Golpe al cáncer de colon: científicos españoles descubren por qué aparece el tumor después de la quimio
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La mayoría de los pacientes con cáncer colorrectal adquieren resistencia a la quimioterapia
Aproximadamente 1 de cada 25 personas desarrollará cáncer de colon a lo largo de su vida y en España se diagnostican cerca de 30.000 casos nuevos cada año. Para tratarlo, se utiliza de manera habitual la quimioterapia, que en primera instancia es efectiva en la mayoría de los casos. Sin embargo, muchos pacientes sufren recaídas después del tratamiento. Esto es lo que ha hecho que se avance en distintas líneas de investigación como la llevada a cabo por Vall d’Hebron, Instituto de Oncología (VHIO) y que ha identificado un factor clave en la resistencia a la quimio y que además podría servir como biomarcador.
El estudio, que se ha publicado en la revista Cell Reports, está coliderado por el jefe del Grupo de Células Madre y Cáncer, el doctor Hector G. Palmer, y la investigadora sénior del mismo grupo, la doctora Isabel Puig, quienes señalan que una de nuestras líneas de investigación es descubrir los mecanismos que regulan la progresión de la enfermedad y la adquisición de resistencias para tratar de hallar nuevos biomarcadores y dianas terapéuticas que eviten las recaídas.
El doctor Hector G. Palmer ha explicado que «la mayoría de los pacientes con cáncer colorrectal adquieren resistencia a la quimioterapia de forma relativamente rápida y acaban sufriendo recaídas».
También se ha estudiado «la sobreexpresión de DPPA3 en muestras de tumores primarios y metástasis de pacientes con cáncer de colon, y se ha observado que los pacientes que tenían niveles altos de DPPA3 recaen más a menudo que los que no, por lo tanto, es un factor capaz de predecir la recaída no por mutaciones genéticas, sino por plasticidad celular», señaló por su parte Estefanía Cuesta primera autora del estudio junto a Cándida Salvans.
«Aquellos pacientes que expresaban altos niveles de DPPA3 en el tumor primario dejaron de expresarlo en la metástasis. Esto sugiere que DPPA3 se desactiva en algún momento durante la progresión de la enfermedad para permitir a las células metastáticas que han resistido a la quimioterapia volver a proliferar» concluye.
Quimioterapia
La quimioterapia ataca a las células que proliferan de forma descontrolada. Algunas células tumorales son capaces de enlentecer su ciclo celular de manera que evitan la acción del tratamiento. No sólo adquieren esta quimioresistencia sin necesidad de mutaciones genéticas, sino que son capaces de una vez acabado el tratamiento, incluso años más tarde, recuperar la velocidad de proliferación provocando la progresión del tumor y la recaída del paciente.
Este estudio ha permitido identificar el factor DPPA3 como biomarcador que predice quimioresistencia y recaída de los pacientes, y HIF1 como potencial diana terapéutica para desactivar el estado de latencia de las células y hacerlas sensibles a la quimioterapia. «Mediante el uso de ratones avatar, sería muy interesante enfocar experimentos preclínicos para evaluar la eficacia terapéutica de combinar el bloqueo del eje DPPA3-HIF1 con quimioterapia en réplicas de tumores de pacientes con altos niveles de DPPA3», afirma explica el doctor Palmer.
Recaídas en cáncer de colon
Los investigadores plantearon dos posibles estrategias para controlar las recaídas. Por un lado, explica la doctora Isabel Puig, «si durante el tratamiento con quimioterapia somos capaces de bloquear este factor y evitar que las células adopten el estado durmiente, seguirán siendo sensibles a la quimioterapia que será más efectiva». «La otra estrategia sería mantener la sobreexpresión de DPPA3 una vez acabado el tratamiento para evitar que recuperen el ciclo de proliferación y se mantengan latentes, evitando la recaída».
«Por ese motivo decidimos estudiar las vulnerabilidades de las células que expresan este factor para tratar de bloquearlo de forma indirecta» afirma el doctor Palmer.
Por otra parte, Cándida Salvans, señala que «gracias a estos modelos hemos sido capaces de descubrir el eje hipoxia-DPPA3, un círculo vicioso en el que niveles elevados de la proteína HIF1 (regulador de la hipoxia) mantienen niveles elevados de DPPA3 y viceversa, haciendo que las células tumorales continúen dormidas y adquieran resistencia a la quimioterapia».
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