Hospitales

España, al borde de quedarse sin resonancias: la crisis del Golfo paraliza el suministro de helio

Los sistemas más antiguos pueden requerir depósitos de hasta 1.500 litros y necesitan recargas periódicas debido a la evaporación natural del gas

Resonancias
Varios técnicos realizan una resonancia magnética.
Diego Buenosvinos

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La escasez de helio que está afectando a los hospitales y centros de diagnóstico por imagen en Europa tiene su origen en una combinación de factores geopolíticos, industriales y tecnológicos. El helio es un recurso natural limitado que se obtiene principalmente como subproducto de la extracción de gas natural, y su producción mundial se concentra en unos pocos países. En la actualidad, Qatar es uno de los principales proveedores de la Unión Europea, por lo que cualquier interrupción en su producción o en las rutas de transporte repercute de forma directa en el suministro europeo y por ende en el funcionamiento de las resonancias. Tensiones políticas, conflictos en la región del Golfo y problemas logísticos han reducido la oferta internacional y provocado un aumento significativo de los precios.

A esta situación se suma la falta de previsión por parte del Ministerio de Sanidad español, dirigido por Mónica García, que no ha impulsado medidas de planificación ni la creación de reservas estratégicas de helio –a pesar de que es complejo–, lo que podría derivar en un problema muy serio para el funcionamiento de los equipos de resonancia magnética. Mientras tanto, otros países europeos han comenzado a buscar alternativas tecnológicas y a reforzar sus reservas, lo que les sitúa en una posición más segura frente a posibles interrupciones del suministro que la que presenta actualmente España.

El helio es imprescindible para el funcionamiento de los equipos de resonancia magnética (RM), ya que estos utilizan imanes superconductores que deben mantenerse a temperaturas extremadamente bajas para poder generar campos magnéticos intensos y estables. El único elemento que permite alcanzar y mantener estas temperaturas, cercanas al cero absoluto, de forma segura y eficiente es este líquido. Si este recurso se pierde o se evapora y no se repone, el imán deja de ser superconductor, se pierde el campo magnético y el equipo queda fuera de servicio hasta que se realice una recarga y recalibración compleja.

La cantidad de helio necesaria depende en gran medida de la antigüedad del equipo. Los sistemas más antiguos pueden requerir depósitos de hasta 1.500 litros y necesitan recargas periódicas debido a la evaporación natural del gas. En cambio, las resonancias más modernas, especialmente las instaladas en los últimos dos años, han incorporado sistemas de recirculación y sellado que permiten funcionar con cantidades muy reducidas, en algunos casos inferiores a 10 litros. Aun así, una parte importante del parque de resonancias en hospitales públicos y privados sigue siendo de generaciones anteriores, lo que mantiene la demanda del recurso relativamente alta.

Las resonancias son vitales en los hospitales

Uno de los principales motivos por los que no se dispone de grandes reservas de helio en los centros sanitarios es que este gas es difícil de almacenar. Incluso en condiciones criogénicas, el helio tiende a evaporarse lentamente, por lo que mantener grandes cantidades en stock durante largos periodos resulta costoso y poco eficiente. Además, su transporte requiere contenedores especiales y una logística compleja, lo que limita la capacidad de los hospitales para crear reservas estratégicas. Como consecuencia, los centros dependen de suministros periódicos y son muy vulnerables a cualquier interrupción en la cadena de suministro.

La escasez actual ha tenido un impacto directo en los costes de mantenimiento de los equipos de resonancia magnética. El precio del helio líquido ha aumentado de forma notable, lo que encarece las recargas y obliga a muchos hospitales a replantear sus presupuestos de mantenimiento. En situaciones extremas, cuando se produce una pérdida completa de helio en un equipo, el coste de volver a ponerlo en funcionamiento puede ser tan elevado que algunos centros consideran que no resulta rentable reparar la máquina, especialmente si se trata de equipos antiguos cercanos al final de su vida útil.

Consecuencias asistenciales

Esta situación tiene también consecuencias asistenciales. La resonancia magnética es una herramienta diagnóstica fundamental en especialidades como neurología, oncología y traumatología. Si un equipo queda fuera de servicio por falta de helio o por el encarecimiento de las recargas, se producen retrasos en la realización de pruebas, aumento de las listas de espera y necesidad de derivar pacientes a otros centros. Por ello, su escasez no sólo representa un problema técnico o económico, sino también un desafío para la calidad y la continuidad de la atención sanitaria.

Ante este escenario, los fabricantes de equipos médicos están desarrollando tecnologías que reducen la dependencia, como sistemas de circuito cerrado o imanes con cantidades mínimas de este gas. Sin embargo, la renovación de los equipos instalados en los hospitales requiere inversiones muy elevadas y plazos largos, por lo que la transición hacia tecnologías menos dependientes del helio será progresiva. Mientras tanto, los sistemas sanitarios seguirán expuestos a las fluctuaciones del mercado internacional y a los efectos de las tensiones geopolíticas sobre el suministro de este recurso estratégico.

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