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Estos son los tres hábitos que disparan los problemas de sueño infantil en verano

Pediatras explican que la relajación de las rutinas altera el reloj biológico de niños y adolescentes durante las vacaciones

Irritabilidad, cansancio, falta de concentración y cambios de humor son algunas de las señales de un descanso insuficiente

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Dos niños con dispositivos electrónicos en la cama.

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El verano trae consigo vacaciones, viajes y horarios más flexibles. Sin embargo, también puede convertirse en una época complicada para el descanso infantil. Los días más largos, el calor, el mayor uso de pantallas y la pérdida de rutinas afectan directamente al sueño de niños y adolescentes, algo que termina repercutiendo en su comportamiento, estado de ánimo y capacidad de concentración.

OKSALUD ha hablado con la pediatra de BMUM, la doctora Araceli Marqués, y con el especialista en Pediatría Florencio Jiménez Fernández, del Hospital Universitario de Getafe y ACFP Servicios Pediátricos, quienes coinciden en que durante los meses estivales aumentan las alteraciones del sueño y recuerdan la importancia de mantener ciertos hábitos incluso en vacaciones.

«En verano solemos cambiar de ritmo y eso afecta especialmente a los más pequeños», explica Araceli Marqués. La pediatra señala que durante esta época «se pierden muchas de las rutinas que ayudan a regular su reloj biológico». Los horarios se retrasan, aumentan los planes sociales, el tiempo frente a las pantallas y las cenas tardías. «Si a esto le sumamos el calor, los días con muchas horas de luz y los viajes, es fácil entender por qué el sueño se resiente», añade.

En la misma línea, Florencio Jiménez Fernández destaca que «con la introducción del cambio de horario en verano, aumentan las alteraciones en el sueño infantil» porque «los días son más largos y aumentan las horas de luz solar». El doctor explica que el organismo necesita adaptarse a ese cambio y «el mecanismo interno requiere una adaptación, y ésta se realiza de forma progresiva».

Las consecuencias de dormir mal pueden observarse rápidamente en el día a día de los menores. Araceli Marqués asegura que «cada niño lo expresa a su manera». En los más pequeños suelen aparecer «más rabietas y una mayor dificultad para gestionar sus emociones», mientras que en escolares y adolescentes son más frecuentes «la somnolencia durante el día, dificultad para concentrarse, y cambios de humor más frecuentes».

Peor humor y problemas de concentración

Por su parte, el pediatra Florencio Jiménez Fernández apunta que las señales «son muy claras»: «irritabilidad, peor humor, cansancio durante el día debido al descanso inapropiado, problemas de atención y concentración». Además, advierte de que el niño puede estar «más torpe» y aumentar «las probabilidades de accidentes infantiles».

Los expertos también alertan de algunos errores habituales que muchas familias cometen durante las vacaciones. Para Araceli Marqués, «el error más frecuente es flexibilizar en exceso los horarios». Acostarse y levantarse cada día a una hora distinta «desorganiza mucho el sueño». A esto se suma “el uso de pantallas antes de dormir”, ya que «la luz que emiten retrasa la producción de melatonina». También recuerda que «las cenas muy copiosas o muy tardías tampoco ayudan».

Florencio Jiménez Fernández coincide en que durante el verano suele producirse “relajación de los hábitos instaurados” y “alteración de las rutinas”. Muchas veces, explica, se pretende “que el niño se adapte a los cambios que se producen en dicho periodo”, algo que termina afectando a su descanso.

Para mejorar el sueño infantil durante el verano, ambos especialistas recomiendan mantener hábitos sencillos pero constantes. Araceli Marqués considera importante «mantener horarios relativamente estables, limitar las pantallas por la noche, y crear un ambiente tranquilo antes de dormir». Además, destaca que «pequeñas rutinas repetidas a diario, como un baño o un cuento, actúan como señales para indicar al cerebro que el día termina y es momento de descansar».

El doctor Florencio Jiménez Fernández añade otras recomendaciones como «acortar la siesta”, apostar por “cenas ligeras», «mantener una hidratación adecuada» y procurar «una temperatura adecuada en la habitación». También insiste en «no permitir las pantallas a la hora de ir a dormir en los niños de más edad” y en que, aunque “se relajen ligeramente las rutinas diarias», se intenten mantener en la medida de lo posible.

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