Opinión

Populismo sobre ruedas

Este Gobierno se supera cada día: ahora se plantea que los peajes de las autovías varíen en función de los niveles de renta y paguen más los más ricos, a través de la creación de un sistema progresivo en el que se tenga en cuenta la capacidad económica de casa usuario. La pregunta es obvia: ¿Habrá inspectores de Hacienda en los peajes? ¿Obligarán a poner pegatinas en los parabrisas en función de los niveles de renta? ¿Cómo adivinar en el interior de un vehículo si el conductor es «rico», de clase media o pobre? ¿Dependerá del tipo de coche?

Estamos ante la penúltima medida de la factoría de chorradas populistas del Ejecutivo socialcomunista, un anuncio demagógico para captar votos. La quintaesencia de la estupidez que caracteriza a un Gobierno que ya no sabe qué hacer para invertir el curso negativo de las encuestas. El sector no sale de su asombro: «Crear un sistema progresivo, en el que se tenga en cuenta la capacidad económica de cada usuario, de cara a la implementación de los peajes en todas las autovías del país, es imposible». No es descartable, visto cómo se las gasta este Gobierno, que Pedro Sánchez reparta carnets de pobres a los españoles con las rentas más bajas para pagar menos por circular por las carreteras españolas. No es la primera vez que el Gobierno se abraza al populismo para intentar arrancar un puñado de votos, pues ya se planteó excluir a las rentas medias y altas del descuento de 20 céntimos en las gasolinas y de la gratuidad del transporte en trenes de Cercanías y Media Distancia. Al final, tuvo que recular ante la imposibilidad de establecer criterios fiables. Ahora volvemos a lo mismo. Lo dejan caer para trasladar la falsa idea de que este Gobierno está con los más desfavorecidos, pero al final todo se queda en una cortina de humo. Mamarrachadas para desviar la atención.