidades individuales», señala Verónica Velasco, nutricionista de Blua de Sanitas.

Las recomendaciones de los expertos

Concentrar el consumo en las comidas. La presencia de otros alimentos y el aumento de la producción de saliva ayudan a reducir la permanencia del ácido en la boca. En cambio, tomarlas repetidamente entre horas prolonga la exposición del esmalte.

Reducir el tiempo de contacto con los dientes. Conviene ingerir estas bebidas sin retenerlas ni moverlas por la boca. Además, es preferible tomarlas en un periodo breve, en lugar de a pequeños sorbos durante mucho tiempo.

Aclarar la boca con agua. Beber agua después contribuye a arrastrar los restos de la bebida y favorece que la saliva recupere su capacidad protectora.

Esperar antes de cepillarse. Tras consumir una bebida ácida, se aconseja dejar pasar entre 30 y 60 minutos. Durante ese tiempo, la saliva ayuda a neutralizar el medio bucal y a reducir la vulnerabilidad temporal de la superficie dental. Esta medida debe acompañarse de una reducción de la frecuencia de exposición.

Mantener una higiene adecuada con pasta fluorada. El cepillado debe realizarse con un cepillo de filamentos suaves y sin ejercer una presión excesiva. El limón y el vinagre no deben emplearse como blanqueadores caseros, mientras que el uso inadecuado de bicarbonato contribuye a aumentar la abrasión y agravar la sensibilidad.

Por último, la odontóloga de Sanitas Dental explica que «la videoconsulta puede servir como primera orientación cuando aparece sensibilidad o se observan cambios en el aspecto de los dientes. Si existe sospecha de erosión, la exploración presencial permite valorar el desgaste, descartar otras causas y establecer las medidas adecuadas para frenar su evolución».