OkSalud
invasión a ceuta

Los médicos de Ceuta se hartan de Mónica García y convocan una huelga el 24 de septiembre

La primera protesta está prevista para el 17 de septiembre frente al Hospital Universitario de Ceuta

La sanidad pública de Ceuta afronta una nueva escalada de tensión. Cemsatse, sindicato mayoritario en la Mesa Sectorial del Ingesa, ha anunciado movilizaciones que desembocarán en una huelga sanitaria el próximo 24 de septiembre para denunciar el deterioro de la asistencia y reclamar una respuesta al Ministerio de Sanidad de Mónica García. La convocatoria llega en plena controversia por la situación sanitaria generada tras la invasión procedente de Marruecos durante el pasado verano y después de que el Ministerio haya tratado de rebajar la alarma alrededor de los casos de enfermedades infecciosas y colapso sanitario en los centros de salud y el hospital de ceutí.

La primera protesta está prevista para el 17 de septiembre frente al Hospital Universitario de Ceuta y tendrá continuidad al día siguiente ante la Dirección Territorial de Otero. El conflicto culminará el día 24 con el paro sanitario convocado por la organización sindical, que sostiene que la capacidad de respuesta del sistema ha quedado superada, con lo que pone en la picota política tanto a Mónica García como a su secretario de Estado, Javier Padilla que sólo aseguran que el sistema esta «tensionado».

El enfrentamiento tiene además una dimensión política: mientras desde el Ministerio de Sanidad se insiste en contextualizar los casos epidemiológicos registrados y evitar una imagen de emergencia sanitaria, las organizaciones profesionales de Ceuta describen desde hace semanas una realidad asistencial al límite, tanto que se asegura que ya hay renuncias, sobre todo en circuítos como urgencias.

Uno de los testimonios más contundentes procede del presidente del Colegio de Médicos de Ceuta, Enrique Roviralta, quien en una entrevista concedida a este medio alertó de las dificultades que atraviesa el único hospital de la ciudad y de la insuficiencia de recursos humanos para responder a un incremento extraordinario de la demanda.

Roviralta puso el foco en un problema que va mucho más allá de un episodio concreto de enfermedades infecciosas: la falta de profesionales. Ceuta cuenta con una dotación médica inferior a la media nacional y, según explicó, existen servicios que trabajan con unos niveles de cobertura especialmente ajustados. En Urgencias, la presión asistencial se ha convertido en uno de los principales puntos de preocupación.

Un único hospital

La situación adquiere una especial relevancia por las características de la ciudad. Ceuta dispone de un único hospital y de un territorio reducido, por lo que cualquier incremento brusco de la demanda tiene un impacto inmediato sobre el conjunto del sistema. La posibilidad de ampliar el número de camas hospitalarias no resuelve por sí misma el problema si no existe personal suficiente para atenderlas.

Durante la crisis del verano, los profesionales tuvieron que afrontar además una presión extraordinaria derivada de la atención a miles de personas llegadas a la ciudad. El Colegio de Médicos advirtió entonces de que el problema no podía medirse únicamente en número de camas disponibles, sino en la capacidad real de médicos, enfermeras y demás trabajadores sanitarios para mantener la asistencia ordinaria mientras se atendía la situación excepcional.

A ello se sumaron dificultades en determinadas especialidades, problemas para cubrir determinados turnos y tiempos de espera que, según los testimonios trasladados por los profesionales, llegaron a alcanzar varias horas en los servicios de Urgencias.

El conflicto no nace con la varicela

La aparición de al menos por el momento de 6 casos de varicela ha añadido un nuevo elemento a una tensión que ya venía creciendo. El secretario de Estado de Sanidad, Javier Padilla, ha defendido que los casos detectados no presentan, con carácter general, criterios clínicos de ingreso y que el aislamiento en un dispositivo hospitalario responde fundamentalmente a razones de control de la transmisión. Pero lo real es que se está denunciando una escalada de casos en distintos puntos masificados como la playa del Trampolín.

El Ministerio también ha puesto el acento en la vacunación y en las medidas de prevención adoptadas, pero no hay datos reales de filiación de estas personas. La estrategia incluye vacunación en anillo entre las personas consideradas susceptibles y actuaciones dirigidas a limitar la propagación de la enfermedad. Una vacunación que en todo caso se debe al apoyo de las comunidades autónomas.

Sin embargo, para los profesionales ceutíes la discusión es más amplia. El debate no se limita a determinar si determinados pacientes necesitan o no hospitalización, sino a conocer hasta qué punto el sistema dispone de capacidad suficiente para responder simultáneamente a la asistencia ordinaria y a cualquier contingencia epidemiológica.

Ese es precisamente uno de los argumentos que subyacen a las protestas convocadas por Cemsatse. El sindicato considera que la respuesta del Ministerio no se corresponde con la situación que están viviendo los trabajadores sanitarios y reclama medidas extraordinarias para reforzar los recursos de la ciudad.

La protesta coloca a Mónica García ante una contradicción política difícil de ignorar: mientras su Ministerio defiende que los episodios epidemiológicos detectados están controlados y que existen mecanismos asistenciales suficientes para contenerlos, los representantes de los trabajadores y del colectivo médico de Ceuta sostienen que el sistema funciona desde hace semanas con una presión que ha superado sus márgenes habituales.

La cuestión, por tanto, no es únicamente cuántos casos de varicela existen ni cuántos requieren ingreso. El problema que denuncian los sanitarios es si Ceuta cuenta con suficientes profesionales y medios para afrontar simultáneamente su actividad asistencial ordinaria y una nueva emergencia.