OkSalud
dermatología

Buscar el pico del índice UV para broncearse: la peligrosa tendencia que ya es viral entre los jóvenes

Cuanto mayor es el índice UV, menos tiempo se necesita para que la radiación provoque daños en la piel y en los ojos

Consultar el índice UV ya forma parte de la rutina de muchas personas antes de ir a la playa, la piscina o realizar actividades al aire libre. Entre los jóvenes, además, este indicador ha ganado protagonismo en redes sociales, donde algunos lo utilizan para identificar las horas en las que la radiación alcanza su máximo y acelerar el bronceado. Sin embargo, recurrir al índice UV con este objetivo supone exponerse en los momentos en los que resulta más necesario extremar la protección.

Ante esta situación, Nara Seguros, marca de seguros de salud, vida y ahorro, explica cómo interpretar correctamente el índice UV y qué medidas adoptar para reducir los riesgos asociados a la exposición solar.

El índice UV mide el riesgo, no el mejor momento para broncearse

El índice UV es una escala que mide la intensidad de la radiación ultravioleta procedente del sol en un lugar y momento determinados. Sus valores se clasifican como bajos entre 0 y 2, moderados entre 3 y 5, altos entre 6 y 7, muy altos entre 8 y 10 y extremos a partir de 11.

Cuanto mayor es el índice, más intensa es la radiación y menos tiempo se necesita para que provoque daños en la piel y los ojos. Por ello, debe utilizarse para saber cuándo es necesario reforzar la protección, no para localizar las mejores horas para tomar el sol.

Además, el índice UV no siempre coincide con la temperatura: puede alcanzar valores elevados aunque el ambiente no resulte especialmente caluroso o el cielo esté parcialmente cubierto. Guiarse únicamente por la sensación térmica puede generar una falsa percepción de seguridad.

Cinco consejos para protegerse cuando el índice UV es elevado

1. Consultar el índice UV para adaptar los planes. El indicador permite anticipar el nivel de radiación y adaptar las actividades al aire libre. Cuando los valores sean elevados, conviene reorganizar las actividades para evitar una exposición prolongada.

2. Evitar las horas centrales del día. Siempre que sea posible, se debe limitar la exposición directa entre las 12:00 y las 16:00, cuando la radiación ultravioleta suele ser más intensa.

3. Buscar la sombra y utilizar barreras físicas. Permanecer bajo una sombrilla no siempre es suficiente. La protección debe complementarse con ropa que cubra la piel, sombreros de ala ancha y gafas de sol homologadas.

4. Aplicar y renovar correctamente el fotoprotector. El protector solar debe ser de amplio espectro, aplicarse de manera generosa antes de la exposición y renovarse periódicamente, especialmente después del baño, de sudar o de secarse con una toalla.

5. No utilizar la crema para permanecer más tiempo al sol. El fotoprotector reduce el impacto de la radiación, pero no la bloquea por completo ni convierte las horas de mayor intensidad en momentos seguros para broncearse.

«El verano invita a pasar más tiempo al aire libre, pero disfrutar del sol no debería estar reñido con cuidarse. El índice UV puede ser una herramienta muy útil para anticiparnos y tomar mejores decisiones, pero nunca debería convertirse en una guía para prolongar la exposición. Incorporar pequeños hábitos de prevención puede marcar una gran diferencia en el cuidado de la piel», destacan desde Nara Seguros.