Opinión

Tele Pedro censura la Nochevieja

Según ha revelado OKDIARIO, la dirección de Televisión Española impartió instrucciones expresas a José Mota para que, en su especial de Nochevieja titulado El juego del camelar, cuyo tema central fue la corrupción política española, no se mencionara a Koldo García, José Luis Ábalos ni Santos Cerdán. Y el humorista, que anoche celebraba sus bodas de plata a cargo de este programa especial de fin de año, aceptó y tragó. Inspirándose en la exitosa serie coreana, El juego del calamar, se sucedieron los sketches en los que los políticos españoles eran trasladados a una isla en la que podían ganar millones de votos o perder todos sus privilegios. Pedro Sánchez, Alberto Núñez Feijóo, Santiago Abascal, Yolanda Díaz, Gabriel Rufián, Salvador Illa e Isabel Díaz Ayuso aparecían retratados en un revoltijo de chistes sobre corrupción en los que todos salían igual de implicados. Cuando los juzgados españoles están desbordados por las tramas corruptas que rodean a Pedro Sánchez, su familia y su partido, el valiente humorista hace de la basura política un fenómeno transversal que implica a todos por igual.

Quien paga manda, debe pensar José Mota. Pero habría que recordar que, de los 25 programas de Nochevieja que lleva acumulados, 5 de ellos han sido emitidos durante el gobierno de Aznar y otros 5 con gobiernos de Rajoy, incluido el de 2015 titulado: Resplandor en La Moncloa, sin que nunca se haya visto obligado a limitar sus críticas a los políticos del Partido Popular, resultando míticas sus imitaciones a ambos presidentes del Gobierno y a otros líderes populares como Soraya Sáenz de Santamaría, Cristóbal Montoro y Esperanza Aguirre. Así es la libertad de expresión a la sanchista con el más puro estilo de la ley del embudo: todo vale contra la derecha, pero a los míos no se les toca.

Y después de las uvas, en La 2, la repetición de todos los años del mayor ejemplo de manipulación informativa disfrazada de humor en el programa Cachitos, con el que Tele Pedro volvió otra vez a demostrar su doble vara de medir. Como si fuera un chiste, dijo que las ideas de Feijóo son «en blanco y negro», que un bolero había «tenido más versiones que la sobremesa en El Ventorro», que «el discurso de convertir en víctima al delincuente no lo inventó Miguel Ángel Rodríguez», que los votantes de Milei no pueden decir que «los errores no se eligen», que Feijóo «no es presidente del Gobierno porque no quiere», así como numerosas gracietas encadenadas contra Ayuso… pero ni una sola sobre la mujer o el hermano de Pedro Sánchez ni apenas nada que pueda molestar al PSOE ni a ninguno de sus socios.

Dedicar un programa de humor a la corrupción sin que aparezcan Begoña Gómez, David Sánchez, Ábalos, Cerdán y Koldo es un ejercicio de prestidigitación tan meritorio como comentar irónicamente decenas de vídeos musicales acertando en la diana una y otra vez contra el PP y Vox sin que, ni por equivocación, ninguno de los dardos pudiera molestar mínimamente a la izquierda. Propaganda disfrazada de humor que nos cuesta más de 1.300 millones de euros al año. Tele Pedro protege a los suyos con celo maternal, mientras manipula contra la oposición sin piedad.