5 diferencias entre una relación sana y una tóxica
¿Cómo diferenciar una relación sana y una tóxica? En la práctica, hay algunas señales que nos indicarán si el camino que lleva nuestra relación es bueno.
Últimamente se habla mucho de las relaciones tóxicas. Todos podemos tener momentos en los que nos comportamos en forma egoísta o culpamos al otro de nuestros problemas. Pero en una relación tóxica, estos comportamientos son la regla y no la excepción. Hay varios tipos de relaciones tóxicas. En una pareja tóxica los comportamientos emocionales dañinos se caracterizan por su frecuencia y gravedad. ¿Sospechas que estás en una relación tóxica pero no te animas a comprobarlo? A continuación, vemos cinco diferencias entre una relación sana y una tóxica.
Menosprecio vs valoración
La persona tóxica menosprecia constantemente a la otra, incluso en público. Se burlará de casi cualquier cosa que digas. Cuando reacciones disfrazará su comportamiento diciendo: “Es una broma, estoy bromeando”. Su objetivo es mantener baja tu autoestima para que no desafíes su control ni su poder de decisión. En una relación sana, ambos miembros de la pareja comparten el poder en forma saludable.
Intimidación vs. confianza
Es la típica persona de “mal genio”. En realidad, lo que quiere es controlar la situación por intimidación. Tiene un carácter impredecible y cualquier situación puede actuar como desencadenante. Además, terminará culpándote por lo inapropiado de su enojo. En una relación sana puedes criticar amorosamente a tu pareja o decirle lo que no te gusta de él o ella sin temor a una explosión de mal genio.
Inseguridad vs. seguridad
Hay dos tipos de controladores tóxicos: los excesivamente dependientes y excesivamente independientes. En el primer caso tú tienes que tomar todas las decisiones, y por lo tanto asumiendo toda la responsabilidad… y claramente te hará saber cuándo o cuánto te equivocaste, ya sea elegir una película o comprar un coche. En el segundo, la persona tóxica reafirma su independencia incumpliendo sus compromisos. En definitiva, con relaciones así nunca tendremos seguridad. En una relación sana se comparten las decisiones y se asumen juntos las responsabilidades.
Control vs. cuidados
Una cosa es una relación sana, en la que cada uno de los integrantes se preocupa por el otro en forma normal, y otra una relación tóxica en la que los celos hacen que tu vida sea miserable. Este tipo de personalidad tóxica se agrava a medida que pasa el tiempo, con comportamientos cada vez más controladores y posesivos. No solamente revisará el teléfono móvil o te interrogará acerca de tus horarios, sino que hasta intentará alejarte de tu familia y amigos.
Sacrificio vs. solidaridad
La persona tóxica hace responsable a la otra por sus estados de ánimo y le impone la obligación de hacerla sentir mejor. En una relación sana, cada uno se hace responsable de sus propias emociones y espera que la pareja haga lo mismo. Una cosa es ser solidarios y otra que tu pareja espere que hagas cualquier sacrificio por ella.
¿Estás en una relación tóxica? A veces la única solución es abandonarla. ¡Anímate! Mereces vivir una relación sana.
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