País Vasco
Huelga de médicos

Cuándo es la huelga de médicos en el País Vasco: fechas, qué piden, cómo afecta a los pacientes

La sanidad pública en el País Vasco vuelve a encarar semanas complicadas. Los sindicatos médicos han confirmado que retomarán la huelga en febrero, esta vez dentro de una convocatoria nacional que agrupa por primera vez a organizaciones profesionales de toda España. El detonante vuelve a ser el borrador del Estatuto Marco que negocia el Ministerio de Sanidad y que, según el colectivo médico, no recoge las condiciones reales con las que trabajan a diario. El desacuerdo se arrastra desde hace meses y los sindicatos sostienen que no hay se han producido los avances suficientes para frenar las movilizaciones.

Recordemos que este mes de enero ya hubo dos dos días de paros en varias comunidades, incluido el País Vasco, que mostraron hasta qué punto el malestar era compartido. Con esa experiencia reciente, las organizaciones han decidido unificar esfuerzos y lanzar un calendario más amplio que va a durar varios meses. El Sindicato Médico de Euskadi, que forma parte del comité nacional, defiende que la situación requiere una respuesta coordinada y que el colectivo necesita un marco regulatorio propio, separado del resto de categorías sanitarias. Todo ello se deja sentir en un momento en el que la presión asistencial ya es alta. Osakidetza, el servicio vasco de salud, arrastra dificultades para cubrir determinadas especialidades, los centros de salud trabajan con agendas saturadas y las listas de espera siguen siendo uno de los puntos de mayor preocupación para los pacientes. La nueva huelga llega, por tanto, en un contexto poco favorable para absorber más retrasos.

Cuándo es la huelga de médicos en el País Vasco

La huelga empezará el lunes 16 de febrero y seguirá un formato que se repetirá una vez al mes hasta junio. De este modo, no se trata de un paro continuado, sino de semanas completas en las que los médicos pararán. Estas son las fechas:

El comité convocante está formado por la Confederación Española de Sindicatos Médicos (CESM), el Sindicato Médico de Euskadi (SME) y otras organizaciones autonómicas que ya lideraron las protestas de 2025. La estrategia es mantener una presión estable sin recurrir a un paro indefinido continuado, un formato que haría muy difícil compatibilizar la protesta con la cobertura asistencial mínima.

Como paso previo, los sindicatos han convocado una manifestación estatal el 14 de febrero en Madrid, a la que acudirán profesionales de todo el país, también el País Vasco. Es el acto con el que pretenden iniciar esta nueva etapa de movilización y subrayar que su rechazo al borrador del Estatuto Marco es unánime.

Entre las reivindicaciones figuran la creación de un espacio propio de negociación para los médicos, mejoras en la regulación de la jornada y de los descansos tras guardias, una clasificación profesional específica y un tratamiento diferenciado de la jubilación. Los sindicatos insisten en que el texto planteado por el Ministerio «mantiene o incluso agrava» las diferencias respecto a otros colectivos sanitarios.

Cómo afectará la huelga a los pacientes del País Vasco

La consejería de Salud del Gobierno vasco aún no ha publicado la orden con los servicios mínimos, pero la experiencia de huelgas recientes permite anticipar cómo se organizará Osakidetza durante esas semanas.

En general, se garantiza toda la asistencia urgente. Esto incluye:

La afectación real suele concentrarse en la actividad programada. Ahí es donde los pacientes pueden notar cambios. En convocatorias anteriores, varias comunidades funcionaron sin consultas ordinarias en Atención Primaria durante los días de paro, y los hospitales redujeron la agenda de consultas externas, pruebas diagnósticas y cirugías no urgentes. Lo habitual es que el personal mínimo cubra la asistencia esencial y que el resto de la actividad se reprograme.

En el País Vasco el impacto puede variar por áreas. Los grandes hospitales en ciudades como Bilbao, Donostia y Vitoria, suelen reorganizar parte de su actividad para evitar acumulaciones a largo plazo, pero no siempre es posible absorber la demanda. En primaria, la situación es más sensible: cualquier paro reduce todavía más una agenda que ya funciona con márgenes muy ajustados. Es previsible que algunas citas se pospongan y que los centros prioricen procesos agudos sobre seguimientos crónicos o revisiones.

Para el paciente, el efecto más visible será el retraso en la actividad ordinaria. Puede afectar a analíticas, revisiones, pruebas como ecografías o resonancias y cirugías de prioridad intermedia. En las anteriores movilizaciones, algunos sindicatos denunciaron que los servicios mínimos eran excesivos, pero lo cierto es que permitían mantener la atención urgente sin grandes variaciones.

En paralelo, las organizaciones convocantes insisten en que la huelga no tiene por objetivo perjudicar a la ciudadanía. Argumentan que mejorar las condiciones laborales es, a medio plazo, la única manera de asegurar que el sistema pueda retener especialistas, reducir listas de espera y sostener la carga asistencial.