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Los chefs españoles coinciden: «El filete a la plancha perfecto no lleva sal gorda; mejor sal fina 4 horas antes de cocinarlo o al final»

  • Janire Manzanas
  • Graduada en Marketing y experta en Marketing Digital. Redactora en OK Diario. Experta en curiosidades, mascotas, consumo y Lotería de Navidad.

Preparar un buen filete a la plancha parece una de esas tareas que no tienen ningún misterio. Una sartén o una parrilla bien caliente, un poco de aceite y sal suelen ser suficientes para conseguir una comida rápida y sabrosa. Sin embargo, hay pequeños detalles que pueden marcar una gran diferencia en el resultado final, especialmente cuando hablamos de conseguir una carne bien dorada por fuera y tierna y jugosa por dentro.

Uno de esos detalles tiene que ver precisamente con la sal. Lo más habitual utilizar sal gorda y añadirla a la carne justo antes de ponerla sobre la sartén o la parrilla. Pero, ¿realmente ésta es la mejor opción?

El truco definitivo para salar la carne

El chef Alfredo Vozmediano ha publicado un vídeo en su canal de YouTube en el que realiza un experimento con siete chuletas sin hueso procedentes de la misma pieza y del mismo animal para averiguar cuál era el mejor momento para añadir la sal. Todas tenían características muy similares y pesaban entre 650 y 700 gramos. En cada una de ellas utilizó entre seis y siete gramos de sal, equivalentes a aproximadamente un 1% de su peso. Además, las cocinó durante el mismo tiempo, retirando cada chuleta cuando alcanzó unos 40 ºC en su interior, temperatura que aumentó hasta aproximadamente 45 ºC durante el reposo. Éste es el punto perfecto para quienes les gusta la carne poco hecha.

Para entender el resultado del experimento hay que tener en cuenta qué sucede cuando la sal entra en contacto con la carne. Al salar una pieza, la sal extrae parte de la humedad de su superficie, pero, cuando se deja pasar el tiempo suficiente, la carne vuelve a absorber esos líquidos. Esto resulta fundamental para que quede bien dorada. Si la superficie conserva demasiada humedad justo cuando entra en contacto con la sartén o la parrilla, los líquidos dificultan que se produzca una buena caramelización; por eso, cuanto más seca esté la superficie en el momento de cocinarla, más sencillo será conseguir un buen dorado.

También influye el tamaño del grano de sal. La sal fina se disuelve y penetra en la carne con mayor rapidez, mientras que la sal gruesa necesita bastante más tiempo para hacerlo. A esto se suma otro aspecto: cuanto más tiempo permanece la sal sobre la pieza, mayor es su efecto sobre la estructura interna. Esto puede hacer que quede más tierna, aunque si se prolonga demasiado también puede cambiar excesivamente su textura y hacer que quede más seca.

Durante el experimento, el chef probó diferentes posibilidades: una pieza salada 24 horas antes, otra cuatro horas antes, otra media hora antes, otra justo antes de ponerla en la parrilla y una última a la que no le agregó sal hasta después de cocinarla. Los resultados, ordenados de peor a mejor según sus conclusiones, fueron los siguientes: