Cómo hacer bonito a la plancha jugoso con el truco de Arguiñano
Consigue un bonito a la plancha tierno y en su punto con los trucos de Karlos Arguiñano. Una cena saludable, rápida y deliciosa.
Bonito a la plancha
Bonito en conserva casero
Bonito confitado a la naranja
El bonito del norte es un pescado de temporada que siempre da alegría encontrar en la pescadería. Su carne es firme, sabrosa y muy agradecida, aunque tiene una pega: si nos pasamos de cocción, se seca enseguida. Karlos Arguiñano lo tiene claro: la clave está en un pequeño truco que consigue que quede jugoso, tierno y lleno de sabor sin necesidad de complicarse.
Ingredientes (4 personas)
- 4 rodajas de bonito fresco (unos 200 g cada una)
- 4 cucharadas de aceite de oliva virgen extra
- 2 dientes de ajo
- Zumo de medio limón
- Sal en escamas
- Pimienta negra recién molida
- Unas hojas de perejil fresco
Preparación
- Un marinado exprés. Lo primero es preparar un adobo rápido. Mezclamos en un bol dos cucharadas de aceite, el zumo de medio limón, los ajos picados y un poco de pimienta. Untamos las rodajas de bonito con esta mezcla y las dejamos reposar apenas 10 minutos. Ese tiempo es suficiente para que cojan aroma sin que el ácido del limón empiece a cocer la carne.
- Calentar la plancha. Ponemos la plancha o sartén a fuego fuerte. Es importante que esté bien caliente antes de echar el pescado. Untamos la superficie con un poco de aceite para que no se pegue. Esta receta tradicional es ideal.
- Cocinar en su punto. Colocamos las rodajas y las dejamos un minuto y medio por cada lado, sin moverlas. Así se sellan bien y conservan todo el jugo dentro. El bonito no necesita más: lo ideal es que quede ligeramente rosado en el centro.
- Toque final. Retiramos del fuego, lo pasamos a una fuente y lo aliñamos con un hilo de aceite crudo, perejil picado y unas escamas de sal. Con eso basta para realzar su sabor.
El truco de Arguiñano
Arguiñano lo repite siempre: plancha muy caliente, poco tiempo y servir al momento. Ese es el secreto para que el bonito no se seque. Además, el marinado corto con ajo y limón le da frescor y ayuda a mantener la jugosidad. No hace falta nada más.
Ideas para acompañar
Este plato admite casi cualquier guarnición: patatas panaderas, una ensalada de tomates, pimientos asados o incluso un poco de arroz blanco. Lo bueno es que el bonito es tan sabroso que no necesita grandes alardes alrededor.
Calorías aproximadas
Cálculo para 4 raciones:
Bonito fresco (800 g): 1.360 kcal
Aceite de oliva (60 ml): 540 kcal
Ajo (10 g): 15 kcal
Zumo de limón (50 g): 15 kcal
Total: unas 1.930 kcal en toda la receta.
Por ración, cada plato aporta en torno a 480 kcal.
El resultado es un plato sencillo, saludable y lleno de sabor. En poco más de 20 minutos tienes en la mesa un pescado jugoso, con ese punto justo que lo hace irresistible. El truco de Arguiñano funciona: menos es más, sobre todo cuando hablamos de un producto tan bueno como el bonito.
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