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España, a la cabeza de Europa, en investigación contra el cáncer: ¿conseguiremos una cura?

  • Diego Buenosvinos
  • Especialista en periodismo de Salud en OKDIARIO; responsable de Comunicación y Prensa en el Colegio de Enfermería de León. Antes, redactor jefe en la Crónica el Mundo de León y colaborador en Onda Cero. Distinguido con la medalla de oro de la Diputación de León por la información y dedicación a la provincia y autor de libros como 'El arte de cuidar'.

España, a la cabeza de Europa, en investigación contra el cáncer: ¿conseguiremos una cura? Esa es la pregunta a la que algunos expertos han sugerido que el horizonte podría situarse en el 2040, donde el 70% de los pacientes se podrían curar. Sin embargo, lo que se trata en estos momentos es, por una parte, interceptar la metástasis y, por otra, cronificar la enfermedad como se ha hecho con el VIH. Lo que no cabe duda es que la investigación española está en lo más alto a nivel mundial. Un reconocimiento que supone que sus trabajos supongan un tres por ciento de las investigaciones publicadas en las más prestigiosas revistas científicas.

Pero a pesar de que hay que tratar de ser optimistas porque cada vez más se está acorralando a la enfermedad, bien es cierto que aún queda recorrido por andar e investigar para terminar con el cáncer y, es que, ocho millones de personas mueren de esta patología al año en todo el mundo.

Así, unido a la mejora en la precisión, es preciso que los fármacos lleguen a todas las células cancerosas, para acabar con el cáncer. La supervivencia de los pacientes se ha duplicado en los últimos cuarenta años. La supervivencia en personas diagnosticadas con tumores en España es del 55,5% en hombres y del 61,7% en mujeres.

«El cáncer es un conjunto de enfermedades de más de cien tipos distintos. No es solo una enfermedad, son muchos tipos distintos y, como tales, tenemos que estudiarlas, diagnosticarlas y tratarlas cada una de una manera diferente. Por tanto, lo primero que se me viene a la cabeza es su variabilidad» ha afirmado la investigadora del CSIC, Berta Casar.

Casar es optimista sobre la investigación oncológica: «a largo plazo, curaremos el cáncer”, augura, “pero a corto plazo conseguiremos cronificarla, como se han cronificado otras enfermedades, como las cardiovasculares o la diabetes”.

La prevención, el diagnóstico precoz y la investigación sobre el tratamiento han centrado las intervenciones en este apartado, en el que han destacado conceptos como la “medicina de precisión” y un «entono hiperconectado con la clínica, los pacientes y la sociedad para hacer frente al cáncer».

A la cola en financiación pública

A pesar de los resultados en las investigaciones de los científicos y médicos españoles, hay que señalar que España se encuentra a la cola de la financiación publica en Europa. Un déficit que no parece que se pretenda remediar y los incrementos son muy bajos cada año. Si parece, por el contrario, que los mecenazgos supongan la punta de lanza actual a esta carestía que se arrastra desde hace décadas.

La mayor parte de los trabajos están siendo financiados por farmacéuticas, por lo que abundan los ensayos finales en pacientes de nuevos medicamentos internacionales. No obstante, en la actualidad el 25% de los ensayos clínicos ya son proyectos de interés local y destinados no solo a fármacos, sino también a avances biológicos, radiológicos o terapéuticos.

Nuevos avances españoles

+Investigadores del Cima Universidad de Navarra han identificado un gen importante en el desarrollo y tratamiento del adenocarcinoma pancreático, que representa el 85 % de los tumores de páncreas diagnosticados.

Su estudio en muestras humanas y modelos experimentales orienta el desarrollo de posibles estrategias terapéuticas para los pacientes con esta enfermedad, informa el Cima en un comunicado en el que señala que los resultados se han publicado en Clinical Cancer Research, revista de referencia en el ámbito de la oncología.

+Investigadores del CSIC han desarrollado cápsulas biológicas que albergarán células CAR-T (células inmunitarias diseñadas específicamente para atacar moléculas específicamente expresadas en determinados subtipos de tumores) con las que tratar de forma más efectiva y específica tumores sólidos.

La terapia con células CAR-T -los linfocitos de los pacientes modificados genéticamente para que puedan reconocer y destruir específicamente las células tumorales después de ser inyectados- es una nueva forma de abordar el tratamiento del cáncer y ya ha demostrado su potencial en el campo de la oncohematología, pero no tanto en tumores sólidos, aquellos que crecen como masas celulares en órganos y tejidos.

+Un equipo de investigadores de las universidades de Granada, Miguel Hernández de Elche, Zaragoza y la Fundación para el Fomento de la Investigación Sanitaria y Biomédica de la Comunidad Valenciana ha demostrado que existe una unión entre dos proteínas que, en principio, no tendrían que asociarse para ninguna función concreta en el organismo, durante el desarrollo de diferentes procesos tumorales.

El trabajo muestra por primera vez cómo interactúan, mediante estudios computacionales y ensayos in vitro, y abre nuevas vías para conocer cómo se desarrolla, entre otros, el cáncer de pulmón.

+El Vall d’Hebron Instituto de Investigación (VHIR) ha demostrado en modelos animales la eficacia de un fármaco para evitar el desarrollo de metástasis en dos de los tumores infantiles más frecuentes y también de cáncer de mama.

Las metástasis son responsables de más del 90 % de las muertes por cáncer, pero hasta ahora existen muy pocas terapias específicas para evitarlas.

El estudio, publicado este miércoles en la revista Cellular and Molecular Life Sciences, ofrece una posible nueva estrategia terapéutica que se ha demostrado efectiva en ratones, a la espera de que próximamente se corroboren los resultados mediante un ensayo clínico con humanos.

+Investigadores del Instituto de Salud Carlos III (ISCIII) han publicado un estudio en la revista ‘Cell Death and Differentiation’ que ha identificado un nuevo biomarcador de aneuploidía en células cancerosas, que podría utilizarse para desarrollar terapias dirigidas contra tumores caracterizados por altos niveles de aneuploidía.

La aneuploidía es una alteración en el número y estructura de los cromosomas, que se relaciona con un mayor riesgo de diferentes síndromes y enfermedades, y que ha sido causalmente relacionada con el desarrollo y progresión tumoral.