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4 de Febrero, Día Mundial Contra el Cáncer

El cáncer no espera a que pase la pandemia

El Grupo Español de Pacientes con Cáncer (GEPAC), la Sociedad Española de Hematología y Hemoterapia (SEHH), la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM) y AstraZeneca lanzan una campaña para concienciar a la población sobre la necesidad de ser proactivos y acudir al médico ante posibles síntomas de enfermedad

«El cáncer no espera, tú tampoco deberías» es el lema que ha movido a unirse a estas entidades con el compromiso de frenar las cifras del cáncer. Tras dos años de pandemia en los que la COVID 19 ha acaparado titulares y toda la atención mediática, conviene recordar que el cáncer sigue, por desgracia, presente en la vida de los ciudadanos, de los profesionales médicos y no debe desaparecer de la agenda pública.

De hecho, según el Instituto Nacional de Estadística, los tumores fueron la segunda causa más común de muerte en España. Las enfermedades infecciosas, entre las que se incluye la COVID-19, fue la tercera.

Por eso, con motivo del Día Mundial del Cáncer que se celebra cada 4 de febrero, el Grupo Español de Pacientes con Cáncer (GEPAC), la Sociedad Española de Hematología y Hemoterapia (SEHH), la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM) y AstraZeneca han impulsado la campaña «Una nueva normalidad, el mismo cáncer», con el objetivo de concienciar a la población general de la importancia de acudir a los centros sanitarios ante la sospecha o síntomas de enfermedad y a las revisiones periódicas con los profesionales sanitarios.

La campaña se ha marcado como objetivo conseguir que ningún paciente retrase sus pruebas diagnósticas ni sus revisiones, precisamente porque un diagnóstico precoz de un cáncer conlleva un mejor pronóstico de la enfermedad. Y es que la pandemia «ha puesto de manifiesto muchos aspectos positivos de nuestro sistema sanitario, pero también ha dejado al descubierto sus carencias. Se habla de la nueva normalidad, de retomar nuestras rutinas, pero creemos que se debe aprender de todo lo que, como sociedad, nos ha tocado vivir», señala Begoña Barragán, presidenta de GEPAC.

«La pandemia ha afectado a todos los tipos de cáncer por igual, pero no es lo mismo que el retraso se produjera en un tipo de cáncer en el que la supervivencia existente a día de hoy es elevada y en los que existen distintas opciones de tratamiento (caso del cáncer de mama o el de próstata), frente a aquellos otros tipos de cáncer en los que la supervivencia media es menor y por tanto el tiempo corre en contra o en aquellos en que cuando se puede diagnosticar, por regla general, el estadio ya es muy avanzado, como es el caso del cáncer de pulmón o páncreas» continúa.

«Ahora toca recuperar la normalidad en la atención a los pacientes con cáncer para poder garantizar los programas de cribado, el diagnóstico precoz en un tiempo óptimo y los abordajes multidisciplinares», afirma la presidente de SEOM, la oncóloga Enriqueta Felip, quien además recuerda que «los retrasos diagnósticos a causa de la pandemia ya fueran por suspensión de los programas de cribado o por una dificultad o retraso en la atención sanitaria, conllevan una extensión de los tumores y, en consecuencia, tratamientos más agresivos y cirugías menos conservadoras. Todo ello merma la calidad de vida de los pacientes con cáncer e incluso, en algunos casos, puede suponer la pérdida de oportunidad de realizar un tratamiento con intención curativa en aquellos pacientes que han desarrollado metástasis. Un estudio inglés publicado hace unos meses2 estima que un retraso modesto de la cirugía en tumores agresivos puede suponer una reducción de hasta un 30% en la supervivencia a 6 meses y debemos evitar que esto se produzca» .

Varios estudios elaborados por miembros de la SEHH han mostrado que este tipo de pacientes ha sido uno de los más perjudicados por la pandemia. En este sentido, el Dr. Ramón García Sanz, presidente de la SEHH, recuerda la situación de especial vulnerabilidad a la que se enfrentan los pacientes oncohematológicos. «De hecho, la mortalidad global se ha situado en torno al 30% y baja hasta el 18% en trasplante de progenitores hematopoyéticos (TPH) (conocido habitualmente como ‘trasplante de médula ósea’). La pandemia ha tenido, además, un gran impacto en la actividad asistencial de los equipos de TPH y de terapia CAR-T, con una reducción importante de la actividad durante los peores meses de la pandemia. Por ejemplo, el Alo-TPH de donante no emparentado se llegó a reducir hasta en un 50% con respecto al mismo periodo de 2019».

Impacto de la pandemia en los pacientes con cáncer

Más allá de estos datos, «todavía es muy difícil saber a ciencia cierta que impacto va a tener la pandemia de COVID19 en el cáncer y cuantificar en detalle el número de pacientes que han podido verse afectados y en qué medida», señala Marta Moreno, directora de Asuntos Corporativos y Acceso al Mercado de AstraZeneca. «Lamentablemente la irrupción de la pandemia ha relegado a un segundo plano al cáncer y esto ha impactado negativamente en su diagnóstico precoz, el acceso a las mejores soluciones terapéuticas, y por ello, las expectativas de los pacientes oncológicos».

«Desde AstraZeneca tenemos la ambición de contribuir a erradicar el cáncer como causa de muerte, y para lograrlo necesitamos que la población no tenga sentimientos de incertidumbre o miedo en esta pandemia y queremos animarlos a que sigan las indicaciones de su médico como hasta ahora», continúa Marta Moreno.

«A medida que el mundo se adapta a la COVID-19, la resistencia de la atención sanitaria se hace cada vez más evidente: debemos centrarnos en soluciones que garanticen que el cribado, la atención y el acceso a la innovación de todos los pacientes con cáncer sigan siendo las pertinentes en los servicios sanitarios. Es imprescindible que los pacientes recuperen la confianza en la seguridad de los circuitos sanitarios. No abordar un cáncer a tiempo o saltarse una revisión puede suponer un grave problema a largo plazo», finaliza la directora de Asuntos Corporativos y Acceso al Mercado de AstraZeneca España.