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Miles de personas piden el Nobel de Medicina para Barbacid tras su avance contra el cáncer de páncreas

La petición, publicada en la plataforma Change.org, ha superado ya las 60.000 firmas de apoyo de personas de todo el mundo

La figura del investigador español Mariano Barbacid —una de las voces más influyentes de la investigación oncológica mundial— ha dado un nuevo paso hacia el reconocimiento social al convertirse en el protagonista de una campaña ciudadana para reclamarle el Premio Nobel de Medicina. La petición, publicada en la plataforma Change.org, ha superado ya las 60.000 firmas de apoyo de personas de todo el mundo, que ven en su trabajo una luz de esperanza frente al cáncer de páncreas, uno de los tumores más agresivos y mortales.

El origen de esta oleada de respaldo se remonta al reciente avance científico liderado por Barbacid y su equipo en el Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO), en el que lograron eliminar por completo tumores de páncreas en modelos animales —ratones— mediante una terapia combinada de tres fármacos. Este resultado histórico, publicado en la revista PNAS, se considera un hito sin precedentes en la investigación experimental de esta enfermedad, que hasta ahora había mostrado escasos avances terapéuticos significativos.

El cáncer de páncreas representa un desafío clínico enorme: con una supervivencia a cinco años inferior al 10 % y más de 10.000 casos diagnosticados cada año solo en España, sigue siendo una de las formas más letales de cáncer. La nueva estrategia del equipo de Barbacid funciona atacando simultáneamente varias dianas moleculares que impulsan el crecimiento tumoral, evitando al mismo tiempo la aparición de resistencias que limitan la eficacia de tratamientos anteriores.

Una campaña que va más allá de la ciencia

La iniciativa para proponer a Barbacid como candidato al Nobel fue impulsada por Ceciarmy, un creador de contenido digital conocido por sus movilizaciones solidarias en redes sociales. En su mensaje de presentación, el influencer animaba a «apoyar a las personas correctas» y reclamaba que se reconozca internacionalmente la labor de Barbacid, cuyo trabajo podría abrir camino a terapias más eficaces en humanos.

Entre la admiración y los desafíos

Aunque la campaña ha adquirido una notable visibilidad, la realidad del Premio Nobel es compleja. La propia historia del galardón muestra que rara vez se otorga dos veces por la misma área de descubrimiento —en este caso, trabajos sobre oncogenes y mecanismos moleculares del cáncer ya fueron premiados en el pasado— lo que complica una eventual concesión a Barbacid por esta línea de investigación.

Además, pese al eco mediático y el apoyo ciudadano, el avance de Barbacid aún se encuentra en fases preclínicas: aún falta camino por recorrer antes de que la terapia pueda probarse en pacientes humanos, lo que requerirá financiación sostenida, ensayos clínicos y una larga evaluación regulatoria para confirmar que los resultados obtenidos en ratones puedan traducirse en tratamientos efectivos y seguros para personas.

No obstante, el fuerte respaldo social, el reconocimiento científico que Barbacid ya ha cosechado a lo largo de décadas de investigación y el impacto histórico de sus resultados en ratones hacen de esta campaña una expresión singular de cómo la ciencia puede capturar la imaginación colectiva y convertirse en motor de esperanza para quienes esperan avances reales en la lucha contra enfermedades tan letales.