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Salsa provenzal

La salsa provenzal es un complemento perfecto para las carnes hechas a la parrilla. Con esta receta, es muy sencillo tener éxito cuando cocinamos para nuestros invitados, ya sea la reunión formal o informal.

Esta conocida salsa puede prepararse en cantidades abundantes, ya que conserva sus propiedades cuando es refrigerada. A partir de la receta base pueden realizarse variaciones; una de las más comunes es agregar nata con el fin de darle más textura.

Las propiedades nutricionales de la salsa provenzal son muy beneficiosas, gracias a sus ingredientes. Para comenzar, el perejil, se caracteriza por ser una excelente fuente de antioxidantes como la luteolina. La luteolina es un flavonoide que ayuda a combatir la acción negativa de los radicales libres, facilita el metabolismo y previene las inflamaciones.

Además, el perejil contiene abundante vitamina A y vitamina C. La vitamina A contribuye a la formación del tejido blando y de las membranas mucosas; es determinante en el mantenimiento de la dentadura y de los huesos.

En el caso de la vitamina C, es un efectivo antioxidante que protege las células y fortalece el sistema inmune. Supone un gran beneficio para las personas que sufren de hipertensión; al ser indispensable para la producción de colágeno, es primordial para el buen estado de la piel. Además, ayuda a sanar y cicatrizar heridas.

El ajo, por su parte, también posee grandes propiedades nutricionales. Entre ellos destaca el de ayudar a evitar la formación de coágulos sanguíneos; también reduce la presencia de colesterol en el organismo y evita las infecciones.

El hábito de comer ajo fortalece el sistema inmunológico. Lo mismo que el perejil, su consumo es beneficioso para aquellas personas que tienen hipertensión arterial. Otra de sus características es ayudar al buen funcionamiento del aparato digestivo.

Ingredientes:

Cómo preparar salsa provenzal:

  1. Lavar el perejil y dejar que escurra el agua y se seque por completo. Separar las hojas de la rama y cortar finamente. Este corte es llamado chiffonade. Reservar.
  2. Pelar los ajos y cortarlos en trozos muy pequeños.
  3. Mezclar de manera homogénea el perejil con el ajo picado. Agregar sal al gusto e incorporar el aceite de maíz. Es importante que el aceite no sea de oliva para que la salsa no altere su sabor. Una vez terminados estos pasos, la salsa está lista para servir.

Prueba esta sencilla pero rica salsa y dale un toque especial a tu parrillada; conseguirás resaltar al máximo el sabor de las carnes.