Parece un perretxico inofensivo, pero esta seta del País Vasco esconde un veneno que puede ser mortal
Los perretxicos se pueden confundir con una seta que puede ser mortal
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El monte en el País Vasco se llena cada temporada de gente que sale con su cesta en mano a la búsqueda de las que son tal vez, las setas más famosas y apreciadas, los perretxicos. Es una tradición muy arraigada, casi un ritual que se repite todos los otoños y también en primavera, y que forma parte de la identidad gastronómica de la zona. De este modo, basta con que lleguen las primeras lluvias y suban un poco las temperaturas para que muchos empiecen a mirar al campo con los ojos de quien busca perretxicos, aunque debemos tener cuidado y no confundirlos con otros similares que pueden ser realmente peligrosos.
Detrás de esa imagen tan reconocible que tienen los perretxicos hay un riesgo que no siempre se cuenta del todo. Y no es algo puntual ya que cada año se repiten los avisos y, aun así, siguen produciéndose intoxicaciones por la confusión entre especies, si tenemos en cuenta que algunas de las setas que más intoxicaciones provocan en España se parecen mucho a esta especie tan buscada, y no sólo en el aspecto sino también en el olor. De este modo, y a simple vista, para alguien sin experiencia, pueden parecer prácticamente iguales por lo que conviene saber bien qué es un perretxico, cómo identificarlo y qué especies pueden ser parecidas pero debemos evitar a toda costa.
Esta seta del País Vasco parece un perretxico pero es venenosa
El perretxico, también conocido como seta de San Jorge, es una de las más valoradas en primavera. Tiene un aspecto bastante reconocible para quien la conoce, pero el error suele venir cuando alguien con poca experiencia se fía sólo de la forma general o del aroma, dos criterios que no siempre son fiables. En concreto, uno de los fallos más habituales es no fijarse en las láminas y que es un detalle que puede llegar a marcar la diferencia.
En el perretxico, las láminas son de un color blanco algo sucio y están muy juntas, muy apretadas. En cambio, una de las especies más peligrosas con las que se puede confundir, el Entoloma lividum, tiene las láminas más separadas y con un tono rosado o crema. Ese matiz es clave y, sin embargo, pasa desapercibido para muchos. Por eso, los expertos insisten en un gesto muy sencillo que puede evitar problemas: siempre hay que darle la vuelta a la seta antes de recogerla. En cuanto al olor, hay setas tóxicas que huelen prácticamente igual, y ahí es donde muchas personas se confían. Pensar que si huele bien, es buena es otro de los errores más repetidos entre quienes empiezan.
Cuidado en primavera con la Amanita Verna
En el canal de YouTube de Fray Sulfato, explican cómo identificar un perretxico y de forma especial advierten como en primavera, es fácil confundirse con varias setas similares. En especial la Amanita Verna, aunque debemos fijarnos bien porque esta seta tiene volva y anillo, dos características que el perretxico no presenta. Son detalles que pueden pasar desapercibidos si no se sabe exactamente qué buscar, sobre todo si la recogida se hace con prisa o sin experiencia. También existen otras especies menos comunes que pueden generar dudas, pero suelen diferenciarse más fácilmente por el tamaño, el color de las láminas o incluso el olor desagradable. Aun así, el problema no es que sean muchas, sino que con una sola confusión basta para que aparezca el riesgo.
Dónde suele cometerse el error al recogerlas
Más allá de la identificación, el mismo canal de YouTube nos explica que otro aspecto interesante que muchas veces no se tiene en cuenta está en cómo se buscan los perretxicos, ya que no aparecen de cualquier manera. Suelen crecer en grupos, formando lo que se conoce como setales, algo que no todos los aficionados saben.
El error más común es empezar a remover el suelo o pisar la zona pensando que así aparecerán más ejemplares. En realidad, ocurre lo contrario. Al escarbar o pisotear, se estropea el terreno y se dificulta que sigan saliendo setas en ese punto. El truco está en fijarse en la parte exterior del setal. Ahí es donde suelen aparecer los nuevos ejemplares. Lo habitual es ir palpando suavemente el terreno con la mano, sin levantarlo ni dañarlo, para comprobar si hay setas. Si no aparecen, lo mejor es moverse a otra zona en lugar de insistir. Puede parecer un detalle menor, pero marca la diferencia entre una recolección respetuosa y otra que acabe afectando al entorno, además de servirnos también para asegurarnos que las setas que cogemos son las adecuadas.
En el País Vasco, la cultura del perretxico está muy extendida y forma parte de la vida cotidiana en muchas zonas, pero si no tienes mucha experiencia el riesgo puede existir. Por eso, los expertos siguen insistiendo en lo mismo año tras año: ante la duda, no se recoge. Y si se recoge, no se consume sin haberlo confirmado antes. Es una regla básica, pero sigue siendo la más efectiva.
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