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Hospital General Brigham de Massachusetts

Ésta es la lista de hábitos que debes seguir para proteger el cerebro del envejecimiento y la demencia

La hipertensión y la enfermedad renal avanzada fueron los que más se relacionaron con un mayor riesgo acumulado

  • Diego Buenosvinos
  • Especialista en periodismo de Salud en OKDIARIO; responsable de Comunicación y Prensa en el Colegio de Enfermería de León. Antes, redactor jefe en la Crónica el Mundo de León y colaborador en Onda Cero. Distinguido con la medalla de oro de la Diputación de León por la información y dedicación a la provincia y autor de libros como 'El arte de cuidar'.

Una revisión sistemática llevada a cabo por investigadores del Hospital General Brigham de Massachusetts (Mass General Brigham) ha reforzado la evidencia científica que respalda el uso de herramientas preventivas, como el Brain Care Score, para reducir el riesgo de enfermedades cerebrales relacionadas con el envejecimiento, tales como el ictus, la demencia y la depresión en la vejez.

Publicado en la revista Journal of Neurology, Neurosurgery & Psychiatry, el estudio destaca que estas enfermedades, aunque de elevada prevalencia y gran impacto en la calidad de vida de los adultos mayores, pueden prevenirse mediante intervenciones dirigidas a factores de riesgo modificables.

«Nuestro análisis identificó 17 factores de riesgo modificables compartidos entre el ictus, la demencia y/o la depresión en la vejez. Esto sugiere múltiples oportunidades para reducir el riesgo de desarrollar estas afecciones», explicó la doctora Sanjula Singh, autora principal del estudio e investigadora líder en Brain Care Labs, parte del Mass General Brigham.

Un enfoque integral

El equipo de investigación realizó una revisión sistemática de metaanálisis publicados sobre factores de riesgo de ictus, demencia y depresión tardía. Posteriormente, integraron los datos para identificar factores comunes a al menos dos de estas tres enfermedades y evaluaron su impacto relativo en la calidad de vida y la mortalidad prematura.

En total, se identificaron 17 factores de riesgo modificables, entre ellos:

De todos ellos, la hipertensión y la enfermedad renal avanzada fueron los que más se relacionaron con un mayor riesgo acumulado de las tres afecciones.

En cambio, factores como la actividad física regular y la participación en actividades cognitivamente estimulantes (como resolver rompecabezas) se asociaron con un menor riesgo de enfermedad. No obstante, los autores matizan que estas asociaciones podrían ser reflejo del estado de salud general: es decir, las personas que ya presentan algún deterioro cognitivo podrían ser menos capaces de participar en este tipo de actividades.

Hacia una medicina preventiva del cerebro

Los hallazgos respaldan la necesidad de desarrollar estrategias preventivas personalizadas y herramientas como el Brain Care Score, una escala que permite evaluar y optimizar la salud cerebral desde etapas tempranas de la vida adulta.

«Este trabajo refuerza la importancia de actuar antes de que aparezcan los síntomas. La salud cerebral debe abordarse como una prioridad desde edades medias, no sólo cuando comienzan los signos clínicos», concluye Singh.

La investigación ofrece una nueva perspectiva sobre la prevención del deterioro neurológico, subrayando que el cuidado cerebral debe ser integral, proactivo y basado en la evidencia científica.