Opinión

El timo de la luz, el gas y las renovables

  • Miguel Àngel Merigó y Pedro Cantarero

Si comparamos el resultado de haber liberalizado la luz y el teléfono, nos encontramos que al teléfono le podemos dar un sobresaliente, pues no solamente ha disminuido el precio drásticamente, sino que encima tenemos en ese campo una variedad de productos jamás soñados. En el caso de la luz por el contrario nos encontramos con el mayor timo de la democracia, que está causando un daño tremendo a todos los españoles con el importe del precio, de forma que no podemos darle más que un suspenso rotundo.

En el caso del timo del recibo de la luz debido al matrimonio gas-renovables, el timo lo ha destapado la invasión de Rusia a Ucrania con el desorbitado incremento del precio del gas. Este timo tiene varios denominadores comunes. Primero la promesa de que el sistema eléctrico con el matrimonio gas-renovables iba a ser la envidia del mundo, al hacer del sistema eléctrico español el más verde y eficiente, convirtiendo a España en campeona de la lucha contra el cambio climático. Segundo, la publicidad engañosa (delito tipificado en el código penal) para embaucar a la población timada.

Con los medios anestesiados, ha sido muy difícil que se publicara cualquier crítica al matrimonio gas-renovables, y ya se sabe lo que ha pasado, que el timo ha explotado y ya no hay remedio. Múltiples estudios, los de César Dopazo, Paco Galán o los mismos nuestros, se caracterizaron por la nula reacción de los agentes responsables de las decisiones políticas y energéticas.

El mundo del sistema eléctrico con el matrimonio gas-renovables ha gastado ríos de tinta y dinero en publicidad engañosa en hacernos creer toda esta historia, cuando el único beneficio que buscaba es el de sus accionistas y no el de nuestro bolsillo ni de nuestra salud. Y los poderes públicos que lo han permitido y han sido cómplices del timo. La eficacia de la publicidad engañosa de los timadores del matrimonio gas-renovables es tal que la mayoría de los españoles creen que el carbón es el diablo, el gas un ángel y las renovables el Espíritu Santo.

El timo del gas

La más reciente publicidad engañosa del matrimonio gas-renovables es decir que en ocho meses se puede construir el gaseoducto a través de los Pirineos, con el disfraz de transportar hidrogeno verde en el futuro, para que cuele mejor (la red de gas natural es incompatible con el hidrógeno). Europa está planteando construir una red especial para el hidrógeno en el futuro, en un intento más de perpetuar los beneficios del matrimonio gas-renovables con la excusa de ayudar a Alemania. Pero esto ¿va a abaratarnos el recibo de la luz? La respuesta es no, no nos va a solucionar nada, pues el gas licuado (carísimo) tiene una capacidad de producción limitada en el mundo y cuesta mucho dinero y tiempo aumentarla para Europa. Parece notoria la preferencia española por la improvisación y las soluciones espontáneas a la planificación estratégica.

Es preciso nombrar a Schröder (que pasó de Canciller alemán a presidir la petrolera rusa Rosneft y el gaseoducto Nord Stream). Evidentemente, Schröder/Putin no querían la competencia del carbón y la nuclear, querían todo el mercado, y hacer de Alemania un territorio supeditado al gas. Lo de las renovables era un señuelo para contentar a los verdes, porque como veremos a continuación, las renovables necesitan del gas, y de ahí viene el termino matrimonio gas-renovables.

Si Schröder tiene que responder ante la justicia alemana, quizás también tendrían que responder ante la justicia española todos los políticos o expolíticos que están o han estado en los consejos de administración durante los últimos 30 años del entramado de compañías del matrimonio gas-renovables.

Habrá que buscar en España quién nos ha hecho depender del gas. Quién ha desmantelado las centrales térmicas de carbón y ha cerrado las minas. Quién se ha olvidado de la energía renovable hidráulica y de los pantanos. Basta que recuerden aquellas consignas: “¿Nucleares? ¡No Gracias!” de la época de Felipe González.

El timo de las renovables

Hay dos tipos de energías renovables: las renovables seguras (que se pueden encender y apagar), que son la hidráulica y la biomasa, y las renovables intermitentes (que solo se pueden apagar, pues solamente el tiempo las puede encender) la eólica y la fotovoltaica. Cuando hablamos del timo de las renovables nos referimos a las renovables intermitentes.

Según el Foro Nuclear, las nucleares dan una seguridad de suministro tremenda porque funcionan 8.000 horas al año, esto supone en torno al 91% del tiempo (más o menos como las térmicas de carbón), mientras que la eólica ronda las 2.100 horas al año y la fotovoltaica de 1.400 a 2.200 horas al año según la zona, con parones que pueden durar semanas o meses y no hay batería que lo pueda almacenar tanto tiempo. De forma que las renovables se convierten en el seguro de vida del gas. Cuantas más renovables, más gas de soporte. Una tomadura de pelo.

Los aerogeneradores de la eólica funcionan a partir de una velocidad de viento, por ejemplo 40 km/h y hay que desconectarlos a partir de 100 km/h. La fotovoltaica funciona unas horas del día, que no coincide con las horas punta y a veces su aportación energética no es necesaria. Por otra parte, depende del calor, ya que el rendimiento de las placas disminuye drásticamente si hace mucho calor y no funciona cuando hay calima o lluvia de barro o nevadas o nubes.

Según las previsiones meteorológicas para los próximos años el clima va a dar muchas sorpresas con episodios extremo como DANAS, inundaciones y sequías, de forma que las renovables intermitentes van a estar supeditadas a estos fenómenos. El ejemplo de Filomena en España y la catástrofe de Texas dan buena cuenta de ello. En Alemania tienen una poderosa red de eólica y fotovoltaica y sin embargo tiene que volver al carbón para la seguridad del suministro, porque las renovables no son fiables.

Un sistema eléctrico serio no puede tener más de un 10-15% de renovables intermitentes y aquí existe un 35% de penetración, un 18% superior a la media europea. Tenemos 25.000 MW de potencia renovable instalada, una locura que ha costado a los españoles 170.000 millones de euros. Pero esta colosal cantidad, ¿Ha servido para solucionar el cambio climático? Difícilmente, pues por cada tonelada de CO2 que se evita mandar a la atmósfera, con las renovables se mandan 3 toneladas a causa de la quema del gas, por tanto, las renovables no eran más que un caramelo para los verdes, menudo timo.

Más dinero tirado a la basura.

La red eléctrica funciona con un sistema de ‘nudos’ o subestaciones que suministran electricidad a una cierta zona. Red Eléctrica estima una cierta aportación de renovables, así como de otras soluciones energéticas, como las centrales de ciclo combinado, de forma que si de pronto hace viento en un parque que está conectado a ese nudo y la energía no se necesita, hay que desconectar los aerogeneradores, son los llamados vertidos.

Al año se tiran muchos millones de euros con estos vertidos. La máquina de publicidad engañosa del matrimonio gas-renovables se ha preocupado de que no se conocieran todas estas limitaciones y problemas de las renovables intermitentes eólica y solar, con tal de mantener el gas. Un sistema eléctrico no puede estar encadenado a los caprichos del clima.

La única forma de que las renovables eólica y solar sean realmente útiles al sistema eléctrico y para prescindir del respaldo del gas, caro y contaminante, es no conectarse directamente a la red eléctrica, sino a una gigabatería y que la red la ponga en marcha cuando necesite la energía, como hacen en Inglaterra con su renovable eólica-marina. De modo que los españoles nos hemos gastado 170.000 millones de euros como contribución al cambio climático, disminuyendo las toneladas de emisiones de CO2 a la atmosfera durante 20 años, que si hacemos números, es la misma cantidad de toneladas de metano (gas muy contaminante, peor que el CO2 para el cambio climático) que han producido los arrozales del sudeste asiático en un año, menudo timo, una estafa monumental. Si resulta que las renovables intermitentes han sido un fracaso total, ¿por qué no apostar por las renovables seguras desde el principio, la hidráulica y la biomasa?, la respuesta en bien sencilla, porque no le interesaba al colosal sector del gas.

El carbón

Se da la paradoja que cuanto más invertimos en renovables, más vamos a depender del gas, porque es la única alternativa de respuesta a la intermitencia de la producción de electricidad de esas mismas renovables. La única forma de reducir el recibo de la luz es utilizar combustible más barato, el carbón, como van a hacer en Alemania y en Inglaterra donde están estudiando reactivar las minas. Con un sistema de secuestro del CO2 es una opción muy viable. Por cada tonelada de carbón que se utilizaría, se dejaría de utilizar una tonelada de gas licuado y se le quitaría presión a ese mercado de gas licuado, ayudando a los países pobres que dependen de esa energía y que no pueden pagarla, como Pakistán o Sri Lanka.

Por otra parte, para avanzar hacia una luz barata y limpia hay que desbloquear los miles de megavatios de centrales hidroeléctricas de bombeo, que están a la espera de la autorización del Gobierno.

El hidrógeno verde

Ahora para perpetuar el timo y la necesidad de utilizar las centrales de ciclo combinado de gas, han inventado el hidrogeno verde, un gas mucho más complicado de manejar que el gas natural. Lo que nadie garantiza con todos estos nuevos inventos es la bajada del precio de la luz. Mientras que en Alemania se van a dedicar a reconvertir centrales de ciclo combinado en centrales del (infernal) carbón, aquí vamos a contar el nuevo cuento del hidrógeno verde. La electricidad producida por medios renovables o de la red eléctrica, se utiliza mediante un costoso proceso de electrólisis para producir hidrógeno, que a su vez sirve de combustible para las centrales de ciclo combinado para producir electricidad. En el caso de España, no hace falta el hidrogeno verde para nada.

El hidrógeno verde puede ser útil y rentable como combustible para los vehículos pesados de transporte, con previa equipación de un motor apto para ello, pero no para generar electricidad.

Ya hemos visto como lo que tenía que ser de interés para toda la humanidad, se ha convertido en un cúmulo de intereses políticos y económicos, de forma que la marca ‘cambio climático’ ha servido para vender muchas cosas, para asegurarse los votos de los verdes y en España, para implantar el matrimonio gas-renovables.

Cuando llegaron los planes de renovables para tratar de combatir los efectos del cambio climático con los objetivos de un 20% de renovables para 2020, no se mencionó el tipo de renovables ni la obligación de utilizar las intermitentes eólica-solar o las seguras hidráulica-biomasa.  Evidentemente cada país tenía que mirar sus posibilidades dependiendo de su historial en esta materia y sus posibilidades meteorológicas o hidráulicas o de biomasa. Por ejemplo, todo el mundo sabe el potencial de eólica de Holanda, con sus molinos de viento, que ayudaron a quitar millones de hectáreas al mar.

En el caso de España a los políticos de turno, después de la UCD, les entró una especie de amnesia y se les olvidó que España y Noruega eran campeonas de energías renovables hidráulicas, en Noruega se potenció la energía hidráulica (98% hidráulica y 2% eólica-solar) y en España se olvidó, eran los tiempos de Felipe González (seguramente porque los pantanos olían al anterior régimen).

En este caso sí se puede decir que el menosprecio a los embalses es fruto de una ideologización desproporcionada y contraria a los intereses del país. En España, con nuestro tradicional complejo de inferioridad y país de segunda, seguimos como corderitos que van al matadero, la interesada y soviética solución alemana con las renovables intermitentes eólica y solar y el matrimonio gas-renovables. Lo que no se va a poder perdonar nunca al sistema eléctrico español es haberse olvidado de la renovable hidráulica, de los pantanos que se empezaron a construir en la época de Alfonso XIII, se impulsaron durante la época de Primo de Rivera y en la que se dio un definitivo impulso en la época de Franco, con 350 instalaciones y la capacidad de embalse mayor de Europa. Ahora incluso se destruyen.

Recientemente Iberdrola ha inaugurado la mayor gigabatería de Europa en Portugal. Un complejo hidroeléctrico de bombeo que puede producir 1158 MW de renovable segura hidráulica y que puede almacenar la energía suficiente para dar servicio a dos millones de hogares durante un día. Con un plan de añadir al proyecto 300 MW de renovable intermitente eólica.

En Suiza, gracias a sus centrales hidroeléctricas de bombeo, que tienen desde hace más de 100 años, van a crear una reserva hidráulica, ante los posibles cortes de suministro eléctrico de este invierno, bombeando agua de sus ríos y lagos de llanura a sus pantanos, situados a varios miles de metros de altitud y va acostarle a cada suizo la ridícula cantidad de 4,6 euros en el recibo de la luz.

Este ejemplo nos va a ayudar a entender dónde está el timo de las renovables y esencialmente consiste en haber empezado la casa por el tejado y con las tejas equivocadas, como lo demuestra que al primer chaparrón con la invasión de Rusia a Ucrania tengamos goteras por todas partes, con la luz por las nubes y tengamos que cortar el suministro. Lo que tocaba era, primero montar nuestras renovables hidroeléctricas seguras, con su capacidad de batería y energía segura y posteriormente instalar el parque eólico de renovable intermitente.

Todo este proyecto hubiese costado 1.500 millones de euros. Podemos imaginarnos lo que se hubiera hecho con los 170.000 millones malgastados, si en vez de coger el interesado camino alemán-soviético equivocado de gas-renovables con eólica-solar, se hubiera cogido un camino español hidráulica-biomasa. Pero esto queda en la utopía de un país que no es capaz de sacar provecho a lo que tiene, sino que siempre cree que lo que viene de fuera es mejor

Miguel Ángel Merigó es ingeniero EPFL Suiza
Pedro Cantarero es miembro del Grupo de Trabajo sobre Industria y Energía del Congreso de los Diputados