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No es un cuento de hadas aunque lo parezca: en estos lugares del País Vasco hay cíclopes y duendes

National Geographic señala dónde “viven” cíclopes, duendes y gigantes del folclore vasco en bosques del País Vasco y Navarra

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Navarra y, por extensión, los bosques del País Vasco forman uno de los territorios donde la mitología sigue ocupando un lugar destacado en la cultura popular. Así lo recuerdan desde la Web Oficial de Turismo de Navarra, donde describen la comunidad como una tierra «que esconde paisajes tan increíbles que creerás que solo han podido surgir por arte de magia». Y no es sólo una forma de hablar. Las historias sobre seres mitológicos en algunos lugares del País Vasco, como los cíclopes, han acompañado a generaciones enteras y siguen muy presentes en rutas, senderos y espacios naturales repartidos por toda la zona.

La estrecha relación entre estas tierras y su imaginario tradicional también ha sido objeto de atención por parte de revistas como National Geographic que ha dedicado un reportaje a «Dónde encontrar a las criaturas mitológicas escondidas entre los bosques del País Vasco y Navarra», en el que se detalla cómo «cíclopes, sirenas, duendes y gigantes, algunos compasivos y otros abominables, sobreviven entre las persistentes nieblas de los bosques húmedos de Euskal Herria». Y lejos de ser un simple anecdotario, el texto repasa algunos de los enclaves donde estas figuras forman parte de la identidad local.

En estos lugares del País Vasco hay cíclopes y duendes

El recorrido propuesto arranca a los pies de la sierra de Aralar, en el valle de Leitzaran. Allí, dentro de una pequeña ruta senderista, se encuentra un particular bestiario dibujado sobre peñascos calizos. Es una especie de museo natural integrado en el entorno, vinculado a Peru Harri, un proyecto artístico y personal que combina piedra, paisaje y tradición. «La hojarasca amortigua los pasos en este entorno atlántico donde el verde se expande sin pedir permiso y cubre de musgo los troncos caídos», describe la revista, señalando este lugar como punto de partida para adentrarse en un imaginario que continúa vivo en los bosques de Gorbeia, Urkiola, Aizkorri-Aratz, Urbasa, Belate o la conocida selva de Irati.

Mari y las cuevas de Aizkorri-Aratz

El recorrido mitológico comienza con Mari, considerada la principal deidad de la tradición vasca. Se la describe como una figura femenina de largo cabello asociada a la Madre Tierra y al equilibrio natural. Según destaca National Geographic, «vive en el mundo subterráneo, al que se accede a través de las numerosísimas cuevas y simas de los sistemas kársticos de la región». Su presencia está vinculada a las tormentas y temporales, que se desatan cuando se une a su consorte, Sugaar. Las sierras calizas y hayedos del parque natural de Aizkorri-Aratz aparecen señalados como un lugar apropiado para rastrear su huella.

El Basajaun y los bosques de Urbasa y Andía

Otra de las figuras más populares es el Basajaun, descrito como un gigante peludo, protector del bosque y de los rebaños. Aunque su aspecto pueda infundir temor, se le atribuye un papel de guardián frente a tempestades y lobos. National Geographic recuerda que este personaje inspiró el título de «El guardián invisible», la novela de Dolores Redondo ambientada en el valle del Baztán. Según el reportaje, los bosques del parque natural de Urbasa y Andía serían un escenario propicio para imaginar su presencia mientras cuida de las ovejas cuyas leches dan origen a los quesos de la zona.

Gaueko, Inguma y Tartalo en Irati y las Peñas de Aya

Junto a las figuras benévolas aparecen otras más oscuras. Gaueko es definido como un «dios de las tinieblas», enemigo de Mari y asociado a los peligros de la noche. La tradición señala que la carlina, una flor que se coloca en muchas puertas de Navarra y el País Vasco, servía para ahuyentar sus fechorías. Sus dominios simbólicos se situarían en las zonas más sombrías de la Selva de Irati.

En ese mismo entorno se menciona a Inguma, un espíritu que «asfixia mientras duermes», según recoge el mito. Y cerrando este grupo aparece Tartalo, el cíclope vasco: un gigante de un solo ojo que devora humanos y cuya historia serviría para alertar de los peligros en zonas abruptas como el parque natural de las Peñas de Aya.

El Akerbeltz y las cuevas de Zugarramurdi

Otra figura destacada es Akerbeltz, representado como un ser con cabeza de macho cabrío y cuerpo de hombre. Los relatos más antiguos lo describen como protector de los animales del bosque, aunque su imagen quedó marcada por su asociación posterior a los aquelarres y las persecuciones por brujería. National Geographic recuerda que «casi cada sierra de la zona tiene un lugar donde se cuenta que se hacían aquelarres, aunque ninguno tan famoso como el de las cuevas de Zugarramurdi».

Las laminak del Urederra

En un entorno completamente distinto, el reportaje sitúa a las laminak, sirenas de río vinculadas a la belleza natural del nacimiento del Urederra. Estos personajes aparecen ligados a cursos de agua claros y paisajes de tonos turquesa, uno de los lugares más emblemáticos de Navarra.

Los galtzagorri y el Señorío de Bértiz

Los duendes galtzagorri, diminutos y vestidos con pantalones rojos, forman parte de los seres más conocidos entre los más pequeños. «Son tan pequeños que caben en un alfiletero y siempre están preparados para echar una mano a los humanos», explica la revista. Su carácter doméstico hace que se los sitúe en zonas más humanizadas como el parque natural del Señorío de Bértiz.

Los jentilak y los megalitos de Gorbeia

Y el recorrido concluye con los jentilak, gigantes de fuerza extraordinaria vinculados a los menhires, dólmenes y crómlechs que se encuentran en el parque natural de Gorbeia y en otras sierras como Aralar. La tradición los presenta como los responsables de mover y lanzar estas grandes piedras, una forma simbólica de explicar la presencia de construcciones megalíticas cuya función exacta se desconoce.