Qué significa el punto rojo que hay en el centro de las sartenes: la verdadera función que muy pocos saben
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Todos tenemos en casa un utensilio de cocina que, a pesar de utilizarlo a diario para preparar desde un simple huevo frito hasta recetas más elaboradas, pasa completamente desapercibido. Rara vez nos paramos a observar uno de sus detalles más característicos: el punto rojo situado en el centro. A primera vista, podríamos pensar que se trata de un simple elemento decorativo, pero nada más lejos de la realidad. Según explican los fabricantes, ese pequeño círculo tiene una función práctica relacionada con la temperatura de cocción.
Cuando vamos a comprar una sartén, solemos centrarnos en aspectos como el material, el tamaño o el revestimiento. Sin embargo, el punto rojo rara vez recibe atención, lo cual es un gran error, ya que este elemento forma parte de un sistema diseñado para indicar cuándo la sartén ha alcanzado una temperatura adecuada para empezar a cocinar. Por lo tanto, ayuda a evitar uno de los errores más comunes en la cocina: colocar los alimentos cuando la superficie todavía está demasiado fría o, por el contrario, cuando ya está demasiado caliente.
La importancia del punto rojo de las sartenes
El círculo rojo es un indicador térmico; está fabricado con materiales termosensibles capaces de modificar ligeramente su aspecto cuando alcanzan una determinada temperatura. En muchas sartenes modernas, el punto cambia de color, intensifica su tonalidad o modifica el dibujo que aparece en su interior cuando la superficie llega aproximadamente a los 180 grados centígrados.
Uno de los errores más frecuentes consiste en empezar a cocinar nada más encender el fuego. Si la sartén aún está fría, los alimentos pueden adherirse con mayor facilidad a la superficie, cocinarse de manera desigual o absorber una mayor cantidad de grasa. Por el contrario, si el aceite se calienta demasiado antes de añadir los alimentos, el revestimiento antiadherente puede deteriorarse de forma prematura, reduciendo su vida útil.
Ahora bien, es importante aclarar que el punto rojo no está presente en todos los modelos. Algunas marcas utilizan sus propios indicadores térmicos, mientras que otras optan por no incorporar ningún sistema visual de control de temperatura.
Guía de compra
Antes de comprar una sartén, conviene tener en cuenta varios aspectos que ayudarán a encontrar el modelo más apropiado para cada necesidad.
El primer paso es elegir el diámetro adecuado, es decir, la medida del borde superior tomada por su parte interior. Entre los tamaños disponibles, las sartenes de 24 centímetros son las más populares por su gran versatilidad, ya que permiten preparar una amplia variedad de platos para una o dos personas.
Una vez seleccionado el tamaño, es recomendable comprobar cómo se maneja. Al sostener la sartén por el mango y moverla ligeramente, se puede apreciar si está bien equilibrada. Un modelo excesivamente pesado puede resultar incómodo, especialmente al saltear o dar la vuelta a los alimentos. En cambio, una sartén demasiado ligera puede ofrecer menor estabilidad. Lo ideal es encontrar un equilibrio entre peso, resistencia y comodidad.
Otro aspecto fundamental es verificar que sea compatible con la placa de cocción. Para ello, basta con observar la base de la sartén, donde suelen aparecer los símbolos que indican si se puede utilizar sobre cocinas de gas, placas eléctricas, vitrocerámica o inducción. En muchos modelos también se especifica si es apta para el lavavajillas o para el horno, junto con la temperatura máxima que puede soportar.
En el caso de las cocinas de inducción, es imprescindible elegir una sartén compatible con este sistema. La inducción funciona mediante campos magnéticos, por lo que el recipiente debe incorporar una base ferromagnética.
Materiales
El material y el revestimiento de una sartén influyen en su durabilidad, facilidad de uso y mantenimiento. Entre las opciones más habituales se encuentran:
- Las sartenes cerámicas utilizan un revestimiento que se obtiene mediante tecnología sol-gel y no contienen PTFE ni otras sustancias PFAS en el recubrimiento.
- Las sartenes antiadherentes de PTFE, conocidas popularmente como de teflón, son las más populares por su capacidad para evitar que los alimentos se adhieran y por requerir muy poco aceite.
- Por su parte, las sartenes de hierro fundido destacan por su gran resistencia y por conservar el calor durante más tiempo, lo que las convierte en una buena opción para carnes y verduras.
- Finalmente, las sartenes de acero inoxidable son muy apreciadas por su durabilidad, facilidad de limpieza y resistencia. Suelen tener un fondo difusor de aluminio para mejorar la distribución del calor.
«Las sartenes antiadherentes, además de evitar que se peguen los alimentos, necesitan poco aceite para freír. De hecho, con alimentos muy grasos como la panceta y el tocino, no es necesario el aceite. Entre las principales limitaciones de este tipo de sartenes están el riesgo de rayarla y de que se desgaste la capa antiadherente, además, al igual que las otras, la temperatura que puede llegar a alcanzar el mango cuando es de metal», concluye la OCU.
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