Recetas de cocina

Mermelada de arándanos casera

Los arándanos han sido siempre una de esas frutas a las que se les puede sacar muchísimo partido a la hora de cocinar. Gracias a su intenso sabor, algo dulce con ciertos tintes ácidos, se han convertido en un recurso muy frecuentado a la hora de preparar postres o salsas (probad a introducir la palabra “arándanos” en cualquier buscador y veréis como la mayoría de los resultados os refieren a recetas o a su utilización en cocina).

Para nosotros es una de las frutas que más potencial tiene y que más gusta, y no solo por la implicación gastronómica que posee, sino porque fresca está también deliciosa y, sobre todo, por los numerosos beneficios que encierra.

Y es que los arándanos son como unos pequeños superhéroes frutales que concentran todas cualidades en su poder antioxidante (que ayuda a prevenir enfermedades cardiovasculares, neurodegenerativas e, incluso, el cáncer) y su poder antiadherente (que evita la fijación de ciertas bacterias que podrían darse en nuestro sistema digestivo y, por lo tanto, su proliferación y sus temidas consecuencias). Tienen, además, ciertas  propiedades antiinflamatorias, algo a tener muy en cuenta en determinados casos en los que se padecen ciertos dolores, o procesos inflamatorios de articulaciones o encías.

Teniendo en cuenta todo esto, ¿quién podría resistirse a la receta que os traemos hoy de esta rica mermelada de arándanos casera?

Desde luego, podemos afirmar que se trata de una de las mermeladas a la que más uso hemos dado, ya que empezamos probándola en unas simples tostadas y, terminamos empleándola en diversas salsas con distintas piezas de carne. Eso, sin contar con este delicioso mousse de arándanos con base de Oreo que nos duró un suspiro.

Se trata de una receta muy fácil, sencilla y rápida que os brindará la posibilidad de hacer vuestra propia mermelada de forma casera para que vuestros desayunos os sepan aún mejor.

¿Empezamos con esta mermelada de arándanos casera?

Ingredientes:

Elaboración:

Comenzaremos poniendo los arándanos en un cazo grande y los presionaremos suavemente para que se abran un poquito y puedan soltar parte de su jugo y, a la vez, absorban bien el resto de ingredientes cuando los vayamos añadiendo.

Agregamos el zumo de limón, ponemos a fuego medio-suave y dejamos que hierva (con la tapa puesta) durante unos 3 minutos. Transcurrido este tiempo, retiraremos del fuego, incorporaremos el azúcar y removeremos con unas varillas hasta que ésta esté bien disuelta.

Ponemos nuevamente al fuego, pero esta vez a temperatura baja y dejaremos que se cocine durante unos 30 minutos (removiendo de vez en cuando) para que vaya espesando hasta alcanzar el punto justo. Recomendación: Durante este proceso notareis que a medida que cueza, se irá creando una espuma blanca en la superficie que deberemos retirar con ayuda de una espumadera o cuchara para que no se “coma” parte del color del resultado final.

Transcurrido este tiempo, retiramos y envasamos en tarros perfectamente esterilizados. Es muy importante que el recipiente que vayamos a usar reúna las condiciones adecuadas para una buena conservación del producto, ya que de lo contrario, la conserva se estropearía enseguida y no sería apta para consumo.

Para envasar, bastará con verter la mermelada en cada uno de ellos (llenándolos hasta arriba) y tapándolos bien fuerte. Colocaremos los tarros en una olla en cuya base habremos puesto un paño de cocina para evitar que, cuando el líquido hierva, se golpeen los unos a los otros y terminen rompiéndose y cubriremos con agua. Dejaremos que hierva durante unos 20-25 minutos y, finalizado este tiempo, retiraremos del fuego y los mantendremos aún dentro hasta que se atemperen.

Sacaremos y comprobaremos si hemos realizado bien este proceso. Para saberlo, bastará con presionar ligeramente la tapa y, si ésta cede hacia dentro, el envasado no estará correcto.

¡Y ya tendremos esta exquisita mermelada de arándanos casera lista!

Sugerencia: Podéis usar esta mermelada tanto con dulce como con salado, veréis que su sabor potencia el del resto del plato y aporta numerosos matices. No obstante, si sois de lo más golosos siempre podéis probarla con estos geniales croissants sin gluten.