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Científicos dan la razón al vaper y ponen nombre al culpable en la lucha contra el cigarrillo

La revisión Cochrane, una de las referencias más reconocidas en medicina basada en la evidencia, no basa sus conclusiones en un único trabajo

La revisión Cochrane, considerada una de las referencias científicas más rigurosas en medicina basada en la evidencia, vuelve a concluir que los cigarrillos electrónicos con nicotina ayudan a más fumadores a abandonar el cigarrillo que los tratamientos convencionales de sustitución de nicotina, como los chicles y los parches. Lo relevante es que esta conclusión no parte de un único estudio, sino de la acumulación de ensayos clínicos y años de investigación que han ido reforzando la evidencia disponible.

La noticia, además, es que, después de años de evidencia científica cada vez más sólida, millones de personas siguen creyendo que vapear es tan perjudicial como fumar. Mientras la última actualización de la revisión Cochrane, realizada este mes de agosto, refuerza que los cigarrillos electrónicos con nicotina son más eficaces para dejar de fumar que las terapias sustitutivas tradicionales de farmacia, persisten falsas creencias sobre la nicotina y sobre las verdaderas causas del daño asociado al tabaquismo.

La fortaleza de esta revisión no reside únicamente en sus conclusiones, sino también en la magnitud de la evidencia analizada. La actualización de Cochrane incluyó 104 estudios y 30.366 fumadores adultos, lo que la convierte en una de las evaluaciones más amplias realizadas hasta la fecha sobre vapeo y abandono del tabaco.

Los autores concluyen, con evidencia de alta certeza, que los cigarrillos electrónicos con nicotina aumentan las tasas de abandono del tabaco frente a las terapias sustitutivas de nicotina, como chicles o parches. En el análisis conjunto de nueve ensayos clínicos con 2.703 participantes, los vapeadores lograron una probabilidad de abandono un 55% superior a la observada con los tratamientos tradicionales.

Traducido a cifras más fáciles de comprender, la revisión estima que entre 8 y 11 de cada 100 fumadores que utilizan cigarrillos electrónicos con nicotina consiguen dejar de fumar durante al menos seis meses, frente a aproximadamente 6 de cada 100 que utilizan parches o chicles de nicotina.

Además, los investigadores no detectaron evidencia de un aumento de efectos adversos graves asociado al uso de cigarrillos electrónicos con nicotina, que fueron poco frecuentes en todos los grupos estudiados. Los efectos secundarios más habituales descritos fueron irritación de garganta o boca, tos, dolor de cabeza y náuseas, síntomas que tendían a disminuir con el uso continuado.

Cuando la percepción pesa más que la evidencia

La revisión Cochrane choca frontalmente con una realidad cada vez más visible: muchas personas continúan pensando que todas las alternativas al cigarrillo presentan el mismo nivel de riesgo.

Ese fenómeno tiene implicaciones prácticas. Si un fumador cree que cambiar de producto no supone ninguna diferencia, desaparece parte del incentivo para abandonar el cigarrillo. En otras palabras, la percepción del riesgo puede convertirse en una barrera para dejar de fumar incluso cuando existen herramientas que han demostrado su eficacia para ayudar a conseguirlo.

El verdadero desafío ya no es científico

Tras más de una década de investigación, la actualización de Cochrane vuelve a reforzar un mensaje consistente: los cigarrillos electrónicos con nicotina son una herramienta eficaz para ayudar a dejar de fumar y muestran mejores resultados que los parches o los chicles de nicotina.

El reto no es únicamente generar más evidencia. También es conseguir que esa evidencia llegue a ciudadanos, profesionales sanitarios y responsables públicos sin quedar sepultada por mitos, confusiones o percepciones heredadas.

Porque la gran paradoja actual es que la ciencia parece tener cada vez más certezas, mientras buena parte de la sociedad sigue instalada en las mismas dudas.