¡Sin duda lo más grave!

ETA, Anboto,

Terminamos la semana pasada con una noticia de esas que te dejan el ánimo a la altura del subsuelo; que te empujan a la desesperanza y que te hacen perder la confianza en nuestras instituciones, en nuestra sociedad, en nuestro país. Uno quiere creer que no estamos ante locos esquizofrénicos y que son capaces de distinguir el bien del mal, y por eso hay que preguntarse cómo personas en las que mucha gente confía, que se ofrecen a la sociedad para asumir la responsabilidad de gobernarnos, han podido alcanzar un estadio tan elevado de degradación moral que les permite realizar verdaderas atrocidades únicamente porque obtienen un beneficio personal.

Obviamente no me estoy refiriendo a la renuncia cuasi-formal del Gobierno a elaborar la norma más importante del año, ni tampoco a la opereta del Consejo de Ministros del pasado viernes. Mascaradas como esas ya casi ni nos sorprenden por la habitualidad ni nos irritan por la gravedad. Se trata, sin embargo, de la decisión del Gobierno Vasco de conceder no se sabe si el tercer, el cuarto o la mierda de grado que sea que le asegura un régimen de semilibertad a la terrorista Soledad Iparraguirre.

Anboto es uno de los ejemplares más siniestros y sanguinarios de la cuadra etarra. No solo por integrar y dirigir comandos e intervenir directamente en varios asesinatos, sino por formar parte de la dirección de la banda que escogía las víctimas y ordenaba y organizaba los atentados. Sentenciada a más de 600 años de prisión, lleva siete años escasos en cárceles españolas.

Muchos pensamos que lo peor del currículo de Pedro Sánchez no son los indultos y la amnistía a unos delincuentes golpistas, ni permitir o auspiciar los comportamientos corruptos de su familia, ni el ser el responsable político de una corrupción transversal en su Gobierno y en varias instituciones del Estado, ni el haber conducido a algunas administraciones y servicios a una situación de parálisis o caos operativo. Con mucha diferencia, lo más grave es el pacto con Bildu que le ha permitido alcanzar y mantenerse en el poder a costa de inconfesables concesiones, siendo la principal el avance definitivo en el proceso de excarcelación de los presos etarras.

Ocurre, además, que, al contrario de lo que siempre intenta hacer con sus otros deudos, con los filoterroristas Sánchez no ha tirado de su conocido trilerismo y ha cumplido en fecha y forma con los siniestros compromisos. Las piezas se han movido con la precisión de un reloj suizo para conseguir los resultados pretendidos: traslado de los presos a cárceles del País Vasco; traspaso de competencias penitenciarias al punto de que, en virtud del Real Decreto de 2021, la comunidad vasca asumió la gestión integral de sus cárceles; y permitir la incorrecta e indiscriminada utilización del art. 100.2 del Reglamento Penitenciario, que estaba concebido para la aplicación individualizada y efectiva de las medidas de reinserción y no para la obtención fraudulenta de situaciones equivalentes al tercer grado.

Los datos son tan inapelables como terribles. Antes del traspaso de las competencias había 166 presos etarras en primer grado, otros 56 en segundo y ninguno, por no cumplir con los requisitos, en tercer grado. En la actualidad la situación ha cambiado radicalmente: no hay presos clasificados en primer grado, 54 presos están clasificados en tercer grado o en régimen de semilibertad y otros muchos de los internos en segundo grado disfrutan de condiciones muy favorables por la aplicación del referido art. 100.2.

Dormir cada noche en el renovado colchón del Palacio de la Moncloa, volar en el Falcon con el kilométrico ilimitado, veranear en La Mareta o disponer en beneficio propio de todas las instituciones del Estado, Fiscalía y Abogacía incluidas, son beneficios que sin ninguna duda deben producir mucha satisfacción para que haya merecido la pena traicionar a quienes, en nombre de la joven democracia española, entregaron y entregan su sangre y su dolor para defender la libertad y la dignidad de los españoles.

La noticia de la práctica liberación de Amboto no es simplemente una mala noticia, ni es únicamente una noticia injusta, ilegítima y posiblemente ilegal; la noticia es exactamente una de esas previsibles noticias por las que la gran Pilar Ruiz Albisu, madre de Joseba Pagazaurtundua (militante socialista asesinado por ETA en 2003), le dijo a Patxi López que harás y dirás cosas que nos helarán la sangre. Y efectivamente, el pasado sábado, y aunque era el primer día de primavera, la noticia dejó la sangre congelada a todos los españoles de bien. ¡Gracias Pedro!

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